Capítulo 457
Los tres peque?os se acercaban lentamente a los establos.
2
Luca, con un abrigorgo hasta los tobillos y un gorrito que le había regdo Tania,entaba con
voz infantil:
“?Qué grande es su casa, y tienen l’asta piscina!”
Ledo soltó un bufido:
“No les envidiemos. Si te gusta, te prometo que tepraré una casa aún más grande.”
Laín intervino: “Durante estos a?os, gracias a que Miro salvó a A, familia Prieto ha recibido
muchos favores de Aspen. Casi todo el dinero de los Prieto ha venido gracias a Miro.”
Ledo, apretando los dientes, dijo: “?Humph! Ganar dinero a costa de Miro, no se lo merecen. ?Tarde o
temprano les voy a ajustars cuentas!”
Laín asintió, “Sí, hay que ajustar cuentas. Todo lo que han tragado estos a?os, lo van a tener que
devolver, ?ni un centavo menos!”
Contentt bel0ngs to N0ve/lDra/ma.O(r)g!
?Si A hubiera sido honesta y recta, todo estaría bien, pero si aún piensan en hacerle da?o a nuestra
mamá, entonces no esperen piedad!
?El dinero que ha ganado a costa de Miro será devuelto, hasta el último centavo!
“Peque?os, vengan aquí.”
A los vio entrar en caballeriza y cambió su expresión instantáneamente, saludándolos con
entusiasmo.
Luca aún le temía, parpadeando con sus peque?os ojos, tímido.
Ledo le apretó mano para consrlo. “No tengas miedo, Luca. Tus hermanos te protegeremos.”
Luego preguntó, “?Qué le pasa a esta mujer malvada ahora, pretendiendo ser buena?”
Laín advirtió, “Deben tener cámaras aquí, está actuando. Cuidado con lo que dices, Ledo.”
“Actuar incluso en su propia casa, debe ser agotador. Pero tranquilo, hermano, si se trata de actuar, yo
soy mejor que e.”
Los tres se acercaron a donde estaba A.
A los recibía calurosamente:
“La última vez no fui muy amable con ustedes, quiero disculparme. No se pongan tristes ni nerviosos.
Para mostrar mi sinceridad, he preparado algunos potros para que monten. ?Les gustan?”
Los tres miraron hacia donde los potros que A se?ba.
Eran efectivamente potrillos, peque?os y con el pje brinte, muy lindos y nada amenazantes.
Ledo, con los ojos brintes, no pudo resistirse y corrió a verlos.
Ledo siempre había amado a los animales. Ens monta?as, después de aprender artes marciales
con su mentor, y sin encontrar rivales a su altura, practicaba cons fieras del bosque.
A veces se metía en cueva de un tigre o luchaba con leones.
No solo luchaba, sino que también era conocido por no jugar limpio ?siempre atacando por sorpresa!
Y siempre haba de un duelo justo, pero si perdía, lloraba a gritos, inconsble.
Y después de perder, todos los animales salvajes des monta?as tenían que soportar su mal humor
por un buen tiempo.
Así que en el círculo des fieras, Ledo era famoso por no saber perder.
Y por eso, cada vez que lo veían, los animales salvajes salían corriendo.
?Si no puedes ganar, por qué no simplemente evitarlo?
Pero también, por su constante contacto con los animales, en los ojos de Ledo, los animales eran tan
amigos y hermanosos
personas.
Ledo se acercó a un potrillo y, poniéndose de puntis, le acarició cabeza. El potrillo, dócilmente,
movió su c.
Cano, en ese momento, estaba enrodo en mu?eca de Ledo.
Normalmente, Cano estaba asignado para proteger a Carol, pero hoy, tan prontoo Carol llegó a
casa, Cano volvió a pegarse a
Ledo.
Cano adoraba estar con Ledo; su rción era verdaderamente especial, una amistad a prueba de
todo.
La ausencia de reión de Cano confirmaba que los potrillos eran seguros, sin peligro alguno.
Capitulo 457
Ledo miró hacia Laín:
“Hermano, trae a Luca para que monte un potro también.”
Al oír esto, Laín supo que los potrillos eran seguros y llevó a Luca con él.