Capítulo 283: Maestro en el Arte del Amor
415 BONUS
La empleada nunca habia visto a Valentina antes, asi que obviamente no tenia idea de quién era e.
-Oh, ro, aqui está.
Valentina no colgó el teléfono, simplemente salió de panta de mada y buscó en su correo
electrónico invitación digital, mostrándos a empleada.
-Por supuesto, se?orita, adnte.
Valentina entró a Vi Valenzu y retomó mada con Diego.
-H. ?Diego? ?Sigues ahi? ?Me buscabas… para algo?
-Nada en particr, solo te extra?aba.
La voz de Diego al otrodo del teléfono era suave y llevaba un tono sugerente que haba de su
maestria en el arte de sedión.
Valentina pensó que este se?or Harper definitivamente tenía que ser un maestro en el arte del amor.
E sintió algo de simpatía por Silvana después de intercambiar unas pocas pbras más, Diego no
a?adió nada más.
Tras colgar, Valentina miró sut
un tanto absorta.
?Le había mado solo para decirle ?te extra?o??
Con una mez de resignación y bu, Valentina sacudió cabeza. Sabia que su te extra?o, no tenia
intenciones románticas; era más bien una travesura de su parte, o quizá simplemente estaba aburrido.
De cualquier manera, no era algo que debiera tomarse en un sentido romántico.
Dejando dedo esos pensamientos, Valentina decidió no preocuparse más por Diego.
Mientras tanto, sentado en el estudio de su nueva mansión, golpeteando rítmicamente el escritorio con
sus dedos, el hasta entonces aburrido Diego finalmente mostraba un destello de interés.
La invitación-
Durante este tiempo, él también había recibido una invitación.
Diego no perdió tiempo y mó a Silvana.
-?Tiraste invitación de familia Valenzu?
Silvana echó un vistazo a invitación que yacía en su bolso.
-Estaba a punto de hacerlo.
+15 BONUS
Habia informado sobre invitación cuando recibió
El se?or Harper simplemente le habia dicho tir, y e había dejado a undo sin prestarle
atención, pero ahora, al parecer, el habia decidido ir..
Si aun no has tirado, entonces no lo hagas. Estoy aburrido, podria ser divertido asistir.
El presidente del Consorcio Industrial Mexa, un hombre acostumbrado a manejar innumerables tareas
cada dia, haba de estar aburridos, pero probablemente razón real era que alguien de su interés
también asistiria a fiesta de cumplea?os.
Silvana podia adivinar quién era esa persona.
-Te enviare invitación inmediatamente.
Tras colgar, Silvana se disculpó con el hombre con quien estaba en una cita a ciegas.
-Tengo un asunto de trabajo, debo irme. Pero cuenta cubriré yo.
La expresión del hombre se ensombreció visiblemente, pero antes de que pudiera decir algo, Silvana
ya se ha levantado y se marchaba.
Pagó cuenta y se fue con elegancia.
Media hora después, Silvana llegaba a mansión de Diego, quien ya estaba listo para salir. Su traje
sastre negro, de alta costura,plementaba a perfión su figura casi perfecta. Silvana era muy
consciente de que este hombre poseía un fisico envidiable. Al darse cuenta de que sus pensamientos
se desviaban hacia donde no debian, rápidamente se rpuso, mostrando una sonrisa profesional y
colocó invitación sobre mesa con eficiencia.
-Se?or, ya he arredo el transporte, lo espera afuera. Que disfrute de fiesta.
E habia organizado todo y estaba a punto de irse cuando Diego detuvo. Se giró hacia e. Hoy,
Silvana lucía un atuendo modesto y conservador, lo que a él le sugería una s cosa: ansias de
matrimonio. ?Con quién se habría encontrado vestida así? Diego frunció el ce?o y desvió mirada
con frialdad.
-Vienes conmigo, tu atuendo es apropiado, a los mayores les gustará para felicitarlos. No parece
agradarle mucho idea, pero su tono de voz no escondía su descontento.
Silvana suspiró por lo bajo, sabiendo que no tenía derecho a negarse.
En Vi Valenzu, Valentina deambba sin rumbo, sintiendo una familiaridad inusual con cada
rincón. No solo habia visitado este lugar antes, sino que parecía conocerlo intimamente.
-?Se?orita Valen? -Una voz sorprendida hizo voltear para encontrar a una mujer de mediana edad-.
?Me haba a mi?
This content provided by N(o)velDrama].[Org.
Paloma se quedó paralizada. ?Quién más podría ser se?orita Valen? Esa ma?ana, en el
restaurante.
214-
+15 BONUS
ha oido al se?or Alonso decir que se?orita Valen no asistiria. Mientras digeria su confusión, se vio
interrumpida por un mado a través del inteunicador. A pesar de contar con ayuda externa para
el cumplea?os de don Raúl, los sirvientes originales de Vi Valenzu estaban ocupadisimos. Sin
querer perder más tiempo, pero recordando que hacia tiempo que no v a se?orita Valen y cómo
don Raúl mencionaba de vez en cuando, Paloma no pudo evitar informar a Valentina antes de irse:
-Se?orita Valen, don está probablemente en su habitación ahora.
Observando a Paloma alejarse. Valentina frunció el ce?o ligeramente. ?Don? ?Se referiria a don Raúl?
La vestimenta de mujer de mediana edad indicaba que trabajaba en Vi Valenzu. La conocía
y sin reservas le informaba sobre el paradero de don, ?queria que fuera a buscar a este “don- que
mencionaba?
En habitación de don Raúl en el segundo piso, don Raúl se había puesto un traje de g. Alonso
notó que el traje que habia traido noche anterior estaba colgado con un desgarro en el borde, lo que
lo dejó visiblemente desconcertado. Tanto don Raúlo Federico notaron su mirada. Don Raúl se
sintió culpable, pero Federico rápidamente intentó suavizar situación.
-Fue mi culpa, esta ma?ana al tomar el traje no tuve cuidado y lo rasgué. Perdi consideración del
se?or Alonso.
Alonso forzó una sonrisa.
-No hay problema, solo que no se podrá usar hoy. Después de hoy, lo llevare a reparar, quizás se
pueda restaurar.
Era consciente de que el abuelo había da?ado el traje. No podía expresar su descontento, pero
recordando el esfuerzo y dedicación que Valen había puesto en el dise?o del traje, no pudo evitar
sentirse desdo. ?Qué lástima! Una verdadera pena que se desperdiciara el esfuerzo de Valen.
Don Raúl con voz desganada, expresó su cansancio.
-Me siento algo cansado, vayan adnte ustedes. Saldré un poco más tarde, cuandoience
fiesta.
Trass pbras de don Raúl, Alonso y Federico se retiraron, dejándolo solo en habitación. Su
mirada se posó en el traje de g, sintiendo una de culpa por haberlo da?ado noche anterior. No
podía evitar pensar en Valentina, recordando con cuánto esmero había dise?ado ese traje,
murmurando su nombre involuntariamente
-Valen–Su suspiro de resignación era inconfundible.
En ese momento, Valentina empujó puerta entreabierta justo para escuchar ese ?Valen?. Dentro,
solo figura de un hombre sentado en una si de ruedas, de espaldas a e, le provocaba una
sensación de familiaridad inmediata.
+15 BONUS
Esa mada, ?Valen, resonabao en sus sue?os. Por un instante, Valentina se quedó paralizada y.
sin saber por qué, exmó ?Abuelo?. La voz familiar hizo que don Raúl frunciera el ce?o y, al girarse y
ver a Valentina, no pudo ocultar su sorpresa.
El momento en que se giro, Valentina pudo ver al hombre en si de ruedas, y ese instante, el
recuerdo de una figura borrosa en sus sue?os, se rificó de repente, coincidiendo con figura del
anciano frente a e.
Ambos se quedaron mirándose, sumidos en un silencio prolongado.
Finalmente, don Raúl rompió el silencio con una voz que, aunqueún, insinuaba que presencia
de Valentina alli era algo totalmente esperado.
-Has llegado, pasa.
Valentina, aún sorprendida, entró en habitación, y su mirada se dirigió inmediatamente al traje
colgado en el armario, notando el da?oo si fuera hecho por algún filo.
?Quéstima?, pensó, con un atisbo de tristeza en sus ojos