Capítulo 346
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El corazón de Carol dio un brinco, “?Ay!”
Se quedó quieta, sin atreverse a moverse, observándolo con caut.
Pero se dio cuenta que solo ha agarmado su mu?eca frunciendo el ce?o, sin despertar.
Con cuidado, Carol intentó de nuevo limpiarle cara con otra mano.
Como era de esperar, antes de que pudiera tocar su rostro, jel le apartó mano de un monotazol
Y aun así, seguía sin abrir los ojos, solo francia más el ce?o, ramente molesto.
Carollo miró enfadada
?Así que inconscientemente no queria que lo t?
Jal?Acaso e queria tocarlo? ?Si no fuem por Miro, ni muerta se acercarial
Alli estaba e, tragándose su orgullo para limpiarle cara, y a él no le gustabal
Bueno, si no le gustaba, ?que se quedara sucio entonces!
Carol no estaba para consentirlo, si no queria que lo limpiara, perfecto, porque e no quería hacerlo!
Dejó su mano y se llevó toa al ba?o…
Después de colgar toa limpia, vio los calcetines que Miro se había quitado en el cesto de ropa
sucia, se agachó a recogerlos y de paso losvó.
Aún estabavando los calcetines cuando de repente escuchó un ‘bang‘ detrás de e.
Carol se sobresalto y rápidamente miró hacia atrás.
Aspen, oliendo a alcohol, se apoyaba en el marco de puerta, con los ojos cerrados y el ce?o
fruncido, intentando quitarse corbata. parecia que queria arranca.
Pero después de intentarlo un par de veces, solo logró afloja, sin conseguir quitárs.
ramente impaciente, tiró con más fuerza, arrancando los dos botones superiores de camisa.
“Clic, clic“. Los botones negros cayeron al suelo, resonando dos veces.
Antes de que Carol pudiera reionar, él entró tambaleándose, con un aire despreocupado.
Era primera vez que Carol to v tan desali?ado,
Siempre lo había visto impecable y distante..
Su traje siempre limpio sin una arruga, camisa con los dos botones superiores siempre bien
abrochados, y siempre con corbata cuando salía…
Incluso en casa, nunca se le v desordenado o descuidado.
?Verlo asi hoy era raro!
La corbata colgaba suelta de su cuello, camisa estaba rasgada, y hasta su chaqueta estaba
arrugada.
incluso su cabello, siempre peinado, hoy estaba hecho un desastre.
Aunque no afectaba su atractivo, definitivamente tenía un aire de descaro.
Viéndolo acercarse tambaleándose, Carol instintivamente se apartó.
no hat
Parecía que Ape n
había visto…
Se paró frente alvamanos, buscando a tieritas el vaso de enjuague, abrió el grifo para llenarlo.
?Pero lo hizo todo mal!
Para abrir el grifo habia que levantarlo, no presionarlo hacia abajo. El grifo estaba cerrado, debería
haberlo levantado, pero él lo presionaba hacia abajo.
Después de intentarlo sin éxito, se notaba ramente molesto, frunciendo el ce?o y con una expresión
oscura
Carol pensó que iba a cepirse los dientes, y justo cuando iba a sugerirselo amablemente, él de
repente sacó medio vaso de agua del fregadero.
Se lo llevó a boca y empezó a beber
Ay nol Cami se quedó hda.
Esa era el agua de los calcetines suclos!
El…él… ise estaba beblendo el agua devar los calcetinest
“Puf!” Carol casi no pudo conteners ganas de vomitar
*?Quién está ahí?” Aspen pareció notar por primera vez que había alguien más en el ba?o.
La miró con desconfianza, con una mirada sombria.
Carol, asustada, rápidamente se cubrió boca, temiendo ser descubierta en ese momento por su
mirada intimidante.
El acababa de beber el agua con que Invaba los calcetines, lo cual era un secreto bastante grande,
suficienteo para que silenciaran, no?
Aspen estaba tan borracho que, a pesar de tener a Carol justo dnte, apenas podia ve