Capítulo 914
Jeronimo miró a p de documentos en sus brazos y el interés que acababa de surgir se apagó instantáneamente.
En ese momento, se oyó voz de Mercedes desde fuera: “?Qué haces todavía en mi casa, vieja bruja? ?A mi papá no le agradas! ?Por qué sigues insistiendo en quedarte aquí?”
Al escuchar los gritos de Mercedes, Sebastián frunció el ce?o ligeramente.
Jeronimo, que estaba sentado en si, aguzó el oído y dijo: “Parece que hay pelea, ?debería ir a calmars cosas?”
Viendo el brillo en los ojos de Jeronimo, Sebastián no creyó que su intención fuera apaciguar, sino más bien agregar más le?a al fuego.
“?Se?orita! ?Se?orita, por favor, no sea violenta!”
Al escuchar que Mercedes se había vuelto violenta, Sebastián abrió puerta ligeramente y vio a Mercedes arrojando todass maletas de abu Borrego, incluyendo joyas y vestidos caros, dispersando y destrozando todo por el suelo.
La empleada a undo no pudo contener a Mercedes y el rostro de abu Borrego se oscureció aún más, situación se volvió tan grave que incluso el abuelo Parra tuvo que salir de su habitación.
Al ver lo que ocurría, el abuelo Parra frunció el ce?o y dijo: “?Mercedes! ?No se permite tratar a los invitados de esa manera!”
“?Papá! ?Por qué insistes en dejar que esta vieja se quede en nuestra casa? ?No me gusta! ?No me gusta!”
Mercedes hacía berrinches frente a el abuelo Parra.
Mirandos cosas rotas ens maletas, el corazón de abu Borrego se llenó de frustración y dijo: “Ignacio, creo que ya he estado suficiente tiempo en familia Parra, jme voy a preparar para volver a
casa!”
Con un aire de haber sido ofendida, el abuelo Parra se acercó y dijo: “Es solo que esta ni?a no entiende, le pediré a Mercedes que se disculpe contigo. Si realmente quieres irte, mandaré a alguien a empacar tus cosas y te reservaré el vuelo“.
Aunques pbras del abuelo Parra eran de consuelo, el rostro de abu Borrego se tornó aún más
sombrío.
No esperaba que Ignacio también quisiera que se fuera.
Recordando que Ignacio nunca había pasado tiempo a ss con e estos días, el corazón de abu Borrego se sintió aún más amargo.
“Está bien… ?me voy!”
Con lágrimas en los ojos, abu Borrego se dio vuelta y entró a habitación de invitados.
Viendo esta escena, el abuelo Parra se sintió algo preocupado y, mirando a Mercedes, le dijo en voz baja: “?Te pasaste!”
Mercedes, insatisfecha, dijo: “No estoy actuando, jes cómo me siento de verdad!”C0pyright ? 2024 N?v)(elDrama.Org.
Pero, al menos, ?consiguieron deshacerse de vieja bruja!
“Muy bien, muy bien, entonces no actual lo sentías de verdad!”
El abuelo Parra, consndo a Mercedes, continuó: “Después, papá teprará una nueva mansión para
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que vivas cómodamente“.
“No quiero ninguna mansión nueva, papá, envía a alguien, necesito encontrar a Ludovica“.
El abuelo Parra frunció el ce?o y preguntó: “?Ludovica? ?Qué pasa con esa ni?a?”
“Ludovica no ha respondido mis madas desde esta ma?ana, sospecho que Fernanda pudo habe secuestrado“.
Mercedes dijo enfadada: “Ludovica es mi mejor amiga aquí en el extranjero, si esa maldita mujer se atreve a toca, ?no dejaré tranqu!”
El abuelo Parra dijo: “Esa chica de familia Sierra, ya he visto y no es ninguna m persona, no le hará nada a Ludovica, tranqu, ya mismo mando a alguien a busca y te aviso en cuanto encontremos“.
“?Entonces papá, por favor hazlo rápido! Estaré esperando en casa tus noticias“.