Capítulo 96
Capítulo 96
Sebastián vio mitad de cara hinchada de Lorena, lleno de dolor en sus ojos.
Frunció el ce?o y miró hacia abu Borrego: “Abu, fui yo quien dejó que Lorena se quedara a
recuperarse, Fernanda quiso irse, no tiene nada que ver con Lorena”.
“?Qué no tiene nada que ver! Fernanda, es una buena chica, fue capaz de mudarse por culpa de
esta mujer. ?Acaso no tienes ni un poco de responsabilidado esposo?”
“Abu, ?fue Fernanda quien causó el idente de Lorena! E…”
“Basta!” La abu Borrego lo cortó friamente: “Por defender a esta mujer, pones toda culpa en tu
esposa. ?Te consideras un hombre?”
Sebastián nunca habia desobedecido a abu Borrego, y en este momento tampoco se atrevió
a har.
La abu Borregonzó una mirada fría a Lorena: “En cuanto a esta mujer, familia Borrego te
dio oportunidad de estudiar, no aspiras a nada y sigues so?ando con ser parte de familia
Borrego. ?No creas que no veo tus verdaderas intenciones! Te aconsejo que te olvides de esa idea.
Mientras yo viva, nunca podrás entrar por puerta de familia Borrego”.
Finalmente, Sebastián no pudo contenerse: “Abu, Lorena no es así”.
“?E no es así?”
La abu Borrego sacó un montón de fotos de su bolso ys tiró sobre mesa.
“Mira bien, ?esta es estudiante a que has estado apoyando!”
Ens fotos, Lorena aparecia con maquije excesivo y ropa revdora bando en un club
nocturno.
Había muchas fotos de Lorena bebiendo con hombres desconocidos y actuando de manera muy
intima.
Al ver el contenido des fotos, Sebastián se quedó mudo.
El rostro de Lorena se puso pálido instantáneamente.
La abu Borrego dijo con una risa fria: “Con este tipo de mujer, que solo quiere ascender
socialmente, has provocado problemas con familia Jara, ?haciendo que familia Borrego sea el
hazmerreir de todos! Sebastián, estoy muy decepcionada de ti”.
“Abu, yo me encargaré de esto”.
Sebastián miró a Cam y dijo: “Lleva a abu a casa”.
This material belongs to N?velDrama.Org.
“Como usted diga, se?or”.
Cam ayudó a abu Borrego a salir de casa de familia Borrego.
Lorena, miró a Sebastián sin decir ni una pbra, pero sintió un repentino temor: “Sebastián,
dejame explicarte”
Sebastián dijo: “Los hechos están aqui, ?cómo quieres explicarlo?”
Lorena, mordiéndose elbio, dijo: “Todo esto… era mi trabajo de medio tiempo, no tenía
opción…”
“?Trabajo de medio tiempo?”
1/2
11:34
Capitulo 96
Sebastián ramente no creía en tal excusa.
Lorena bajo mirada y dijo: “El dinero que me dabas cada mes, lo guardaba todo. No quería
depender siempre de tu apoyo, así que quise ganar algo de dinero por mi cuenta. Los gastos en
universidad son altos, solo podía trabajar medio tiempo en ese tipo de lugares para ganar
suficiente dinero”.
Sebastián apretó losbios y Lorena continuó: “Sé que estuvo mal, nunca volveré a trabajar allí.
?Puedes no pensar mal de mi, por favor?”
Con lágrimas en los ojos de Lorena y viendo su rostro hinchado, Sebastián no pudo ser más duro:
“mare a un médico para que venga a casa a verte, parece que herida no es leve”.
Lorena negó con cabeza rápidamente, diciendo: “La abu Borrego ya me piensaba mal de mi,
no quiero molestarte más, esta herida sanará pronto, ?de verdad!”
Al ver esto, Sebastián también retiró sus dudas anteriores y dijo: “Estos dias quédate tranqu
aquí, nadie volverá a molestarte”.
Lorena asintió cuidadosamente.
Al atardecer, Sebastián estaba en el estudio procesando unos documentos, y de reojo vio hora
enputadora.
Había pasado exactamente un día desde que Fernanda se habia mudado.
Sebastián sacó su teléfono, y vio el chat de Fernanda, pero e no le había enviado ningún
mensaje.
Sebastian se sintió inexplicablemente molesto y, rápidamente, marcó el número de Carlos.
“ma a Fernanda, dile que regrese a casa”.
“?Qué?”
Carlos quedó sorprendido al otrodo del teléfono.
Mientras tanto, Fernanda y Marisol estaban disfrutando en s VIP de un club nocturno.
Fernanda, que rara vez bebía hasta emborracharse, había tenido demasiados momentos dificiles
desde su renacimiento y en ese momento, bajo los efectos del alcohol, todos esos momentos
desagradables se habian desvanecido en un instante.
El teléfono de Fernanda sono, y e contestó mada.
Del otrodo, Carlos, con incertidumbre, dijo: “Se?ora, el Sr. Borrego desea que regrese a casa”.