<b>Capítulo </b><b>264</b>
Ahora Julio pensaba que, tal vez, Beatriz podría hacerlo.
Beatriz, escuchando a Director Santos har sin parar por más de media hora por teléfono, frunció el ce?o lentamente<b>: </b><b>“</b>Director Santos, usted casi no ha dirigido pelícs de arte, ?verdad? Además, ?está seguro de ques obras que hizo cuando estaba en universidad pueden lograr el efecto que desea?”
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Julio siempre había preferido pelícserciales con imágenes exquisitas e imaginación peculiar, por lo que sus obras siempre habían tenido una alta taqui, casi cada una superando los resultados de anterior. Su pelíc más reciente, *El Canto Sagrado*, había sido pelíc con mayores ingresos de los últimos dos a?os; incluso a nivel internacional, había pocas que pudieran supera en taqui.
Las pelics de arte<b>, </b>con su estilo de realismo, parecían no tener nada que ver con él.
Lo que más le preocupaba a Beatriz era si él podría hacerlo bien.
Después de todo, incluso los maestros tenían áreas ens que no eran expertos.
En el mercado actual, hacer una pelíc de arte prácticamente significaba no esperar una taqui muy alta. Aunque lo que se buscaba era calidad y crítica positiva, no todass pelícs de arte recibían buena crítica después de su estreno.
Si ambas cosas fracasaban, pérdida sería bastante grande.
Frente as dudas de Beatriz<b>, </b>Julio no se enfadó.
De hecho, prefería a actoreso Beatriz, que expresaban directamente sus dudas.
No le gustaban aquellos que lo hgaban en su cara pero haban mal de él a sus espaldas.
Además, él mismo no estaba seguro de poder garantizar que esta sería una obra excelente.
Hacer esta pelíc no era para ganar dinero.
Más bien, era porque los ideales de juventud estaban inquietos, queriendo realizar un sue?o que había tenido desde hacía tiempo.
“Te enviaré el guion, échale un vistazo primero.”
Beatriz respondió: “Bien, te responderé después de leerlo.”
Después de recibirlo de Julio, Beatriz lo leyó en unas pocas horas, y cuanto más leía, más briban sus ojos. Al día siguiente, le devolvió mada a Julio.
“Director Santos, ?quién iba a decir que usted también era un joven artístico en su juventud!”
Julio respondió: “Gracias, todavía no estoy viejo.”
Beatriz estaba muy satisfecha con el guion. Comparado con otros guiones que había visto estos días, que eran demasiado fantasiosos o llenos de clichés, el de Julio era realmente de alta calidad.
Si él decidiera convertirse en guionista, podría ser de los mejores.
Beatriz dijo: “Me gustaría mucho participar. ?Cuándo neaenzar <b>a </b>filmar?”
Julio era conocido por ser un adicto al trabajo, sus pelícs se sucedían una tras otra,o si nunca se tomara un descanso,o un NPC con el resorte apretado.
“Tan prontoo reúna inversión necesaria<b>, </benzaremos.”
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Beatriz pensó <b>por </b><b>un </b>momento.
Si Director Santos fuera a hacer una pelícercial, conseguir <b>inversión </b>definitivamente no sería <b>difícil</b><b>, </b>los inversores estarían peleando por poner dinero en e.
Pero <b>recaudar </b>fondos para una pelíc de arte… solo se podía decir que era un desafío. <b>Le </b><b>deseaba </b>suerte- a Director Santos.
“?El costo no es alto, verdad?” Beatriz preguntó. “Si no consigue muchos inversores, ?puedo poner ochocientos mil dres<b>?</b><b>”</b>
Julio se quedó sin pbras.
Sus pelícs siempre habían tenido altos costos, quemando dinero.
Incluso al hacer una pelíc de arte, no podía dejar de buscar una alta calidad visual y escenas extravagantes, y quería ques escenas de guerra en pelíc fueran más realistas.
Cuando apenasenzaba en el cine<b>, </b>casi hizo que los inversores perdieran hasta los pantalones, preocupándose día y noche de que los inversores pudieran mandar a matarlo.
Julio, después de un rato, dijo: “?Podría convencer a su esposo para que invierta?”
Beatriz respondió: “No piense que no sé que este proyecto es arriesgado. ?Usted cree que él es un tonto fácil de enga?ar! Definitivamente no estará de acuerdo. Director Santos, ?ya he aceptado ser
protagonista! Usted,o productor, debe encargarse de conseguir inversión. Estoy dispuesta a poner ochocientos mil dres.”
Julio suspiró: “Está bien.”
Pero el esposo de Beatriz ya estaba sentado frente a Julio, escuchando toda conversación por teléfono.