Capítulo 342
Capítulo 342
Aloir esto, Pablo inmediatamente puso una mimda de alerta sobre el conductor a través del espejo
retrovisor.
Mientras conducía, el conductor habló en voz baja: “Se?orita Femande, no se preocupe, es solo
que mi jefe deses ve, no hay ninguna m intención“.
Têxt ? N?velDrama.Org.
*?Su jefe?
En Laguna Verde, e no conocía a muchas personas.
No eran muchos los que podrian reemzar a su conductor y saber de su paradero.
Justo cuando Femanda estaba llena de dudas, Pablo ya había sacado un citer escondido en su
manga.
Femanda inmediatamente agarró mano de Pablo que sostenía el cuter
Pablo frunció el ce?o y su mirada estaba llena de preocupación.
Fernanda le hizo una se?al negativa con cabeza
El conductor no parecia tener ms intenciones, y si malmente quisieran acabar con su vida,
podrian hacerlo fácilmente sin necesidad deplicarse tanto
Si deseaban ve, debia ser porque tenían algo que decirle
La noche erarga, asi que decidió encontrarse con el jefe del que haba el conductor.
Pronto, el auto se detuvo en un lugar conocido.
Al vers pbras “Mansion Huerta, Fernanda entendió todo.
?La persona que queria veria era Pedro Huertal
“?Y navaja?”
Femanda de repente hizo esa pregunta, dejando a Pablo desconcertado.
Con una expresión torcida Femanda dijo: “No quiero verlo“.
Aunque su interión con Pedro no había sido profunda, él era un hombre de sonrisa enga?osa y
capaz de matar sin pesta?ear
Era alguien que Femanda simplemente no podia descifrar.
Además, cada vez que v a Pedro, lo único que venia a su mente era imagen de cuando él
ha ordenado que arrojaran a una mujer por ventana
E temia desde lo más profundo a este hombre lleno de maquinaciones.
“Entonces te llevare lejos de aquí“.
Pablo edió sin dudar, pero apenas bajo del auto, fue sometido por dos guardias de familia
Huerta.
“Lo siento, Sr. Pablo, nuestro jefe desea ver a Se?orita Fernanda a ss”
La mirada de Pablo se volvió fría, pero situación era evidente, no podia llevarse a Fernanda.
Femanda se llevo una mano a frente.
Abora, tenía que verlo, quisiera o no.
Fernanda dijo: “Iré con ustedes, pero no le hagan nada a mi gente“.
*Se?orita Fernanda, no se preocupe, el Sr. Pablo es un invitado, lo trataremos bien. El jefe solo
quiere har unas pbras con usted,
no tiene por qué temer. Cuando llegue el momento, enviaremos a Se?orita Fernanda y al Sr.
Pablo de regreso“.
El mayordomo fue muy cortés.
Femanda entonces no se negó.
Era solo un encuentro, no iba a perder un trozo de came por eso.
Pero al pensar que se trataba de Pedro, Femanda sintió que esto era peor qué perder un trozo de
came.
La mansión Huerta seguia igual que última vez que había visito.
Desde última vez, cuando asistió al cumplea?os de Enrique Huerta, no había vuelto. Aunque a
veces mantenia el contacto con Enrique por teléfono, sin embargo, el había sido bastante inestable
últimamente, a menudo desaparecía, y e no ha prestado mucha atención a esp.
Ahora que pensaba en Enrique, Fernanda, caminando detrás, preguntó: “?Dónde está el Sr.
Enrique? ?Por qué no está en casa?”
“El Sr. Enrique se fue al extranjero hace unos m meses y aún no ha regresado”
10
09:44
Al extranjero?”
Femanda se sorprendió.
?Cómo era que no estaba entemda?