<b>Capítulo </b>887
Fernanda se sentó despreocupada en el sofá cercano y se sirvió una bote de vino tinto: “Mi ropa está mojada, no puedo ponérm, consigueme algo nuevo para ponerme“.
“?Cómo es que mojaste tu ropa si estaba bien?”
“Me ba?é con ropa puesta“.
Al oír eso, Oriol estaba a punto de hacer otroentario, pero al girarse, vio a Fernandaportándoseo si estuviera en su propia casa.
Oriol frunció el ce?o profundamente y preguntó: “?Eres mujer, verdad?”
“Sí, auténtica“.
Fernanda miró a Oriol de arriba abajo y dijo: “Tienes audacia de mirarme ba?ar, ?y yo debería tener vergüenza?”
Oriol, sin pbras ante réplica de Fernanda, tragó su orgullo y gritó hacia puerta: “?Pascual! Prepárale un conjunto de ropa a Sra. Rivera“.
Fernanda a?adió: “Que sea algo ligero“.
Oriol no pudo evitar reírse irónicamente: “?Todavía tienes el descaro de hacer peticiones? ?Sabes cuánto costaba esa ropa que mojaste?”
Fernanda sonrió astutamente: “?Cómo va a faltarle dinero al Sr. Lobo, verdad?”
Oriol, renunciando a discutir con Fernanda, escuchó a Pascual golpear puerta y decir: “Jefe, ropa está
lista“.
Oriol miró a Fernanda, todavía sentada en el sofá, y luego se dirigió a puerta, abriénd apenas un poco.
Viendo esto, Pascual se quedó perplejo.
Oriol tomó ropa de manos de Pascual ynzó sobre Fernanda.
“?Oriol!”
“?Cámbiate esa ropa!”
Después de salir, Oriol cerró puerta con fuerza.
Justo cuando Fernanda suspiraba aliviada, se oyó un ‘clic‘ en puerta, seguido de Oriol arrojando un <i>zapato </i>de tacón alto al interior.
“Y aquí tienes tus zapatos, póntelos y sal“.
‘?Bang!‘
Fernanda se aseguró de que esta vez Oriol no volvería a entrar, y se levantó corriendo hacia ventana frente a puerta.C0pyright ? 2024 N?v)(elDrama.Org.
Desde ventana, ya no se veía a Gervasio y Fernanda respiró aliviada.
Lo importante era que Oriol no hubiera descubierto.
Mientras tanto, en el jardín trasero de El Nido Celestial.
Fabio y Sebastián se enfrentaban.
Fabio preguntó con frialdad: “?Quién te dio permiso para venir?”
1/2
15:42
Capitulo 887
“No es tu problema“.
“No sabes que casi matas a Fernanda hoy?”
Sebastián frunció el ce?o: “Yo protegeré con todo lo que tengo“.
“?Y protege con todo lo que tienes resulta en saltar por ventana?”
La mirada de Fabio hacia Sebastián era peligrosa, y su tono aún más frío: “No me importa qué trato hayas hecho con Pedro, pero te advierto, mantente lejos de mi esposa, no provoques“.
Dicho esto, Fabio pasó junto a Sebastián.
Sebastián advirtió: “Fabio, exponiénd al peligro una y otra vez, acabarás matánd“.
“Mi esposa tiene sus propios pensamientos, no es un pajarillo bajo sombra de otros. Si algo sucede,
estoy aquí para respalda, pero… ?qué tiene que ver nuestra rción contigo, Sr. Borrego? No te metas donde no te man, podrías quemarte“.
Dejando estas frías pbras atrás, Fabio se fue y Sebastián permaneció en silencio.
?Entrometido?
?Desde cuándo Fernanda había dejado de ser aque ni?a peque?a que solo buscaba en quien apoyarse y se había convertido en quien era hoy, habiendo luchado tanto para transformarse?
Y él, que solo deseaba que Fernanda tuviera una vida tranqu sinpetencias, nunca imaginó que e ya había cambiado.