Capítulo 571
Capítulo 571
Alver a Sebastián acercarse furioso hacia ellos, el guardaespaldas a sudo soltó a Fernanda
asustado.
Sebastian se acercó preocupado a examinar el estado de Fernanda: “Déjame ver, ?te han
lastimado?”
“..Estoy bien“..
La voz de Fernanda era débil, lo que hizo que el rostro de Sebastián se oscureclera
inmediatamente.
Lanzó una mirada fria al guardaespaldas que habis sujetado el brazo de Fernanda, quien
rápidamente bajó cabeza: “Sr. Borrego… estas fuerons órdenes de Sra. Conde
“Sra. Conde? ?Quién los mantiene, familia Conde o familia Borrego? ?Quién les dio permiso
para faltarle el respeto a mi esposa?”
“..Si, Sr. Borrego“.
Los guardaespaldas no se atrevían a decir una pbra,
El rostro de Sra. Conde se tomaba entre pálido y rojo, mientras los ojos de Sebastián
desteban frialdad.
Al levantar vista, Sra. Conde se encontró con mirada de Sebastián, pero en ese momento,
ya no tenía arrogancia de antes, sino que decia con una sonrisa forzada: “Sebastián, hace
muchos a?os que no nos vmos, realmente no vale pena enfadarse tanto. Mira, Sra.
Femanda no ha sufrido ningún da?o, ?verdad?” Property of N?)(velDr(a)ma.Org.
“Mas le vale que no le haya pasado nada, de lo contrario, esto no se resolverá tan fácilmente“.
Sebastián no le dio ninguna importancia a Sra. Conde, quien solo pudo mantener supostura
y dijo: “Tienes razón, Sebastián… Menos mal que no pasó nada, de lo contrario, yo también estaria
inquieta“,
“Estoy un poco cansada“.
La voz de Fernanda era suave.
“Te ayudaré a sentarte un rato“.
Sebastian sostuvo a Fernanda hasta lleva al sofá.
En ese momento, pudo ver que s de estar estaba desordenada, sin saber desde cuando.
Pronto, Sebastián fijó su mirada en Sra. Conde.
La Sra. Conde sonrió incómodamente, pero los ojos de Sebastián se volvian cada vez más frios.
“Sientate“.
Sebastián hizo sentar a Fernanda en el sofá y luego se agacho para colocar manta sobre ropa
de Fernanda, diciendo: “Yo me encargare del resto, en un momento mandaré a alguien de
limpieza“.
“Rápido, estoy muy
“Está bien“.
cansada“.
En ese momento, Sra. Conde, sin saber si sentarse o seguir parada, se v extremadamente
incómoda.
Cuando Sebastián se levantó, el rostro de Sra. Conde finalmente mostró una sonrisa forzada y
dijo: “Sebastián…”
Sebastián no tenía tiempo para escuchars falsedades de Sra. Conde, y interrumpió
friamente: “?Quién te envió?*
Al ver que Sebastián no estaba dispuesto a tenerle ninguna consideración, Sra. Conde dijo algo
intimidada: “Fue… fue mi tia, mi tia me envió Queria que te llevara de vuelta, sabes, al venir a
grabar ese reality, dejastepa?ía dedo, y hay quejas de los directores…”
*Son los directores los que se quejan, o es abu?”
Antes de venir, ya ha organizado todo el trabajo, así que no debería haber problemas en
compa?ia a corto zo. Apenas había pasado un dia desde su llegada, y ya ha rumores entre
los directores, instándolo a regresar, lo que solo podia significar que su abu estaba involucrada.
Al ver que Sra. Conde no responda, Sebastián perdió paciencia y dijo fmente: “Tienes
treinta segundos para recoger tus cosas yrgarte “Sebastián, quiso que te llevara de vuelta.”
“Si Sra. Conde no entiende, podría considerar encontrar una forma de hace entender mejor..
“Pero
La Sra. Conde tenia el rostro tenso de fura mientras Fernanda se santaba tranqumente en el
sofá, disfrutando de su te
Alnotar mirada de in Sra. Conde, Fernanda inclusa levantó su taza de tá y le sonrid
La Sra. Conde, se mordió elblo en se?al de frustración y no tuvo más remedio que dirigirse a
sus cuatro guardaespaldas diciendo“No han ancuchado lo que dijo el Sr. Borrego? Vámonos yo!”