Capítulo 924
Al presenciar esta escena, Jeronimo, quien nunca había tenido novia, tosió fuertemente.
Qué suerte de ellos.
“?Cuándo me llegará el turno de vivir un amor tan dulce?“. Penso.
Por otrodo, Oriol agarró con fuerza el brazo de Ludovica y le dijo friamente: “?Qué estabas haciendo?”
Ludovica, mordiéndose elbio, fijó su mirada en Fabio, quien solo tenía ojos para Fernanda. E se liberó de mano de Oriol y dio un paso adnte, pero justo cuando estaba a punto de acercarse a Fabio, recibió de él una mirada hda.
Esa mirada fria hizo estremecer.
“Fabio…”
“Al?jate de mi“.
Fabio frunció el ce?o, emanando un aura que rechazaba <b>a </bs personas <b>a </b>kilómetros de distancia y Ludovica se quedó paralizada en su lugar.
La mirada de Fabio hacia e no contenía desprecio, pero si un frio cial,o si estuviera mirando a un
extra?o.
“Srta. Ludovica, ?sabes que atacar a alguien con un arma es un delito? Jeronimo intervino con una voz fria. “Teniendo en cuenta que eres amiga de Mercedes, puedo intentar har con el Sr. Fabio para que te perdone, pero… si te perdona o no, depende de Srta. Fernanda”
Dicho esto, Jeronimo miró a Fernanda, esperando que e tomara una decisión.
De repente, todos posaron sus miradas en Fernanda.
Especialmente Mercedes.
Mercedes parecia muy nerviosa por lo que Fernanda decidiría hacer con Ludovica pero Fernanda fue directa y dijo: “No perdono actos de violencia intencionada y menos con un arma. Mejor lléve aisaria“.
“Fernanda, pero…
Ludovica no podía creer que Fernanda no intentara siquiera disimr frente a Fabio.
Pronto, Fernanda agregó: “Aunque realmente no me ha hecho da?o, creo que policía de aqui no se involucrará mucho“.
Al escucha, Jeronimo pensó que Fernanda iba a dejar pasar el asunto, pero e continuó: “Mejor resolvámoslo en privado, con unapensación económica estaré bien. El Sr. Lobo es el prometido de Srta. Ludovica, ?no? No debería ser un problema para él cubrir los gastos por su prometida<b>“</b>.
El corazón de Jeronimo se hundió definitivamente.
No era de extra?ar que esta mujer y Fabio fueran del mismo tipo, su astucia para sacar dinero era iniguble.
Oriol se sintió molesto pero también le causó gracia: “Si ni siquiera estás herida, ?por qué debería pagarte?” “Da?o psicológico“.
Fernanda levantó un dedo y dijo: “Con eso bastará“.
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Capitulo 924
“?Mil? Ahora mismo te lo doy“.
“No son mil, un millón de dres“.Property ? N?velDrama.Org.
Cuando Oriol escuchó cantidad que Fernanda pedía, su mano que buscaba su billetera se detuvo, y despuésnzó una pregunta al aire: “?Tus nervios <b>se </b>da?aron de tanto miedo que pides un millón?<b>”</b>
Fernanda habló muy seriamente: “Ya es un buen trato no <b>pedir </b>quinientos millones, ?por qué no vas a San Cristóbal Alto y le preguntas a Ciro Yepes?”
“Está bien, te doy un millón“.
Oriol buscó en sus bolsillos, dándose cuenta de que llevaba muy poco efectivo encima, sacó una tarjeta de crédito ynzó as manos de Fernanda: “El dinero extra considéraloopensación por un millón de nervios da?ados“.
Fernanda, sonriendo, le pasó tarjeta a Fabio diciendo: “Amor, guardam“.
‘ro mi amor“.
Fabio guardó tarjeta de crédito de Fernandao si fuera lo más natural del mundo.
Oriol, se?ndo tarjeta en manos de Fabio, dijo: “La tarjeta era para Fernanda, ?también se te da?aron los nervios? ?Devuélves!”
Fabio lo miró un momento y después metió tarjeta en su propio bolsillo diciendo con calma: “Es de mi esposa, ?o prefieres <b>que </b>tu prometida te devuelva el dinero?”