<b>Capítulo </b>683
De todos modos, e y Sebastián ya no tenían ninguna rción aparte depetencia en el ámbito empresarial. En fiesta depromiso de Sebastián, él decidirá si aparece o no, igual no tenía nada que ver con e.
Justo cuando Fernanda estaba a punto de girarse con Marisol, se encontraron de frente <b>con </b>un pecho firme.
El hombre llevaba un discreto traje negro, sin ningún adomo excesivo. Cuando Fernanda levantó vista, lo que vio fue una máscara teada cubriendo el rostro del otro.
Fernanda dio un paso atrás inconscientemente, y Marisol también se apresuró a poner distancia entre es y el hombre.
Fernanda forzó una sonrisa y preguntó: “Lo siento, ? te golpeé<b>?</b>”
“No pasa nada“.
La voz del hombre era ronca y áspera,o si hubiera sido quemada, lo que hacía difícil discernir su edad.
Marisol examinó al hombre de arriba abajo, encontrándolo extremadamente extra?o. E agarró el brazo de Fernanda y dijo cortésmente: “Disculpe, se?or, tenemos cosas que hacer, así que nos vamos“.
La mirada de Fernanda todavia vagaba sobre el hombre. Cuando pasaron junto a él, escuchó cómo decía en voz baja: “Váyanse de fiesta ahora mismo“.
La voz del hombre era tan baja que solo e podia oí. Fernanda se detuvo de inmediato, pero al voltearse para mirar, figura del hombre ya había desaparecido entre multitud.
*Fernanda, deja de mirar. Todos los que vinieron hoy son personas importantes. Por cómo estaba vestido ese hombre, probablemente solo sea <b>un </b>guardaespaldas de algún empresario. Hoy eres protagonista de nuestra fiesta, asi que no deberías interactuar con esa gente“. Al decir esto, Marisol se acercó susurrando al oído de Fernanda: “Además, percibi un olor particrmente desagradable en ese hombre…o a carne podrida“.
Rcionando al hombre de máscara con voz áspera, era ro que su rostro debía tener quemaduras extensas, o tal vez había estado atrapado en un incendio, lo que había da?ado
su garganta.
Fernanda había escuchado que algunas personas adineradas contrataban a guardaespaldas muy capaces para protegerse, cuyos srios eran diez veces los de un guardaespaldas ordinario, y sus tareas eran extremadamente peligrosas.
Pero, ?por qué una personía así le advertiría sin motivo<b>? </b>?Y le pediría que se fuera de fiesta?
Marisol trató de tranquiliza: “No lo pienses más. No todos los que <b>vinieron </b>a fiesta depromiso son limpios. Si <b>vemos </b>a alguien extra?o, mejor nos mantenemos <b>alejados</b>.Copyright by N?v/elDrama.Org.
?Quién sabe a qué se dedicaran?”
Marisol tenía sus preocupaciones, y Fernanda lo entendió.
Los negocios anteriores de familia Rivera siempre habían sido peligrosos, y tenían innumerables enemigos.
?Quién sabe si alguien vendría a causar problemas esta noche?
“Fernanda“.
La voz de Pablo resonó a sudo, sosteniendo una copa de champán.
Había estado esperando en un rincón durante mucho tiempo.
Fernanda arqueó una ceja y dijo: “Pensé que con tu agenda tan llena, no vendrías hoy“.
*?Cómo podría faltar alpromiso de mi mejor socioercial?” Pablo encogió los hombros y dijo: “Parece que llegué un poco tarde, me perdi de un buen espectáculo“.
Las dotes astronómicas de familia Jara, familia Ferreira y familia Huerta habían dejado a toda Laguna Verde asombrada.
Comparado con esos, su regalo parecia insignificante.
Pablo sacó de su bolsillo el regalo de boda que había preparado con anticipación y dijo: “Espero que no te parezca poco, felicidades por supromiso“.