Capítulo 687
“Está bien“.
Los ojos de Sebastián destban una adoración total hacia sí mismo.
El rostro de Lorena se ti?ó de rojo.
En ese momento, Carlos <b>que </b>estaba afuera, casualmente abrió puerta del vestier, al ver lo que pasaba adentro, retrocedió instintivamente. Sebastián preguntó con indiferencia: “?Qué cosa es tan urgente que ni siquiera tocas puerta?”
“No es nada importante, solo que hay un peque?o problema con el banquete depromiso de familia Rivera“.
Al escuchar que había problemas con el banquete depromiso de familia Rivera, Lorena no pudo evitar preguntar: “?Qué pasó con los vecinos?”
“Parece que el Sr. Fabio y Srta. Fernanda han desaparecido“.
“?Desaparecieron? ?Cómo es posible?”
Lorena preguntaba mientras miraba hacia Sebastián, tratando de descifrar algún atisbo de emociones en su rostro.
Pero Sebastián permanecía impasible,o si no le importara en lo más mínimo: “Desaparecieron y ya, no tiene nada que ver con nosotros“.
“…Entendido, Sr. Borrego“.
“Puedes retirarte“.
“…Si“.
Carlos se retiró.
Lorena, viendo aparente falta de interés de Sebastián, le preguntó tentativamente: “Sebastián, Srta. Fernanda está en problemas, ?realmente no te preocupa en lo absoluto?” “Si se trata de personas que no tienen nada que ver con nosotros, ?por qué debería preocuparme?”
Al escuchars pbras de Sebastián, los ojos de Lorena briron de felicidad; e se recostó en su hombro y dijo: “?Eres el mejor!”
Lorena se apoyó en Sebastián, sin notar cómo mirada tierna de él se tornaba fríao el hielo en un instante.
Mientras tanto….
El aeropuerto de Laguna Verde estabapletamente cercado; los hombres de Fabio ya habíanenzado a buscar intensivamente.
Capitulo 687
Y en el cielo de Laguna Verde, Fernanda estaba atada firmemente en un avión privado. <b>Oriol </b>mirabacido expresión de Fernanda y dijo: “?Qué expresión crees que tendría Fabio si supiera que te he capturado?<b>”</b>
La boca de Fernanda estaba seda con cinta adhesiva; enzó una mirada furiosa a Oriol, llenando sus ojos de odio.
“No me mires así, primera en mentir fuiste tú“.
Si hubiera sabido del vínculo entre Fernanda y Fabio desde el principio, nunca habría dejado con vida a Fernanda.
La s idea de ver cara de Fabio al perder a su amada lo llenaba de excitación.
“Jefe, en cuatro horas aterrizaremos“.
“Entendido“.
“Esta mujer es muy rebelde, ?deberíamos aumentar dosis?”
Oriol esbozó una sonrisa y respondió: “Si, aumént, así será más dócil“.
“?Mm!”
Fernanda luchaba por har, pero esta vez Oriol no le dio oportunidad de hacerlo. En cambio, sacó una jeringa y le inyectó el líquido en el cuerpo.
Pronto, Fernanda sintió queenzabans alucinaciones.
Esto no era éter, ni un tranquilizante.
?Era…
Oriol frunció el ce?o y dijo: “Veamos qué tan fuerte eres“.
Los ojos de Fernanda se contrajeron bruscamente, luego se desplomó en si, sin poder
moverse.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Visiones tras visiones aparecieron ante e,o si hubiera vuelto a aquel frío quirófano, e erao <b>un </b>cordero a espera del sacrificio, el cirujano se acercaba lentamente con el bisturí frío en mano.
En sus oídos<b>, </b>una voz, entre distante y cercana, resonaba: “?Qué pasa? ?Tienes miedo?”
“Si ruegas ahora, te dejaré ir“.
“Fernanda, ruega por mi piedad, ruega“.