Capítulo 127
No Soy Tu Bien Desechable (Fer
Capítulo 127
Pedro había neado ese momento para ntearle el dilema, y no pudo ser más oportuno.
Hoy, Sebastián había anunciado públicamente que se llevaría, un gesto que ramente
despreciaba a familia Huerta. ramente, Pedro no iba a permitir que Sebastián se marchara
tan fácilmente; de lo contrario, ma?ana todo el círculo haría de cómo familia Huerta temía a
Sebastián.
Pero al darle su apoyo, Pedro no solo le brindaba respaldo, sino que también enviaba un mensaje
ro: familia Huerta no temía a Sebastián.
Sin embargo, si esta noche e realmente decidía no irse con Sebastián, eso significaría que e
habría provocado un conflicto entre familia Borrego y familia Huerta.
Sebastián perdería su orgullo, yo su esposa, e no recibiría más el apoyo de familia
Borrego.
Incluso si el asunto llegara a oídos de abu Borrego, e definitivamente no tomaría partido por
ser nuera que había manchado el honor de familia Borrego.
La familia Huerta, por su parte, se haría de un enemigo en familia Borrego, distanciándose aún
más de e, se?orita Fernanda sabía leers situaciones.
Aunque Pedro le preguntaba, su respuesta realmente solo podía ser una.
Irse con Sebastián.
Solo así ambas familias podrían mantener paz, y e podría seguir contando con su protión.
Fernanda sintió un escalofrío recorrer su espalda.
Pedro, con una mente tan meticulosa, realmente daba.
Tras un breve silencio, Fernanda dijo: “Gracias, se?or Huerta. Ya es tarde, me iré con Sebastián.
Mis disculpas por cualquier inconveniente hoy, vendré otro día a pedir disculpas formalmente“.
Pedro bajó mirada, y después de un momento, levantó una mano.
Los guardias se hicieron a undo, y Sebastián, apretando el brazo de Fernanda, se giró y se
marchó.
Fernanda notó que, afuera de casa de familia Huerta, Sebastián también había traído gente.
Si e hubiera decidido quedarse, posiblemente los hombres de Sebastián habrían irrumpido en el
vestíbulo sin mediar pbra.
Fernanda no se atrevió a pensar más allá.
Estos dos personajes que dominaban Laguna Verde, eran cada uno más impredecible que el otro.
“?Hermano! ?Así de fácil vas a dejar que Sebastián se vaya?“.
“Le di una elión“.
La expresión de Pedro era indiferente, sin rastro de su habitual sonrisa.
Enrique frunció el ce?o: “No creas que no sé, si e hubiese elegido quedarse…”
“Si e hubiese elegido quedarse, incluso ofendiendo a Sebastián, nosotros, familia Huerta,
habríamos protegido en todo momento“.
Pedro dejó caer esas pbras.
Enrique se quedó petrificado. Esa deración no parecía algo que diría su hermano, quien era
conocido por anteponer siempre los
intereses.
Fernanda fue arrastrada al auto por Sebastián, con movimientos bruscos, casi haciendo que los
huesos de Fernanda se quebraran. E frunció el ce?o, mirando a Sebastián con desaprobación.
“?Sebastián! ?Qué te pasa? Así Lorena se desmayara, no tienes por qué enfadarte tanto“.
De repente, Sebastián pisó el freno bruscamente, y Fernanda casi choca contra el parasol
dntero.
Nunca antes había visto a Sebastián perderpostura de esa manera.
Parecía que el desmayo de Lorena realmente lo había enloquecido.
O quizás había sido confrontación con Pedro lo que lo había irritado.
“Fernanda, hasta ahora no me había dado cuenta de lo hábil que eres manejandos situaciones“.
Sebastián de repente extendió su mano y apretó el delicado cuello de Fernanda, quien vio que sus
ojos, llenos de ira, estaban te?idos
16:47
Capitulo 127
de un rojo sangriento.
Fernanda aguanto sin gritard
“?Sebastián!”
pero Sebastián, fuera de control, continuó estrangulánd con fuerza.
La respiración de Fernanda era cada vez más difícil, y sus manos cayeron sin fuerza a sudo.
Còntens bel0ngs to N?(v)elDr/a/ma.Org
nanda Sierra ) Nov Capítulo 127