Capítulo 18
Abel llevaba a?os con Aspen y lo conocía bien. Sabía que Aspen no quería divorciarse, así que no se
sorprendió cuando escuchó noticia. Solo le preguntó,
“Decirle eso a su esposa no garantiza que te crea, ?no quieres hacer una videomada para decirselo
personalmente?”
“?No hace falta!”
?Para qué perder tiempo en una videomada con alguien que no le importaba?
Así que Aspen rechazó idea de inmediato. Después de todo, él no sabía que su esposa era
misma mujer que estaba buscando desesperadamente.
“Además, de ahora en adnte, no mes ‘mi esposa‘. Solo una persona puede llevar ese titulo y
nadie más se lo merece.”
Abel sabía que persona a que se referia Aspen era madre de Miro.
“Entendido.”
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Mientras tanto, Carol se quedó atónita al recibir respuesta de Aspen.
No sabiendo cuándo iba a regresar, no tenia idea de cuándo podría divorciarse.
?Cómo podría llevarse a sus hijos?
Desanimada, Carol se fue del Barrio Helios, sintiéndose más perdida que nunca.
Sin poder irse, no podía solucionar el registro familiar para los ni?os, lo que significaba que no podían
inscribirse en escu.
Además, si no podia irse, no podia buscar un trabajo estable, y el dinero que tenía no era
mucho.
Y estaba también ese hombre que se parecia a Lain y a Ledo y una deuda de cincuenta
millones..
Cuanto más pensaba Carol, más le dolia cabeza. Se sentó bajo sombra de unos árboles, no
queria volver a casa con esa actitud y preocupar a sus hijos.
Mientras pensaba en qué hacer, un ni?ito de unos cuatro o cinco a?os de repente cruzó corriendo
calleo un loco..
En ese momento, calle estaba llena de coches en movimiento y, de repente, se escucharon
frenazos, bocinazos, gritos y chillidos, todo al mismo tiempo….
Pronto, los padres del ni?o también llegaron al medio de calle, intentando llevarse al ni?o, pero el
peque?o no cooperaba con ellos.
Erao un animalito enfurecido, gritando a los padres y a los demás peatones.
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Mientras gritaba, de repente empezó a golpear un carro cercano a él con sus peque?os pu?os.
Después del carro,enzó a golpearse a sí mismo, abofeteándose y ara?ando su cara.
Su padre lo levantó a fuerza, pero el ni?o se resistía, golpeándolo y mordiéndolo, emitiendo gritos
agudos que eran escalofriantes.
Carol se dio cuenta de que algo no estaba bien y corrió hacia ellos.
El ni?o ya se había soltado de su padre, quien estaba tan enfadado que su rostro se volvió rojo de ira
y, a punto de golpear al ni?o, Carol intervino rápidamente, “Cálmense, no sean impulsivos.”
Mirando al ni?o, se agachó para estar a su altura, abrió los brazos con una expresión amable y le dijo,
“No tengas miedo, ven aquí, te voy a abrazar, te voy a proteger.”
El ni?o miró con recelo..
Carol sonrió y le dijo, “No te voy astimar, no tengas miedo, ven aquí.”
El ni?o miró fijamente durante unos segundos y de repente se agachó, recogió una piedra del suelo
y senzó.
Carol no pudo esquiva y piedra le golpeó en frente, haciénd jadear de dolor.
La madre del ni?o, al ver esto, se disculpó con lágrimas en los ojos,
“Lo siento, se?orita, el ni?o tiene un trastorno de ansiedad, está teniendo una crisis y no sabemos qué
hacer, ay…”
“Está bien, ?cómo se ma el ni?o?”
“Iker Fuentes.”
“Ustedes lo asustaron, mejor al?jense un poco, yo lo calmo.”
Los padres de Iker se quedaron mirando a Carol, y finalmente cedieron.
Estaban desesperados.