Capítulo 266: ?Simplemente Me Gusta… Valentina!
El desmayo de Valentina fue tan inesperado que ambos hombres se rmaron.
Inmediatamente dejaron de pelear, y Santiago, llevando a Valentina a cama, mó al médico y as
enfermeras para que revisaran. Después de una inspión, not encontraron nada anormal, pero
aún así no lo creían.
-El estrés puede causar desmayos, no es algo inusual..
La enfermera haba en voz baja, e era misma que había venido a entregar
medicamentos antes y se había asustado con el ambiente de habitación.
Con esa atmósfera, no desmayarse sería lo raro.
Al mirar a mujer en cama, enfermera sabía que estaba fingiendo, pero
afortunadamente, el médico no reveló el acto de se?orita Lancaster, ayudánd
una vez más.
Al irse, enfermera, conteniendo su miedo innato hacia esos dos hombres, dijo:
-No deberia haber demasiadas personas aquí, afecta el descanso del paciente, todos.
salgan.
Cuando sus pbras resonaron, el silencio era tal que se podía escuchar caer un
alfiler.
Incluso el médico que había llegado con ellos se sobresaltó,
Vaya, entres ?demasiadas personas? estaba don Mendoza, el poderoso propietario. del hospital, y
otro hombre cuyo porte no era inferior al de don Mendoza.
?De dónde sacó el valor para pedirles que se fueran?
El médico tomó aire, preparándose para defender a enfermera en caso de que don
Mendoza se enfadara.
Pero inesperadamente, don Mendoza se giró y se fue. Al llegar a puerta, se detuvo, miró atrás a
Diego, que aún estaba junto a cama, y dijo con un tono desaprobador:
-?Qué esperas para irte?
Diego soltó un leve resoplido, su expresión aún revba su descontento hacia Santiago, pero aún ast,
lo siguió fuera de habitación del hospital Observando cómos dos altas figuras desaparecían una
tras otra al final del corredor.
Los ductores y enfermeras suspiraron aliviados.
Valentina también respiro aliviada.
Ya puedes abrir los ojos.
Fue después de que los doctores y enfermeras se marcharan que Silvana habló
Valentina, conteniendo el aliento, abrió los ojos, encontrándose de inmediato con sonrisa traviesa en
el rostro de Silvana al pie de su cama.
Al verse descubierta, Valentina se sonrojó.
-Fue tan obvio?
No debería ser asi
Su actuacion debería haber sido convincente.
?Como si no iba a enga?ar a esos dos hombres que a simple vista parecían tan
astutos?
Justo cuando Valentina pensaba esto, Silvana le echó un jarro de agua fria.
-Si yo pude darme cuenta, ?crees que ellos no?
Valentina se quedó en silencio.
Silvana continuó:
-Aunque, debo decir que te tienen cari?o. Diego nunca ha tratado a ninguna mujer
Esas pbras… Valentina recordó aquel día en el club, cercanía entre Diego y
Silvana, e inmediatamente trató de explicarse.
-No, no, Silvana, no te confundas, no tengo ilusiones sobre el se?or Harper, ya sabes.
que a él le gusta jugar….
Jugar? Esa pbra podría malinterpretarse fácilmente,
Valentina se detuvo un momento, antes de corregirse.
-No me refiero a jugar en ese sentido, sino a jugar,o en ser travieso. Solo me ve
Valentina estaba ansiosa, desesperada por dejars cosas ras.
Sin embargo, Silvana no pudo evitar refr.
-Mira cómo te pones, solo soy una asistente. No hay necesidad de explicarme tanto
?Asistente? ?Eso es todo??
Valentina observó supostura serena y abierta, quedándose algo perpleja.
ramente, lo que había visto aquel día no se limitaba a una rción meramente
profesional entre jefe y asistente.
Sin embargo, en el día a día, Silvana erapetente y medida,o si su rción
con Diego fuera estrictamenteboral.
Por un momento, Valentina no pudo ver a través de e.
Pero de algo estaba segura: ni Diego ni Silvana tenían ms intenciones hacia e.
?Les gustaba!
-Creo que me he casado.
Valentina de repente lo soltó, pensando en Santiago, con un aire so?ador y un
coqueto rubor de joven esposa en su rostro. Silvana, observando, sintió una
indescriptible envidia.
Creía que don Mendoza amaba sinceramente a Valentina.
Y Diego hacia e… Ese sentimiento de pérdida fue momentáneo, sin tiempo para
expandirse, ya que formidable autodisciplina de Silvana sofocó cualquier emoción
en su cuna.
No habría futuro entre e y Diego.
2/5
En ese momento, en azotea del hospital
Al salir de habitación, Santiago había ido allí, seguido sin dudarlo por Diego.
Los dos hombres,o si fueran reyes que evitan verse, incluso de pie mantenían
una distancia considerable.
-Amo a Valentina.
De repente, Santiago rompió el silencio.
Su tono era sincero, dejando a Diego algo sorprendido. Sabía que Santiago quería a
Valentina, pero ?amor? ?Hasta qué punto había llegado ese sentimiento?
-E ciertamente merece ser amada -Diego pensó en Valentina, su sonrisa se
suavizó.
La expresión de Santiago se endureció de golpe, mirando a Diego.
-?Cuánto tiempo has conocido? Ja, Diego, si buscas problemas conmigo, ven
directamente a mí, no te metas con Valentina.
Santiago no entendía por qué Diego buscó problemas con él. En el mundoercial,
el territorio empresarial del Consorcio Industrial Mexa se extendía hasta Estados
Unidos, y Corporación Mendoza, aunque también tenía su propio imperio
con el Consorcio Industrial Mexa. Incluso habían neado cboraciones en el pasado, pero una
oportunidad se perdió debido a un incumplimiento por parte de él,
cortando así cualquier seguimiento.
De repente, Santiago se dio cuenta de algo y miró a Diego.
-?Es por aque vez que no cumplí mi pbra por lo que me tienes tanta
animadversion?
Tras darle vueltas, parecía posibilidad más usible. Pero Diego simplemente
soltó una risa fría y despectiva.
-Don Mendoza, creo que te sobreestimas demasiado. Tu incumplimiento vino bien,
de todos modos, el n de cboración con Corporación Mendoza era más un deseo de los
mayores de familia, al que yo me oponía. Justo cuando mi tío vio lo
poco que Corporación Mendoza valoraba nuestra cboración, decidió abandonar
Entonces, ?por qué estaba Diego en contra de e17 Santiago estaba a punto de hacer
esa pregunta en voz alta. Pero Diego le dio respuesta.
-?Quién dijo que estoy en contra tuya? ?Simplemente me gusta… Valentina!
Diego sonrió con una expresión que pedía a gritos un pu?etazo. Su gusto por Valentina y el amor de
Santiago por e no entraban en conflicto. Lo que Diego sentia por Valentina erao una mada
desde lo más profundo de su ser, algo que nunca habia experimentado antes. Al ver a Valentina,
quería acercarse,
protege, mima hasta el cielo.
Pero Santiago no lo veía de esa manera. Su intención era hacer que Diego desistiera de cualquier
pensamiento inapropiado hacia Valentina, pero terminó escuchando el
sentimiento? de Diego por e.
Copyright N?v/el/Dra/ma.Org.
En ese momento, cara de Santiago se tornó sombría. Deseaba poder borrar esa sonrisa de cara
de Diego. Justo cuando estaba a punto de har, Diego se adntó.
-Ese idente de coche fue extra?o, ?don Mendoza, has descubierto algo? -Al har de asuntos
serios, expresión de Diego se volvió repentinamente grave.
Santiago lo miró con una expresiónpleja, por supuesto que estaba investigando
el idente de coche de Valentina, pero originalmente no tenía intención de
hizo cambiar de opinión.
-El idente de coche de Marc también ocurrió cerca, y justo entoncess cámaras
de seguridad de zona fueron borradas de ese periodo de tiempo, todo parece
demasiado coincidente,o si alguien lo hubiera neado cuidadosamente.
Quién estaba detrás de todo esto era lo que ambos estaban intentando descubrir.
Diego levantó una ceja.
-Conozco a un hacker impresionante que confirmó que esas grabaciones fueron borradas por un
intruso, solo que restaurar el contenido borrado llevará