<b>Capítulo </b>696
Fernanda miró al sótano de vinos, que estaba hecho un desastre. Incluso con diez personas de limpieza trabajando aqui, sería imposible dejarlo todo en orden en una s noche.
Era evidente que Oriol lo había hecho a propósito paraplicarle vida.
Si quería <b>que </b>Oriol llevara personalmente al casino, ramente necesitaba encontrar otra estrategia.
Aprovechando que Pascual aún no había regresado, Fernanda se apresuró a subir al primer
piso.
Una des sirvientas, al ver a Fernanda, frunció el ce?o y preguntó: “Srta. Fernanda, ?Por qué salió? El jefe ordenó que si no terminaba de limpiar esta noche, no podría salir“.
“Me sentía muy s y asustada. ?No has visto al Sr. Pascual? Estaba aqui hace un momento, pero cuando me di vuelta, desapareció“.
Al escucha preguntar por Pascual, sirvienta respondió: “Creo que vi al Sr. Pascual subir hace un momento, debería volver pronto. Srta. Fernanda, si se siente asustada, puedo ayudarle a limpiar.
Al oír esto, Fernanda dijo con cierta dificultad: “Pero el Sr. Lobo no quiere que nadie, aparte del Sr. Pascual, me vea. En realidad, subí porque me quedo sin detergente, ?podrías traerme una bote? Te esperaré aquí abajo“.
“Está bien, entonces baja y yo iré a buscarlo“.
“Muchas gracias“.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Después de ver a sirvienta marcharse, Fernanda regresó al sótano.
Momentos después, Pascual regresó con una bote de detergente y se dio cuenta de que
“?Srta. Fernanda?”
La voz de Pascual resonó <b>por </b>el sótano, pero solo encontró ecoo respuesta.
“Srta. Fernanda, deje de esconderse“.
Pascual avanzó hacia el fondo del sótano, que estaba enpleto desorden, pero Fernanda
no estaba por ninguna parte.
Con un tono frío advirtió: “Si no apareces, no tendré sin piedad“.
De repente, un ruido de algo cayendo se escuchó en una esquina. Pascual, <b>con </b>su agudo <b>oído</b><b>, </b><b>se </b>dirigió hacia el origen del sonido y encontró a Fernanda de espaldas, sosteniendo algo en sus manos.
“?Qué estás haciendo aquí, Srta. Fernanda?”
Capitulo 696
Fernanda, ramente asustada, giró diciendo: “No… no estoy haciendo nada…”
Pascual, con una mirada peligrosa, se acercó y agarró el brazo de Fernanda, aumentando presión: “?Entrégame lo que tienes!<b>”</b>
“No tengo nada…”
Fernanda, pálida y mordiéndose elbio, intentaba resistirse.
“?Nada? ?Entonces qué es eso detrás de ti?”
La voz de Pascual se volvió aún más fría, y justo cuando estaba a punto de forza, el objeto que Fernanda sostenía cayó al suelo.
Era una bote de vino.
Al ver bote caída, Pascual frunció el ce?o. En ese momento, Fernanda escuchó pasos acercándose y sirvienta gritó: “?Srta. Fernanda, su detergente<b>…</b><b>!</b>”
La atención de Pascual se desvió hacia sirvienta.–
Aprovechando el momento, Fernanda, rápidao un rayo, tomó los pedazos de bote rota y amenazó a Pascual: “?No te acerques! ?Ayuda, ayuda!”
“?Sr… Sr. Pascual…?”
La sirvienta, al entrar, se quedó petrificada y al presenciar escena y retrocedió con miedo: “Yo… no vi nada… ?no vi <b>nada</b>!”
Justo cuando sirvienta intentaba huir, Pascual detuvo con una voz fría: “?Detente!”