Capítulo 208: Ese es un Anillo de Compromiso
Esta probablemente fue vez que Valentina mó a su marido ?Cari?o? de manera más forzada.
Tan prontoo lo dijo, se dio cuenta del rostro ligeramente rígido de su esposo y sintió mirada
sorprendida de Dn. Inmediatamente se arrepintió.
Pero ya le había ofrecido el filete y lo había mado ?marido?, así que el arrepentimiento era inútil.
Decidió seguir adnte, poniendo una sonrisa forzada y con un brillo de desafío en sus ojos, miró a su
esposo con ternura,o si le retara a no corresponder y hace perder este enfrentamiento.
Santiago, después de un momento de sorpresa, entendió lo que Valentina estaba pensando.
Lo que siguió fue una sensación de felicidad: ?Valentina estaba celosa por él! Esto… ?era maravilloso!
”
Abrió boca y mordió el filete que Valentina le ofrecía, disfrutando visiblemente de su atención.
—?Está rico? –Valentina estaba satisfecha.
Viendo que él había decidido jugar su juego y no deja en ridículo, Valentina no pudo evitar cortar
otro pedazo de filete y alimentarlo con suavidad.
-Delicioso, todo lo que tú me das, sabe delicioso. -La sonrisa en el rostro de Santiago era evidente.
Dn, por su parte, estaba asombrado. ?Era ese el imponente Don Mendoza, el mismo que hacía
temr a gente con solo mencionar su nombre?
Dn pensaba decir algo paracer a Valentina, pero entonces vios manos apretadas de
Lucía debajo de mesa.
La tensión en el ambiente era palpable, y decidió quedarse cado y seguiriendo.
-Valen, nunca imaginé que conocieras a Sam. ?Sabías que Sam antes… -Lucía de repente intervino,
rompiendo armonía entre Valentina y Santiago.
Pero apenasenzó a har, Santiago interrumpió.
-?Lucía!
El tono de Santiago estaba lleno de advertencia.
1/4
415 BONOS
Si iba a revr su identidad a Valentina, sería él quien se lo diría, no permitiría que lo supiera por otra
persona,
La mirada intensa de Santiago hizo que Lucía se detuviera. Bebió un sorbo de vino, sin atreverse a
decir más.
Pero esa mención fue suficiente para alterar a Valentina.
La cena finalmente terminó.
Después de despedirse de Lucía y Dn, actitud de Valentina hacia su esposo cambió
drásticamente tan prontoo subieron al auto, su rostro se volvió sombrío.
Santiago sabía que estaba celosa.
Los celos significaban que le importaba.
No fue hasta que llegaron a Vi de Los Pinares que Valentina decidió ignorar a su esposo y se
dirigió directamente a su habitación. Pero justo cuando se cambiaba los zapatos, antes de dar un
paso, unos brazos fuertes rodearon por detrás.
Valentina: ??Qué…??
Intentó zafarse ligeramente, pero los brazos se apretaron aún más.
Valentina: ??Qué significa esto??>
-?Suéltame! -dijo Valentina fríamente.
-No–respondió el hombre con un tono coqueto, incluso rozando su cabeza contra de Valentina.
E continuó intentando liberarse, pero Santiago no mostraba intención de solta. En medio del
forcejeo, Santiago de repente emitió un leve gru?ido de dolor. Valentina se dio cuenta de inmediato
que había tocado su herida.
-Déjame ver tu herida… —dijo Valentina frunciendo el ce?o.
Solo entonces Santiago soltó y encendió luz de habitación. Valentina observó herida en el
hombro de Santiago, y expresión de dolor se intensificó en su bello rostro.
Valentina le quitó chaqueta y desabrochó los botones de su camisa.
Estaba tan concentrada en examinar su herida que no se dio cuenta de mirada embriagada de su
marido.
?No sabía acaso lo seductor que era desvestir a un hombre de esa manera?
+15 BONOS
Santiago estabapletamente cautivado.
Pero expresión de Valentina era de total concentración.
Desde que supo de herida de su marido, no había tenido oportunidad de examina bien, ni
siquiera sabía cuán grave era.
Al ver sangre manchando ligeramente el vendaje, el corazón de Valentina se apretóo si algo lo
estuviera estrujando.
-?Cómo testimaste?
Valentina tocó el borde de gasa. Pensando en cuánto tiempo llevaba herido, su corazón se
llenó depasión. En estos días, él había estado a sudo constantemente. Aunque no haban
mucho, e sabía que él estaba en casa cuidánd, y tenía que admitir que se había
sentido tranqu. Santiago no quería que e supiera el peligro que enfrentó aquel día, y simplemente
lo mencionó de pasada con ligereza.
-Me caí por idente…
?Una caída? Valentina ramente no lo creía. Pero con gasa cubriendo, no podía ver herida.
Sabiendo que su esposo ocultaba algo, Valentina no insistió más. Su atención estaba en
herida, y en ese momento, estuvo de acuerdo con lo que Lucía había dicho antes.
-Con una herida así, deberías estar en el hospital, no andar vagando.
-El hospital es aburrido, además…
?Cómo podría ser mejor que estar a sudo? Viendo a Valentina fruncir el ce?o preocupada, Santiago
la tranquilizó rápidamente:
-He estado yendo al hospital regrmente para tratar herida. Es una peque?a lesión, no es
para tanto.
-?Si esto es una peque?a lesión, qué se considera una grave!
Santiago miró a lo lejos,o si recordara el pasado, y luego bromeó:
-La tortura mental, esa sí es una herida grave…
Valentina se quedó perpleja por un momento. Por un instante, sintió que él había experimentado
esa ?
Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org.
repente abrazó. A diferencia del abrazo terco de antes, este hizo sentiro si estuviera
llevando a otro mundo. Santiago quería grabar a Valentina en lo más profundo de su corazón.
-Valentina…
Después de un rato, Santiago pronunció su nombre.
-?Mm?
+15 BONOS
Valentina pensó que él iba a decir algo más, pero él solo continuaba mánd. No sabía cuánto
tiempo paso, cuando voz de su esposo sonó sobre su cabeza.
-Ese anillo aquel dia… era mi anillo depromiso…
Valentina recordó el amanecer en cima de monta?a aquel día. Pero, ?una propuesta de
matrimonio? Su mente zumbaba, aún sin procesarlo, y Santiago continuó:
-Ya lo aceptaste, no puedes devolverlo. Además, ese contrato ya no importa.
?Qué contrato de matrimonio? Ellos eran una pareja legalmente casada. Así que, incluso si un dia
Valentina realmente le devolviera mil millones de dres, él no aceptaría. Lo que él quería
era e.
Valentina estaba aturdida. ?Qué estaba diciendo su esposo? ?Qué anillo depromiso, qué no
podía devolver? ?Qué contrato que no importaba? ?No sería que se quemó el cerebro?
Valentina agarró mano de su esposo, notando que estaba ardiendo de fiebre. También tocó su
frente, y temperatura rmó.
-?Tienes fiebre! -La temperatura era incluso abrasadora.
Santiago tomó mano de Valentina, miránd con ojos llenos de esperanza.
-Prométeme, no me dejes…
E confirmó de nuevo que su esposo deliraba. Con un rostro tan guapo, sería una pena si se da?ara
el cerebro. Valentina agarró su mu?eca.
-Vamos, te llevaré al hospital.
-No… ?No iré!