Capítulo 529
Capitulo 529
Fernanda se frotó frente con dolor, murmurando en voz baja: “Vampiro…”
Se?orita Femanda, ?qué dijo?”
“No dija nada“.
Fernanda no se atrevia a har mal de Pedro a sus espaldas, pensó que Pedro ha abandonado
la idea denzao artista, pero no esperaba qué Pedro aún tuviera esto en mente.
Ana también dijo: “Se?orita Femanda, en realidad serle bueno debutar su popridad aún no ha
disminuido, esto a?adiria un valioso miembro a nuestra Compa?ia Global Andina, no le parece?”
“?Has visto a un jefe llevar todo el peso en general?”
Ana sacudió cabezao un tamborilete.
“?Entonces?” Fernanda dijo de forma vaga: “Encuentra alguna excusa, di que he estado ocupada
con asuntos de empresa, lindo con Ciro, que no tengo tiempo ni energia…
“Se?orita Femands, ?perdón?”
Ana miró a Fernanda algo confundida, no entendió ni una pbra de lo que acababa de decir.
Femanda cubriendose cam, admitió que no tenia el valor de rechazar a Pedro, por lo tanto, solo
podía decir. “No importa, lo que sea que él nce para mí, lo aceptare todo“,
Al ver que Fernanda edió tan fácilmente, Ana no pudo evitar preguntar. “Se?orita Fernanda, no
será que… realmente no quiere ir?”
“?De qué sirve que no quiera ir? El contrato está en sus manos“.
“El Se?or Huerta es muy bueno con usted, incluso si hay un contrato, si no sigues instriones,
el Se?or Huerta no hará una escena“.
“Lo sé“.
“Entonces, ?por qué…?”
“Por eso siento que no puedo defraudarlo, ya que prometi, debo cumplir“.
Content provided by N?velDrama.Org.
Fernanda ordenó su escritorio, diciendo: “Recientemente, te he pedido que te ocupes de algunos
de mis trabajos, pero no hay nada más, todo sigueo siempre, solo pregúntale a Fabio y Javier
sobre los problemas del negocio, y lo más importante, vig a Ciro, e informame de todo lo
rcionado con los movimientos de familia Yepes“.
“Si, Se?orita Fernanda“.
Justo después de que Ana terminara de reportar su trabajo, el teléfono de oficina de Femanda
sono.
Femanda contestó mada y del otrodo se escuchó voz de recepción: “Se?orita
Fernanda, su–abu insiste en ve, no podemos detene“.
“?Qué quiere de mi?”
“Eso… eso no lo dijo“.
“No dejes subir, yo bajarê en un momento“.
“Entendido, Se?orita Fernanda“.
La recepción colgó el teléfono, y al ver a esta se?ora mayor brintemente vestida frente a e,
recepción cortésmente le sirvió té “Se?ora, Se?orita Fernanda dijo que bajará en un momento“.
“Soy su abu, deberia venir a recibirme, eso es lo que se espera de una nuera“.
La abu Borrego se sentó tranqumente, pero después de tomar un sorbo de té, funció el certo
y dijo: “?Qué té es este que me has servido? Con un té tan malo, ?cómo se atreven en Compa?ia
Global Andina a servirlo a los visitantes?”
Frente as quejas deliberadas de abu Borrego, recepcionista solo pudo forzar una sonrisa,
sin atreverse a decir mucho.
En ese momento, Fernanda bajó vestida con un traje de negocios limpio y elegante.
Cada movimiento suyo reflejaba eficiencia de una mujer profesional.
La abu Borrego simplemente miró de arriba abajo, llenando sus ojos de descontento.
“Eres demasiado lenta, segúns res de nuestra familia Borrego, incluso antes de que yo
llegara, ya deberias estar aquí para recibirme, eso si seriaportarseo una buena nieta
politica“.
La abu Borrego haba con un tono mordaz
15.29
Fernanda no le puso cuidado, sino que directemente tomó taza de té des manos de abu
Borrego y se entregó a recepcionista que estaba a sudo, diciendo: “A abu no le gusta
esto, así que si viene de nuevo, no hace falta que le preparen te
Entendido, se?orita Femenda“.
Al oir esto, abu Borrego funció el ce?o y dijo: “Fernando, ?qué quieres decir con eso?*
“Nada en particr, abu, Usted vino hoy sin avisarme, ?Por qué? ?Vino a inspionar el
trabajo? Pero me parece que está extendiendo su mano un poco demasiado, ?no cree?”
Cada pbra de Femanda estaba cargada de espinas, lo que hizo que abu Borrego se
sintiera incómoda.
Se levantó y dijo: “Qué actitud es esa? Vine porque tengo algo que decirte…”
La abu Borrego no había terminado de har cuando miró a gente alrededor y dijo: “?No
debería se?orita Fernanda invitarme a su oficina para har?”
Femanda sonno y dijo: “Tiene razón, abu, por favor, sigame“.
Femanda camino adnte, y abu Borrego siguió, mostrando un aire de arrogancia en su
rostro.
Una vez que estuvieron en el ascensor, abu Borrego dijo: “Este gusto de Compa?ia Global
Andina es realmente pobre, qué ascensor tan peque?o, verdaderamente miserable…
Antes de que abu Borrego pudiera terminar, Femanda presionó el botón de parada del
ascensor.
El ascensor se detuvo de repente, y abu Borrego se rmó un poco. “?Qué estás
haciendo?”
“Abu, hay cosas que le he dicho muy ramente. Sería mejor si cada quien se mantuviera en lo
suyo sin causar problemas. Pero su actuación hoy en mi empresa me ha molestado mucho“.
Las pbras de Femanda estaban cargadas de un frio que cortaba hasta el hueso, haciendo que
la abu Borrego se estremeciera de frio.