Capítulo 177: No Merecen este Anillo
La foto de Estre.
Alicia salió corriendo de habitación de Altana, y en solo unos minutos, regresó.
-?La encontraste? -preguntó Aitana impaciente.
Alicia, con una expresión seria, respondió.
-No, cuando Estre murió, busqué excusas para que tu padre quemara muchas de sus fotos. Pensé
que él guardaria alguna a escondidas, pero acabo de revisar y, sorprendentemente, no hay
ninguna.
Aitana frunció el ce?o pensativamente. Si Valentina solo se parecia a hija de don Raúl por los
ojos, no seria tan grave, pero si hija de don Raúl fuera realmente Estre, entonces Valentina seria
la única descendiente de familia Valenzu. Ese resultado era algo que Aitana no quería
ni imaginar.
Tomó aire profundamente, mordiéndose elbio con frustración. De repente, Alicia pareció tener
una epifania, sus ojos briron.
-Hay alguien… alguien que seguramente sabe si Estre era o no de familia Valenzu.
-?Quién?
-?Ariadna!
Alicia no sabía exactamente qué rción tenían Ariadna y Estre, pero había escuchado a Marc
mencionar varias veces que Ariadna y Estre crecieron juntas. Si crecieron juntas, entonces
Ariadna debería saber más sobre el pasado de Estre.
A ma?ana siguiente, Alicia y Aitana salieron de Coralia con excusa de despejar mente y
secretamente fueron a San Miguel de Allende en busca de Ariadna.
Mientras tanto, en otro lugar, algunos archivos sobre el idente automovilístico de Estre llegaron a
manos de Santiago.
En unos dias. Valentina había dise?ado el traje de don Raúl.
Luego decidió dise?ar otro para su esposo,o agradecimiento por el teléfono móvil que él le había
regdo.
Apenas había terminado mitad del dise?o cuando Valentina recordó de repente que don Mendoza
en Vi Valenzu le habia prometido investigar verdad sobre el idente de su
madre.
Había pasado tanto tiempo y don Mendoza no se ha vuelto a contactar con e.
Se preguntaba si habría olvidado el asunto.
Valentina se sentia confundida y contrariada.
No quería tener trato con don Mendoza, pero deseaba fervientemente descubrir verdad sobre el
idente de su madre.
Después de mucho debatir internamente, decidió arriesgarse y buscar a don Mendoza.
No tenia su contacto, así que fue al Edificio Mendoza a probar suerte.
Pero justo al llegar al edificio, se encontró con una persona que no quería ver. Intentó esquiva,
pero esa persona vio.
-Noah—
Valentina había bloqueado su número. Desde que rompió supromiso con Aiti frente a Valentina,
Noah había intentado contacta sin éxito. neaba ir directamente a Starlight Joyas después de ver
a don Mendoza, pero inesperadamente se encontraron alli.
Noah, al ver que Valentina intentaba evitarlo, siguió rápidamente y le agarró mu?eca. En cuanto
tocó su mu?eca, Valentina lo miró con una mirada feroz.
-?Suéltame! -Valentina expresó con desdén.
Noah no quería solta.
-Valentina, ?por qué actúas así? Ya me disculpé, después de tantos a?os de rción…
-Cáte, ?no tienes vergüenza?
Valentina se sentia asqueada solo de mirarlo. Si no soltaba, e actuaría. Noah pareció darse cuenta y
soltó su mano rápidamente, pero en el siguiente instante, se arrodilló ante e.
Valentina retrocedió instintivamente. Era hora del almuerzo y había mucha gente alrededor del
Edificio Mendoza. La ión de Noah atrajo inmediatamente atención de todos. La multitudenzó
a rodearlos, bloqueando el camino de Valentina. Aprovechando situación, Noah jugó
-Valen, por ti haría cualquier cosa, ?por favor no me dejes!
Diciendo esto, sacó una caja de su bolsillo y abrió frente a todos. Dentro había un anillo de
diamantes. Originalmente lo habíaprado parapensar a Aitana, pero ahora lo usaba para
19 BUTU
presionar a Valentina ante el público.
-Valen, lopré especialmente para ti.
Noah se veía suplicante,o un hombre enamorado. Valentina se sentia terriblemente disgustada.
Pero multitudenzó a animar:
-Qué anillo tan grande…
-Si, debe ser muy valioso. Se?orita, ante semejante gesto, ?por qué no lo perdonas y te quedas
con él?
Valentina queria rodar los ojos ante el público. ?Ellos no sabían nada! Respirando hondo, deseaba
patear al hombre frente a e. Pero sabia que si reionaba violentamente dnte de todos, solo
sería aprovechado por ese hombre despreciable.
Valentina observaba aquel anillo de diamantes. Era realmente grande, pero si le decían que era para
e, Valentina nunca lo creería. En el corazón y los ojos de Noah, solo existía su Aitana. Valentina
entrecerró los ojos, y de repente, con voz ra, exmó:
-?Está bien, lo acepto!
Una sombra de sorpresa cruzó mirada de Noah. Pensó que tendría que esforzarse un poco más,
pero no esperaba que e aceptara tan fácilmente. Noah, de reojo, vio a alguien sacar un teléfono
móvil, preparándose para grabar el momento. Una sensación de triunfo surgió en su interior,
neando en secreto pagar por el video más tarde y difundirlo, para que el esposo de
Valentina lo viera.
-Vamos, pontelo…
Noah instaba impaciente. Alrededor, gente tambiénenzaba a alborotarse.
-?De verdad me lo pongo?
Valentina miró a Noah,o dándole una oportunidad de retractarse.
-Póntelo, pontelo… -insistían los espectadores, igual de impacientes.
-Bueno.
Valentina extendió mano, tomó el anillo de caja y, bajo mirada de todos, lo colocó en su
dedo. A pesar de su deslumbrante brillo, el anillo era ramente demasiado grande, algo que no pasó
desapercibido.
Content (C) N?v/elDra/ma.Org.
Valentina movió ligeramente mano y el anillo se deslizó de su dedo, cayendo justo frente a Noah.
Por un momento,o si algo se hubiera revdo, todos se quedaron en silencio. Valentina, con una
expresión de pánico, se disculpó:
-Lo siento, lo siento, mis dedos son demasiado delgados, no merecen este anillo…
A pesar de sus pbras, todos alrededor sabían verdad.
-?El problema es mano? Si el anillo hubiera sido solo un poco grande, lo creería, pero esto es
demasiado evidente entaban entre ellos.
-Noah, ?no sabias medida de su dedo? Si fuera un poco más grande, lo entendería, pero esto es
excesivo -a?adió alguien más, dispersando multitud.
Valentina, por supuesto, sabía que el anillo no era para e. La medida correspondía a de Aitana.
E pensó que tendría que desenmascarar a Noah por sí misma, pero resultó que los espectadores
tampoco eran tontos.
Valentina sonrió satisfecha mientras multitud se dispersaba. A lo lejos, Santiago observaba a
Valentina. Había estado de pie durante mucho tiempo, apenas había oido su voz diciendo:
-Lo siento, lo siento, mis dedos son demasiado delgados para este anillo….
De inmediato reconoció voz de Valentina.