Capítulo 335
La oscuridad lo envolviapletamente, solo punta encendida de su cigarrillo emi un débil
resndor.
Siempre se dice que a mayor esperanza, mayor es desilusión,
Aque noche, el tenia altas expectativas. Pensaba que Carol le quitaba camisa para ver una
marca, porque Carol tal vez conocia a madre de Miro.
?Creia firmemente que logmia obtener alguno información de Carol!
?Aunque fuera un minimo dato que le ayudara a encontral
Se ha aprovechado de e y sentia culpa en suzón.
1 2 3 3 8
Al mismo tiempo, deseaba con sinceridad encontra y vivir bien con e, queria mimarle, consenti,
protege.
Se decía que Miro estaba obsesionado con su madre.
Pero el también estaba obsesionado, jobsesionado con esa mujer!
Desesperado por encontra, dispuesto a entregar su corazón y su alma para trata bien.
Sentia que si realmente encontraba colmaria de mimos hasta lleva al cielo, y no se cansaría de
dar vueltas a su alrededors veinticuatro horas del dia.
?Incluso si e quisieras estres del cielo o luna en el agua, él haria lo imposible por
conseguis, solo para ve feliz!
Queria, realmente queria, encontra desesperadamente y mima con su vida.
El corazón de Aspen ardiao si estuviera siendo asado al fuego, una sensación abrasadora y
dolorosa.
Hasta que Abel se acercó con caut para decirle que Tania estaba en entrada delplejo para
llevarse a los ni?os, Aspen volvió on si.
“Que lo haga.”
“Esta bien.”
Abel hizo una mada alplejo y luego, mirando a Aspen con preocupación, preguntó,
“Aspen, ?estás bien?”
Content from N?velDr(a)ma.Org.
Aspen frunció el ce?o, apagó el cigarillo y, mientras caminaba hacia salida, mó a Orion
Estaba molesto y queria beber.
Abel no sabia qué habia pasado, pero sepadecía de el, suspiró en silencio y lo siguió al bar
Los dos se fueron y el sitio volvió a sumirse en el silencio.
De repente, una mujer con el pelo suelto y el rostro pálido salió de detrás de los arbustos
Miraba con sospecha hacia donde Aspen y Abel se habian ido….
? ? | ? ? ? ??????? ? ?
No conocía a Aspen, no sabia quien era, pero había visto su rostro.
Penso en los hijos de Carol…
?Se parecian tanto!
“?Cira!”
De repente, alguien mó por su nombre. Cira dio un respingo yenzó a correr, tropezando con
una rama.
“?Ay!”
No sabia dónde se habia golpeado, pero el dolor le hizo enrojecer los ojos
Al air el ruido, Enriqueió hacia e, pa?ado de médicos y enfermeras.
Al ve, Enrique se enfadó,
“Te dije que no salieras corriendo, ?por qué no haces caso?”
a y enfadada.
Y
Cira, con los ojos llorosos, miró, sintiéndose dolida
“Sall a buscar a mi hijo! No quieres ayudarme a encontrarlo, y tampoco puedo buscarlo por mi cuenta?
Tú no te preocupas por él, pero yo si. ?Es mi hijo, lo extra?o, buah… lo extra?o…!”
Y empezó a llorar mientras haba
Enrique funció el ce?o, impaciente,
*Te he dicho muchas veces que tu hijo ya no está, ?dónde vos a buscar? Además, el este hijo se fue,
puede haber otro. ?Para qué te
torturas asi?”
Cira le preguntó entre lágrimas,
“?Puede haber otro? Si ni siquiera tuve oportunidad de estar con mi hijo, ?podré tener otro?”
Enrique estaba molesto,
“Si puedes tener otro no depende de mi, depende del destino y de tu salud. Otmas personas se
recuperan de un aborto después de un tiempo, ?mira cómo estás tú! Si sigues así, no tendré más
remedio que internarte en un hospital psiquiátrico.”