Capítulo 236
E intentaba alejarlo, pero no podía.
Queria luchar, peroo Ledo estaba afuera, no se atrevia a hacer demasiado ruido.
Los ni?os afuera se preguntaban adonde había ido su mamá, mientras que dentro del armarlo, Carol
era abrazada fuertemente por él, que buscaba ansiosamente el dulce sabor de susbios.
“?Eh? ?Dónde está todo el mundo? Lain, Ledo, Luca, vengan a ver lo que su madrina lespról”
Tania acababa de ir a recoger un paquete y acababa de regresar.
Al oir eso, los ni?os corrieron hacia afuera.
Carol de repente volvió en sí, empujó a Aspen con fuerza, su cuerpo se debilitó y casi se cae.
Aspen atrajo de nuevo a sus brazos para evitar que se cayera.
Carol intentó abofetearlo, pero Aspen agarró su mu?eca, frunciendo el ce?o y miránd fijamente.
Carol, con cara rojao un tomate, lo miraba fijamente mordiéndose elbio.
Queria insultarlo, pero temia rmar a Tania y a los ni?os, así que se quedó cada.
El tiempo parecia haberse detenido, ambos se miraban, uno con una expresiónpleja y el otro con
una mez de enojo y vergüenza.
Hasta que voz de los ni?os se escuchó de nuevo afuera,
“La chaqueta y los zapatos de mami están en casa, pero e no está por ningúndo, a dónde habrá
ido?”
Carol rápidamente miró hacia afuera, se zafó de Aspen con fuerza, abrió puerta del armario y se
precipitó hacia puerta principal, cerrand de un golpe y echando el cerrojo.
El ruido alerto a los peque?os, quienes corrieron hacia puerta,
“?Mami, estas aqui! ?Dónde te escondiste hace un rato?”
Carol, jadeando, dijo: “Yo… estaba cambiandome de ropa, ustedes sigan jugando, ahora los busco.”
“De acuerdo mami.”
Los ni?os corrieron de nuevo, y Carol, apoyada contra puerta,enzó a respirar profundamente.
Aspen salió del armario, con sudor en frente y arrugas en su traje.
Frunciendo el ce?o y con una expresiónpleja, miró a Carol que estaba apoyada en puerta.
E tenia un toque rojizo ens esquinas de los ojos,o una rosa roja a punto de florecer,
exudando tentación.
En ese momento, habia perdido un poco de su inocencia y ganado un encanto sensual, parecia haber
pasado de ser una muchacha a una mujer…
Todo por su beso.
“Yo…”
“?No hables!”
Aspen apenas abrió boca cuando Carol lo interrumpió.
E, mordiéndose elbio, corrió hacia cama y tomó su teléfono para enviarle un mensaje a Tania,
No mucho después, se escuchó voz de Tania llevando a los ni?os a su habitación y cerrando
puerta.
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Carol primero miró por rendija de puerta para asegurarse de que los ni?os habian vuelto a su
habitación, luego miró a Aspen con los dientes apretados y dijo.
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“Vete!”
Aspen no se movi?, asi que e tomó cartas en el asunto.
Lo arrastró fuera de casa, lo empujó al ascensor, y con cara roja le advirtió en voz baja,
11:01
“?No vuelvas a venir a mi casa! Si tienes que decirme algo, hamos por teléfono
Aspen se quedó en silencio.
Abel, quien seg abajo, al ver a Aspen aparecer, colgó el teléfono y se acercó, “Aspen.”
Aspen, con cara de pocos amigas, lo ignord.
Viendo su expresión, Abel se quedó perpleje y preguntó, “?Qué pasó? ?Algo malo?”
“Volvamos a empresal Aspen escupió esas cuatro pbras con frialdad, se subió al coche, y se
puso a fumar.
Durante todo el camino no dijo ni una pbra más, simplemente se puso a fumar sin parar.
Abel, preocupado, dijo: “Aspen, no habrás discutido con se?orita Carol otra vez, ?verdad?”
La cara de Aspen era tan sombría que daba miedo,
“De ahora en adnte tú te encargas deunicarte con e, y a menos que sea necesario, ?no dejes
que me vea!”
Dicho eso, Aspen se encerró en su oficina.
Abel seguía confundido cuando de repente recibió un mensaje de texto de Carol,
Se?or Abel, por favor, dile a Miro que estoy disponible para verlo en cualquier momento, coordina una
hora y avisame. Además, de ahora en adnte, cualquier asunto rcionado con Miro, te pido que me
louniques directamente a mi, no dejes que él aparezca, no quiero volver a verlo nunca más!
Abel estaba aún más desconcertado, con más preguntas que respuestas.
El solo fue a atender una mada,
?Qué había pasado sin su presente?