Capítulo 238: ?Qué Tipo de Boda Deseas?
?Un aumento del doble? ?A qué se refería Santiago? Thiago aún no loprendía cuando Santiago,
al otrodo del teléfono, tosió levemente.
-No fue mi intención gritarte antes, es que Valentina… se desmayó.
Recuperandose del asombro de que Santiago se tomara molestia de explicarle, Thiago se
alertó al escuchar que Valentina se ha desmayado, mostrando una profunda preocupación sin
intentar oculta.
-?Do?a Mendoza está bien? -pregunta con evidente inquietud.
La sorpresa de Santiago ante el gran interés de Thiago por Valentina se mezcló con una mirada
peligrosa, pero en un instante, Thiago se apresuró a arar.
-Do?a Mendoza es alguien muy especial para usted, ?quién se atrevería a hacerle da?o? ?Yo. Thiago,
seré el primero en no dejarlo pasar!
La mirada amenazante de Santiago se disipó.
-Entonces, empecemos con aquellos que aprovecharon esta situación con familia Valenzu para
darle espalda a Starlight Joyas.
-Como ordene, don.
Thiago aceptó ordeno si el desaire previo nunca hubiera ocurrido, su corazón ardiendo
con fervor.
Aquellos que causaron dolores de cabeza a do?a Mendoza ciertamente no encontrarian clemencia de
su parte. Para Corporación Mendoza, incluso familia Valenzu no
representaba una amenaza. Cuando Santiago regresó a habitación, encontró a Valentina en
cama, frunciendo el ce?o,o si estuviera delirando.
Murmuró algo iprensible, y Santiago, preocupado, no logró entende, pero se sintió
visiblemente inquieto. Se acercó a e, tocando su frente paraprobar que su temperatura era
normal, lo que le permitió rjarse un poco. Pero el murmullo de Valentina continuó.
Acercándose más, Santiago apenas logró escuchars pbras que e susurraba.
-Mamá… no… peligro…
Era evidente que se trataba del informe sobre el idente de coche de Estre.
Valentina estaba atrapada en un sue?o donde una lluvia torrencial empapabapletamente,
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sosteniendo un juguete de peluche, rodeada por nie que dejaba sin visibilidad, sintiéndose
extremadamente asustada, angustiada e indefensa.
De repente, alguien mó su nombre.
-Valen… Valen… -La voz se vuelve más ra con cada mado, y Valentina, siguiendo el
sonido, ve a una mujer.
-Mamá… -exma Valentina con alegria.
La nieienza a disiparse, y finalmente puede ver dónde está.
Se encuentra en undo de acera, con su madre al otrodo de calle saludánd.
Justo cuando su madreienza a cruzar hacia e, un camión emerge de nie a gran
velocidad, sin reducir, y se dirige directamente hacia su madre.
-?Cuidado, mamá! -grita Valentina en pánico, pero es demasiado tarde. Un sonido sordo sigue.
y ve a su madre siendonzada por el aire.
Paralizada, observa el cuerpo de su madre en el suelo, sangrando profusamente, mientras risas
masculinas resuenan a su alrededor.
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Siguiendo dirión de risa, ve a Marc en el vehículo que atropelló a su madre, su rostro
lleno de una satisfión grotesca.
Parece regodearse con muerte de su madre y burse de Valentina, incapaz de hacer nada
mientras veía a su madre morir ante sus ojos.
Las lágrimas se mezn con lluvia en su rostro, incapaz de distinguir entre ambas.
De repente, risa de Marc se pa?a de otra risa, esta vez femenina. Al girarse, Valentina ve a
Alicia, su rostro distorsionado por maldad.
La escena cambia abruptamente, y Alicia, con velocidad sobrenatural, aparece frente a e,
estrangulánd.
Valentina lucha por respirar, pero el agarre de Alicia se aprieta cada vez más, hasta que con una
risa maniaca dera.
-Valentina, con tu muerte, todo será de Aitana…
Valentina despierta de golpe, gritando, sumida en oscuridad. El sudor cubre su rostro, y
mientras recuerda el sue?o, su corazónte desbocado.
Aterrorizada, siente una mano en su frente. Instintivamente se encoge y, en un reflejo, golpeal
hacia donde siente presencia.
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El sonido de su mano golpeando es nitido. Santiago solo siente un dolor en su rostro, pero no muestra
ira,prendiendo el pánico de Valentina. Agarra su mu?eca mientras intenta calma.
-Valen, soy yo.
La voz familiar hace que Valentina se detenga, sorprendida. ?Su esposo? ?Acaba de golpearlo?
-Lo siento -se disculpa instintivamente, dándose cuenta de que no se contuvo.
En oscuridad, extiende su mano hacia meji de Santiago.
-No sabia que eras tú…
-No importa, no duele consu Santiago, odando los mechones de cabello de Valentina-. Era
solo un sue?o, no importa lo que hayas so?ado, era solo eso, un sue?o.
Valentina queda pensativa. ?Solo un sue?o? Peros sensaciones del sue?o fueron tan reales.o
si reflejaran verdad sobre el idente de su madre. ?Cómo podría ser solo un sue?o?
Valentina pensaba en los documentos, en cada pbra y frase que representaban algo. En presencia
de su esposo,s emociones que había estado conteniendo finalmente encontraron
una salida.
Valentina senzó a los brazos de su esposo, llorando sin parar. Santiago sabía por qué lloraba.
La abrazaba, acariciando su espalda con su gran mano, sin decir nada. Simplemente estando alli para
e, sabía que si quería har, si quería desahogarse, lo haría.
El aire estaba lleno de una calma silenciosa. Valentina, exhausta de llorar, apoyó su rostro contra
el pecho de Santiago, notando que había humedecido su camisa, y se sintió enormemente
avergonzada, pensando en levantarse para que él pudiera cambiarse. Pero quizás mareada por el
nto, se tambaleó al intentar levantarse.
En ese momento, volvió a caer sobre él. Susbios se encontraron en oscuridad, y Valentina
se quedó paralizada por un momento, antes de darse cuenta y sentir atmósfera cargada de una
tensión romántica. Valentina tragó saliva, intentando levantarse de nuevo, pero esta vez, Santiago no
le dio oportunidad. Agarró su mu?eca, y sus cuerpos se encontraron en
oscuridad, llenando el aire de una electricidad primaveral.
Esa noche, Santiago fue particrmente apasionado. Valentina no podía dejar de pensar en noche
en que se conocieron, hasta que exhausta, cayó en sus brazos y lo escuchó susurrar:
-Valen, ?cómo te imaginas nuestra boda?
?Boda? Valentina se sorprendió. ?Era eso lo que estaba pensando? Una boda significaria que su
matrimonio ya no sería solo un acuerdo.
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Al ver que Valentina no respondía, Santiago parecia insatisfecho y le mordió suavemente el
hombro.
-?En qué estás pensando? No será que no quieres asumir responsabilidad, ?verdad?
Valentina: ?Esa frase sonaba extra?a.?
-Ya te di el anillo, y tú ya eres mía, no puedes ser tan desalmada de dejarme después de todo, – dijo
Santiago con un tono de reproche.
Valentina: ???Qué!!! ?Qué de no tener corazón? ?Qué estaba diciendo?
-Amor, ?no me dejarías, verdad? Te juro que haré todo lo que me pidas, si dices este, no iré oeste, si
dices hacerlo siete veces al día, no seré perezoso.
?Cómo podía decir cosas cada vez más escandalosas?
-Amor…
Pareciera que, temiendo que él dijera algo aún más embarazoso e insoportable, Valentina de repente
se voltea y le muerde losbios, sendo sus pbras.