Capítulo 310
“Entra.” Sus finosbios escupieron estas dos pbras.
De pronto, en el rostro de Lina Sweeney apareció un atisbo de lucha. Su teléfono era muy preciado, pero el precio de su libertad era más alto. No quería quedarse encerrada en su habitación durante horaso había estado el día anterior.
Si Grace no hubiera venido con Jason para llevárs ayer, no sabía cuándo podría irse.Belonging to N?velDrama.Org.
—Está bien. Estaba pensando en cambiar de teléfono. Ya no necesito ese viejo teléfono —dijo Lina Sweeney tímidamente.
“?Ya no necesitas todas esas fotos y todas esas cuentas de Inte en tu teléfono? Por cierto, creo que también hay información interna de tu empresa”, dijo Hadwin Stephenson con ligereza. “Si no quieres, que así sea”.
?Esto era… una amenaza!
Lina Sweeney apretó los dientes, pero el problema era su teléfono.
Estaba protegido con contrase?a. ?Desbloqueó su teléfono y vios fotos y información que contenía?
Luego, sus diversas cuentas en redes sociales… ?Pudo habes descifrado?
“?Cómo pudiste?” dijo enojada.
“?Quieres entrar o no?” preguntó sin responder.
Sentíao si algo se le hubiera quedado atascado en garganta. No podía…
No lo tragó ni lo escupió. E lo encontró muy tierno cuando
E lo conoció por primera vez. ?Cómo pudo volverse así después de a?os de no hacerlo?
?mirandose unos a otros?
Sin embargo, Lina Sweeney no pudo evitar agachar cabeza mientras…
Abrió puerta del asiento del pasajero y se sentó a sudo.
Hijo de Hadwin Stephenson.
Cuando subió al coche, vio a Hadwin Stephenson tocando.
con su teléfono.
“?Mi teléfono!”, exmó, intentando inconscientemente recuperarlo.
Sin embargo, antes de que su mano pudiera tocar el teléfono, él agarró de mano. “Parece que has tenido una buena vida estos a?os”, dijo pensativamente. Con otra mano, tocó el álbum de fotos de su teléfono, que mostraba todo tipo de fotos de e sonriendo. Algunas de es eran fotos de viajes, mientras que otras eran de amor.
Eran fotos cotidianas. Otras eran fotos de eiendoida deliciosa al aire libre. Viendos fotos talo eran, su vida parecía bastante odada.
Sin embargo, el problema era que todos tomaban fotografías de sus momentos felices. ?Quién tomaría fotografías de sus momentos tristes?
—No está tan mal, supongo… —respondió tímidamente Lina Sweeney.
E giró mu?eca, intentando sacárs de los dedos.
Me sentí extra?a al tenerlo en su mano de esa manera. Erao si todo su ser…
El calor pasaba a través de sus dedos hacia e.
En aquel entonces, e se había vuelto loca por sus lindos dedos. Incluso había…
?Qué pasó después de eso? Parecía que le había dado mano.
y dejaba tocar donde quisiera.
Como alguien con un ‘fetiche cons manos’, sensación de su mano… Uh, es…
?era agradable!
Espera, ?qué estaba pensando?
Lina Sweeney de repente recobró el sentido y quiso darle una bofetada.
E misma. Mire en lo que se metió, y aun así estaba ocupada.
?Pensando en los dedos y esas cosas!
Cuando levantó vista, volvió a mirar a Hadwin.
Los hermosos ojos negros de Stephenson.
Sin embargo, sus ojos, que miraban, parecían estar nudos por sentimientos que e no podíaprender.
Al instante siguiente, le soltó mano. La mano de Lina Sweeney quedó finalmente libre.
—?Cómo vas a conseguir que te devuelva el teléfono? —preguntó Hadwin Stephenson con frialdad.