Capítulo 520
Carol estaba más feliz que nunca aquel día La idea de poder gastar sin preocuparse mientras iban de
compras más tarde llenaba de emoción.
Después de salir deisaría, mó a Tania.
Tania y los cuatro peque?os ya estaban en camino al centroercial, y acordaron encontrarse en
entrada principal.
El n era primero explorar el centroercial en busca de ropa, para luego ir al mercado aprar
los cosas para Navidad.
Este a?o, el profesor Rafael y su esposa no podían volver de su expedición arqueológica y Tania
estaba s, así que coincidió que pasaríans fiestas juntos.
Media hora después, todos se reunieron en entrada del centroercial.
Al ver a Carol, Tania no pudo evitarentar,
“Estas radiante, ?te sacaste lotería o qué?”
?ro que sí! Hoy me siento generosa, ?voy a invitar yo!”
Tania, escéptica, preguntó, “?De verdad estás tan adinerada?”
Carol sacó su tarjeta tino y dijo, “De ahora en adnte, llámenme tuda.”
“?Te lo dio el bárbaro?”
Carol miró fijamente, “No lo mes así. No es un bárbaro, es el Sr. Bello.“—
En cuanto a si será un bárbaro o el Sr. Bello en el futuro, dependería de él.
Sin dinero, un bárbaro; con dinero, el Sr. Bello.
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Tania casi babeaba de envidia,
“tuda, acepta mi rendición.”
“ro, ro, hoy aférrate a mi billetera, lo que quieras te lopro, ?sin restriones!”
Después de bromear un rato, los cuatro peque?os se acercaron corriendo desde za.
Mami!”
“?Mami!”
“?Mami!”
“?Mami!”
Sus dulces vocecitas capturaron atención de todos a su alrededor.
Siendo fiesta, todos estaban fueraprando y el centroercial estaba abarrotado.
Al oírlos, gente volteaba a mirar hacia donde estaba Carol.
Radiante y feliz, Carol consentía a uno y abrazaba a otro.
“No se preocupen, él seguro saldrá hoy, vamos, mamá lesprará ropa nueva.”
Los peque?os ya sabían que Aspen no tendría problemas, así
que estaban muy contentos.
Los cuatro y Carol caminaron hacia el interior del centroercial.
La tuda de Carol, junto con sus peque?os hombrecitos,enzaron su aventura depras.
Por donde pasaban, despertaban admiración,
Dios mío, estos peque?os son adorables, me los llevaría a todos!”
“Tan lindos que son, dan ganas de apachurrarlos, ?me pregunto si les gustaría una bolsa de
caramelos!*
Madre mía, de repente siento que a mi vida le falta un peque?ín.”
A mi me faltan cuatro!”
Carol, más orgullosa que nunca, tenía dinero, belleza, hijos, y ni siquiera necesitaba un hombre.
Era envidia de todas sus amigas.
Después de una loca ma?ana depras, todos estaban tanto cansadoso emocionados.
Tras terminar, Carol llevó a los peque?os de vuelta al Barrio Al Futuro, mientras Tania se desvió a casa
de sus padres para poners decoraciones de Navidad.
Como no sabian cuándo regresaría Ape, Carol y los ni?os no pa?aron a Tania.
Al llegar al Barrio Al Futuro, Luca se encargó de maquir a Laín y a Ledo, preparándolos para cena
de esta noche.
Carol, exhausta, se desplomó en el sofá,pletamente rendida.
Observando a sus energéticos hijos, no pudo evitar sonreír felizmente, aunque internamente se
quejaba de lo agotador que era ir de
De repente, el timbre sonó.
Pensando que podría ser Aspen, rápidamente instruyó a los ni?os a volver a sus habitaciones y cerrar
bien puerta, diciéndoles que solo podían salir una vez estuvieran presentables.
Entonces se dirigió a abrir, “?Ya voy!, ?quién es?”
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Pero no hubo respuesta. Si fuera Ape, seguramente ya habría dicho algo.
Carol, cautelosa, decidió mirar primero por miri antes de abrir.
Al ver quién estaba del otrodo, su corazón se detuvo por un momento, asustada casi grita, ?su
expresión cambiópletamente!