Capítulo 38
A le echaba toda culpa a Carol, soltando improperios,
Desgraciada! ?Cómo se atreve a pasearse por ahí en lugar de esconderse? ?No le teme a que mande
a alguien a acabar con e?”
Morgan le dijo, “A, escuché que Aspen también está en el hospital, ?crees que e vino a
buscarlo?”
Al oír eso, A abrió los ojoso tos,
**Sinvergüenza! Como si pudiera seducir a Aspen, él ya dijo que no le gustaba y e sigue insistiendo,
?qué descarada!
Tio, llévat y dale una buena lión. Primero desfigúr y luego manda a alguien a manchar su
honor. Cuando te canses, vénd al extranjero. ?No quiero volver a ve en mi vida!”
Al escucha, el rostro de Morgan se iluminó.
Había mado a A esperando que dijera justo eso.
Si Aspen luego lo culpaba por haber abusado de alguien, podría echarle culpa a A.
Total, A era salvadora de Miro, y Aspen no le reprocharía nada a e por eso.
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“A, descansa tranqu, déjam a mí.”
Morgan colgó el teléfono y se dirigió hacia el carro.
Al abrir puerta, Carol luchaba por sacar cabeza pidiendo ayuda, “?Auxilio, auxilio…
uh…”
Había mucha gente en entrada del hospital y al oír los gritos, todos se voltearon a
mirar.
Morgan, sin saber qué hacer, le dijo,
“Somos esposos: E está embarazada de mi hijo y no quiere tenerlo, está insistiendo en abortar. Solo
puedo lleva a casa para convence,”
Algunos murmuraban entre ellos,
“Un vino con una delicada flor, ?cómo terminó esa belleza casándose con él?”
“?Pues ro! Debe ser por ta.”
Morgan resopló, y subió al carro.
Con puerta cerrada, los gritos de auxilio de Carol ya no se oían.
Morgan miraba y se sentia inquieto
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Arruinar su belleza estaba fuera de cuestión, era una cara demasiado hermosa para desperdicia.
neaba tene para él,o su esva, y luego vende cuando se
burriera.
“Eres tan atractiva, incluso cuando estás enfadada. En un rato más, seguro que te cuido bien.
?Paf!” Sin más, Carol le soltó una bofetada.
Morgan, sorprendido, le devolvió el golpe,
“?Perra! ?Te atreves a pegarme? ?Estás fuera de control! Ahora mismo te pondré en tu lugar.”
Dijo eso mientras se desabrochaba el cinturón y se bajaba cremallera, con ra intención de
abusar de e en ese mismo instante.
Carol, furiosa y asqueada, nunca había visto algo tan repugnante.
Aprieta los dientes mientras lo mira,
“No vine a buscar problemas esta vez, pero si te atreves a hacer algo más, no me culpes por no ser
amable.”
Las agujas de ta ya estaban listas en su manga, en cualquier momento podría castrarlo.
Aunque no tuviera dinero, poder o estatus, aún sabía algo de defensa personal.
Durante todos esos a?os en monta?a, había aprendido muchos trucos.
Morgan ignorópletamente su advertencia, se quitó el cinturón y empezó a bajar sus pantalones
junto con ropa interior.
Carol estaba furiosa y justo cuando iba a reionar, el conductor hizo un frenazo repentino.
Morgan voló hacia adnte…
‘?Bang!‘
Morgan fuenzado hacia el asiento dntero, chocando contra el parabrisas.
“?Ay!” gritó Morgan enfurecido,
“?Carajo, sabes conducir o no? ?No te das cuenta de que tengo asuntos importantes que atender?
?Inútil!”
Morgan intentaba levantarse, pero al hacerlo con demasiada fuerza, su cabeza golpeó de nuevo
contra el vnte, y cayó inconsciente.
El conductor decía, “Se?or Morgan, despierte, al frente…”