Capítulo 36
Capítulo 36
“Esarera sólo una empleada de nuestrapa?ia, me estaba ayudando a elegir el regalo. Pensé
que una chica podria ser más
detallista en estas cosas“.
Sebastián miraba a Fernanda con un brillo especial en sus ojos.
Si no fuera porque ya conocia los verdaderos sentimientos de Sebastián, quizás e realmente
hubiera caldo bajo el hechizo de esa mirada
Isabel, al ver cercania entre Sebastián y Fernanda, no pudo evitar sentirse in noco incómoda.
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Ha escuchado rumores de que Sebastián estaba involucrado con una estudiante universitaria. Y
que Sebastián no tenia interés en Fernanda era un hecho bien conocido entre todos.
“Sebastián no sólo es joven y exitoso, sino que también cuida mucho a nuestra Fernanda. Confio
plenamente en dejarte a Ferhanda, mi hermano desde el cielo también estaria tranquilo. Además,
niendo una cena familiar, realmente no hay necesidad
de tanta formalidad“.
Julio se apresuro a invitar a Sebastián a tomar asiento felizmente.
Fernanda, enganchada del brazo de Sebastián, le susurrò: “No pensé que fueras tan buen actor“:
Lo mismo digo“.
La voz de Sebastián volvió a su tono frio
Isabel, sentada en su lugar, se sentia incómoda, miraba de vez en cuando hacia Sebastión y
Fernanda,o intentando descubrir alguna incongruencia en suportamiento.
“?Tia hay algo en mi cara? ?Por qué me miras tanto?“.
De repente, Fernanda habló, haciendo que Isabel se sintiera un poco avergonzada.
Isabel respondió: “Es que veo a Fernanda y al Sr. Borrego muy enamorad
nada que ver con lo que dicen los rumores“.
“Los rumores no son de fiar, o mi tia también cree en esas hadurias?“,
Fernanda le sirvió un trozo de carne a Sebastián.
Sebastian siempre habia preferidoidas más ligeras, pero esta vezió carne sin protestar.
Luego, puso cuidadosamente un pedazo de pescado, del cual había retirado todass espinas, en
el to de Fernanda.
Isabel forzó una sonrisa: “Si, los rumores no son de fiar. Hoy me he dado cuenta, el Sr. Borrego
realmente quiere mucho a nuestra
Fernanda“.
Julio, observando interión entre los dos, preguntó con curiosidad: “Fernanda, ?desde cuando
te gusta el pescado?“.
Isabel, al escuchar eso, se animo,o si hubiera encontrado una pieza ve, y miró a Fernanda:
“Ah, siempre recordaré que a nuestra Fernanda nunca le gustó el pescado. ?Cómo es que el Sr.
Borrego no sabe esto? ?Acaso…?“.
Tia, piensas demasiado, sólo es que Sebastián generalmente prefiere sabores suaves, y yo
simplemente he cambiado de gusto“. Isabel ramente no creyó en explicación de Fernanda y
estaba a punto de replicar cuando Sebastián interrumpió de repente: ‘Por lo que veo, Sra. Isabel
parece no tener mucha fe en mi rción con Fernanda“.
“Por supuesto que no es asi, solo me preocupo por ustedes, los recién casados“.
Ante Sebastián, Isabel perdió su impetu y no se atrevió a preguntar más.
Fernanda simplementeia en silencio.
Aunque se trataba de una cena familiar de familia Sierra, todos los presentes eran conscientes
des jerarquias.
E era hija de familia Sierra. Aunque oficialmente nadie de familia directa o cteral se
atrevia a decirle algo, en realidad, todos esperaban ve fracasar. Desde muerte de su padre, no
ha nadie que no deseara tomar el lugar del jefe de
familia.
Si algo le sucediera a e,s propiedades que su padre había dejado serian rápidamente
repartidas entre esos buitres.
En su vida anterior, fue precisamente porque se encontraba en esa situación que anhba
desesperadamente el amor de Sebastián
Ahora que lo pensaba, se dio cuenta de lo ridículo que fue suportamiento en aquel entonces.
E le ha entregado todo a Sebastián, pero él nunca había tomado en serio.
Capitulo 36
En su vida anterior, con sólo una pbra de Sebastián, podría habe ayudado a salir de sus
problemas, pero no lo había hecho, sólo se había quedado mirando friamente desde undo.
Al récordar eso, Fernanda inconscientemente retiró su mano de que Sebastián habia puesto
sobre el dorso de suya.
Sebastián frunció ligeramente el ce?o.
Afortunadamente, ese gesto no fue notado por los presentes.
Después de cena familiar, Sebastián y Fernanda se tomaron de mano para dejar casa de
familia Sierra, y una vez ofuera, Fernanda oportunamente retiró su mano.