Capítulo 247
Capítulo 247
“Se?ora, ?và sal?r?”
Si, Sebastian dijo que me invitaria a conar en el Restaurante Real, asi que pensé en arrerme un
poco antes de ir“.
Al escuchars pbras “Restaurante Real, los ojos de Delfina se iluminaron ligeramente
Femanda observó reión de Delfina y una sonrisa sutil se dibujo en su rostro, luego dijo:
“Entonces te dejo, subiré a mi habitación“,
“Está bien
Una vez que Femanda subiós escalems, Delfina se quité apresuradamente el dntal y de
dirigió a su habitación en el primer piso
Desde el segundo piso, Femanda observó esta escena con una leve sonrisa en losbios.
No esperaba que Delfina estuviem tan ansiosa.
Pero después de todo, era mejor, así se ahorraba tener que encontmr otra manera de hacer que
Delfina apareciera.
Femanda volvo a su habitación para elegir su vestido para noche.
E ya era naturalmente hermosa y no necesitaba mucha preparación, pero hoy queria lucir
especialmente refinada y elegante. Era hora de asumir su papelo si fuera se?ora de
familia Borrego y hacerse notar
Una hora después, Fernanda bajós escaleras y no vio a Delfina por ninguna parte.
La abu Borrego estaba sentada en el sofá y, al ver su atuendo, expresó su descontento: “?A
dónde piensas ir tan tarde y vestida de esa manera?”
“Voy a discutir unos negocios con el se?or Borrego, ya casi no llego a tiempo, así que me voy“.
La paciencia de Femanda con abu Borrego ya no era misma de antes, y al ver que
Fernanda se giraba para irse, expresión de abu Borrego se endureció.
“Femanda, ?qué se de actitud es esa?” abu Borrego dijo con enojo: “?Acaso has olvidado
como me rogabas por casarte con Sebastian antes?”
Femanda se detuvo
Parecia que abu Borrego realmente estaba envejeciendo, repitiendo el mismo tono duro de
siempre.
Femanda se giro hacia abu Borrego con una sonrisa y dijo. “Abu, ?cómo podría olvidarlo?
Pero con el Grupo Borrego pasando por dificultades, Sebastian necesita tratar asuntos de negocios
por todas partes, y yo lo pa?o para ayudarlo, todo lo que hago el por apoyar a Sebastian“.
“No me vengas con esas excusas, si realmente amaras a Sebastian, si realmente quisieras lo
mejor para él, ?cómo pudiste vender aquel temeno a ese tal Yago?”
Al escuchar esto, Femanda funció el ce?o.
Ese asunto Sebastián no se lo habría contado a abu Borrego.
?Entonces quién lo habría divulgado?
Pronto, Fernanda tuvo su respuesta.
?Cómo ha olvidado que en esta casa había otra persona que deseaba fervientemente ser
se?ora Borrego?
“Abu, realmente tengo afán, podemos har de esto cuando regrese“.
Después de decir esto, Femanda se dio vuelta y se fue.
La abu Borrego quedó sorprendida por su desden, lo que empeoró su estado de ánimo.
Cuando Fernanda se fue, Delfina salió de su habitación.
Vestia un sencillo y limplo vestido que, aunque no era muy elegante, hacia lucir inocente y
“Se?ora
encantadora.
La abu Borrego miro y preguntó con el ce?o fruncido: “Vas a salir?”
“Si, pensé en dar un paseo“.
Mientras haba, el rostro de Delfina se sonrojo.
“Vestida asi solo para dar un paseo?”
La abu Borrego no era ninguna tonta y rápidamente entendió lo que Delfina tenia en mente.
10:28
Viendoo sonrisa en el rostro de abu Borgo se desvanecia poco a poco, Delfina
mordiéndose elbio, dijo: Se?ora, yo…
*Sé que te gusta Sebastión, pero tienes que entender que ser nuera de familia Borrego no es
nolo cuestión de ser obediente y prensiva, debes recordar tu propio estatus“,
El tono de abu Borrego estaba lleno de advertencias.
Delfina, por supuesto, entendia que familia Luján era de origen modesto, y con su estatus, era
imposible casarse en familia N?vel(D)ra/ma.Org exclusive ? material.