<b>Capítulo </b><b>726</b>
El pasillo subterráneo irradiaba un brillo rojizo<b>, </b>creando una atmosfera inquietantemente misteriosa. De repente<b>, </b>una mano cubrió boca <b>y </b>nariz de Fernanda. Aterrorizada, <b>sintió </b>el prante olor de un somnifero, idéntico <b>al </b>que Oriol había <b>utilizado </b>en Laguna Verde.
Con astucia, Fernanda contuvo respiración fingiendo estar desmayada.
Antes de sucumbir, se pellizcó fuertemente ei muslo, forzándose a mantenerse consciente.
Debía haber secretos oscuros en <b>este </b>pasadizo, y estaba determinada a descubrir qué escondía esta tienda de ropa.
Sintió que alguien cargaba <b>al </b>hombro antes de <b>ser </b>tradada en un vehículo dentro túnel<b>, </b>llevánd <b>a </b>otro lugar.
Luego, escuchó el sonido de un ascensor que, luego de <b>tres </b>segundos, se detuvo con <b>un </b><b>“</b><b>ding</b>” ro.
Pronto<b>, </b>una voz familiar resonó.? 2024 N?v/el/Dram/a.Org.
<b>“</b>Rapido, colóque cuidadosamente en el suelo“.
<b>El </b>corazón de Fernanda dio un vuelco. ?Era <b>voz </b>del Sr. Dionisio!
El Sr. Dionisio cogió a persona y reprendió con enfado: “?Quién dio orden de sedar a Srta. Fernanda?”
“Sr. Dionisio, e estaba gritando y haciendo escándalo. ?Si <b </b>gente de fuera escuchaba, estaría acabado!”
El Sr. Dionisio no adjudicó culpas, sino que preguntó: “?Cuándo despertará?<b>”</b>
“La dosis fue peque?a, probablemente en media hora estará consciente“.
Con eso, el Sr. Dionisio asintió y dijo: “Está bien, ya puedes irte“.
“Si, Sr. Dionisio“.
La persona rápidamente se marchó.
Aprovechando un descuido, Fernanda entreabrió los ojos y notó que decoración era familiar, simr a del casino Grupo Lobo, pero ramente no estaban ni <b>en </b><b>el </b>primer ni en el segundo piso. ?Podría ser<b>… </b>que este era el tercer piso al que solo los VIP tenían <b>eso</b><b>?</b>
“Rápido, lleven a persona a s de descanso en el segundo piso. Cuando llegue el Sr. Lobo<b>, </b>si a Srta. Fernanda le falta un cabello<b>, </b>tendrán problemas conmigo<b>“</b>.
“?Entendido!”
Los guardias tradaron con cuidado a Fernanda hacia abajo.
Una vez en s de descanso <i>y </i>asegurándose de estar s, Fernanda abrió los ojos <b>y </b>jadeó un par de veces, vaciando una bote de agua mineral de un sorbo. Había inhdo un poco del somnífero <b>y </b somnolencia envolvía. Lo más importante ahora era metabolizarlo rápidamente.
Observando <b>a </b>su alrededor, Fernanda dedujo que el Sr. Dionisio, creyendo que estaba desmayada, no había puesto guardias en puerta. Empujó <b>puerta </b><b>y </b>salió sigilosamente al pasillo.
Guiada por su memoria, rápidamente encontró el ascensor que durante el día parecía no tener vigncia, <b>tal </b><b>vez </b>porque aún no era hora de recepción, razón por cual no había escuchado voces tumultuosas en el tercer piso.
Al llegar <b>al </b>ascensor, pudo ver ramente que había un lector de tarjetas. Sin una <b>tarjeta </b>de empleado o <b>una </b><b>tarjeta </b>dorada de cliente<b>, </b>era imposible ingresar a este
ascensor.
Pero, ?dónde podía conseguir una tarjeta dorada o una de empleado?
<b>En </b>ese momento, escuchó voz del Sr. Dionisio desde abajo: “?Muévanse<b>, </b>todo esto es mercancía nueva! ?Rápido, suban todo al piso superior<b>!</b><b>”</b>
La voz no venía del primer piso, sino del sótano.
Normalmente, mercancía se transportaba desde entrada principal o,o mucho, desde <b>puerta </b>trasera del primer piso. ?Qué tipo de mercancía requería ser tradada desde el sótano? Además, <b>al </b>igual que cuando Fernanda había sido transportada, <b </b>mercancía subía directamente del sótano al <b>tercer </b><b>piso </b>sin <b>pasar </b>por <b>el </b>primero ni el segundo, implicando existencia de un ascensor directo del <b>sótano </b>al tercer piso.