<b>Capítulo </b><b>892</b>
<b>“</b><b>Sra</b>. Rivera, <b>el </b><b>Sr. </b>Lobo dijo que recientemente rompió supromiso con familia Parra <b>y </b><b>que </b>están pasando por dificultades económicas, así que solo podemos pedirle que se conforme con <b>lo </b><b>que </b><b>hay</b>
Fernanda no pudo evitar reírse al ver el to de Sopa de Lima frente a e.
Incluso así familia Lobo estuviera pasando por peor des crisis<b>, </b>no llegarían al punto de servirle <b>un </b>to de agua hirviendo.
Seguramente esto era otra des pésimas ideas de Oriol.
“Dile a Oriol que agradezco el gesto, pero voy a pasar de sopa“.
Fernanda se levantó de inmediato, tomó el to de Sopa de Lima, dejando a empleada desconcertada, preguntando: “Sra. Rivera, usted…
Fernanda salió de habitación, bajós escaleras apresuradamente.
“?Sra. Rivera! ?No puede irse así sin más! ?Sra. Rivera!”
La empleada intentó segui, pero Fernanda se movía demasiado rápido.
Oriol, quien estabaiendo en s, vio a Fernanda pasár frente a él y luego escuchó cómo le gritaba a su perro: “?Frijolito! ?Aer!”
El gran perro negro se acercó, olfateó el to de sopa que Fernanda había puesto en el suelo, y luego se alejó discretamente.
Oriol tomó otro bocado de suida y vio a Fernanda regresar por puerta.
Oriol preguntó: “?Quién te dio permiso de salir?”
“?Lo siento, Sr. Lobo! ?Lo siento! No pude detene“.
Oriol frunció el ce?o: “?Quién te preguntó?”
La empleada, sorprendida, miró alternativamente a Fernanda y a Oriol antes de retirarse discretamente.
Fernanda se acercó, mirando a variedad de desayunos frente a Oriol y dijo:
“Sr. Lobo, ?no es que ya estás tan pobre que no puedes ni hervir agua?”
“Así parece“.
“?Y entonces todo este desayuno de dónde salió?”
“Qué tonterías dices, Sra. Rivera, obviamente de cocina“.
Oriol, de manera provocativa, tomó un gran sorbo de su café con leche frente a Fernanda.
Fernanda sonrió, colocó una mano en su cadera y miró a Oriol, luego a su café con azúcar: “?Que diabetes te consuma!”
Viendo a Fernanda enojada, Oriol sintió un cer culpable<b>: </b>“Gracias por preocuparte, pero todavía no me mata“.
“Sra. Rivera, aquí tiene su desayuno“.
Pascual colocó un to de avena frente a Fernanda.
E miró el to y luego se sentó aer.
No permitiría que su ánimo afectara su apetito.
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Capitulo <b>892</b>
“Veo que tienes buen apetito“.
“Se puede decir“.
*?No temes que haya puesto algo en tuida?”
Fernanda se detuvo un momento y recordando vez que Oriol le puso algo en su café, su apetito desapareció instantáneamente, pero rápidamente siguióiendo su avena, diciendo: “?Por qué debería temer? ?Qué efecto tendría ahora?”
“Tienes razón“. Oriol continuó desayunando y hando de manera dispersa: “Fabio no te ha buscado estos dias, ?sabias?”
“Si, lo sé“.
“?Ah si?*
Fernanda dijo lentamente: “Si él ya sabe que me trajiste aquí, ?cómo va a buscarme?”
“?Oh? ?Cómo es eso?”
“Estamos en el extranjero, con situación actual entre tú y familia Parra, Fabio ni siquiera podría acercarse“.
“Cuando fuiste a cena de familia Parra, Fabio irrumpió directamente allí con su gente. La excusa que me das, parece que no se sostiene“.
“Bueno, en realidad es porque estoy pasando por abstinencia y él no puede ayudarme, pero contigo, eso ya no es un problema“.
Oriol levantó una ceja,entando: “Parece que Fabio realmente te ama, dispuesto a enviarte aquí para que no sufras“.
“Sr. Lobo, ?no es esto lo que finalmente deseabas? Quieres utilizarme para contener a Fabio, y él mismo me ha enviado aquí, ?qué más piensas?”