Capitulo 261
Beatriz optó por quedarse en el sofá.
Quizás próxima vez deberia ponerse tacones con anticipación. Ahora, realmente estaba agotada, casi sin fuerzas ens piernas.
Había pasade todo el dia en casa, vistiendo un vestido de seda suave y ligero, cuya falda terminaba justo por encima des rodis. Cuando se sentó en el regazo de Javier, falda se deslizó aún más hacia
arriba.
La ropa de Javier era casi exclusivamente hecha a medida por un sastre que vba desde Europa cada mes, desde corbata hasta los zapatos. A Beatriz, por otrodo, le gustaba ir depras <b>y </b>elegir entre una variedad de marcas y estilos, sin importarle coincidir con alguien más.
Javier preferia exclusividad, así que, al hacer <b>su </b>ropa a medida, también hacía que el dise?ador tomara medidas de Beatriz para hacerle un armariopleto de vestidos <b>y </b>pijamas para usar en casa.
El vestido que llevaba era uno de estos dise?os personalizados, bordado con delicadeza desde el hombro hasta el cuello con una serie de letras,s cuales Beatriz, despreocupadao era<b>, </b>simplemente consideraba parte del dise?o sin darse cuenta de que eran tas iniciales de Javier en inglés.
Javier ajustó el tiempo en su reloj de pulsera<b>, </b>extendiendo su mano para desatar cinta alrededor del cuello de Beatriz, sus dedosrgos deslizándose sobres letras bordadas. Beatriz<b>, </b>centrada en termínar su tarea<b>, </b>cerró los ojos para besarlo, sin notar <b>su </b>gesto.
Parecía que e tomaba iniciativa, pero durante el beso, él siempre llevaba dntera, dejánd aturdida ypletamente embriagada por sus caricias. Después de unrgo rato, se apoyó en el hombro de Javier, respirando suavemente, cons mejis y hasta detrás des orejas te?idas de rojo: “?Cuánto falta?“.
E tomó el reloj de Javier para ver hora.
“?Cómo que solo han pasado quince minutos?” Beatriz dudaba si el reloj de Javier estaba mal, considerando que un Patek Philippe no debería tener ese problema, “Pensé que había pasado mucho más tiempo“.
Javier besó su cuello, bajando lentamente sus besos.
En ese momento, Beatriz se dio cuenta de que cinta de su vestidó se había desatado en algún punto, haciendo que parte superior del vestido se abriera fácilmente sin el soporte de cinta. Javier, aún vestido formalmente desde que regresó de una reunión en oficina esa tarde, sin siquiera deshacerse de su corbata, parecíapletamente frío é inesible por fuera, sin dar indicios de sus deseos ocultos hacia joven frente a él.
E intentó atarse nuevamente cinta del vestido. Javier tomó su mu?eca, sus dedos rozando delicada piel de su interior: “?No quieres que te bese aquí?“.
Beatriz se encontró atrapada en los profundos y estrechos ojos de Javier, cuya presencia solía intimidar a mayoría, dado que su carisma era incluso más cautivador que su apariencia.
De hecho, Javier era impecablemente guapo, con un perfilteral profundamente marcado y unos ojos que capturaban el almao el profundo mar. Beatriz negó suavemente con cabeza.
Javier esbozó una sonrisa y continuó.
Larga tarde transcurrió de manera tranqu y serena, con Beatriz adormda en sus brazos, incapaz de resistirse a una siesta.
Javier ató nuevamente cinta de su vestido, dejánd tan bieno al principio, salvo por algunasN?velDrama.Org: text ? owner.