Capitulo <b>237</b>
Es evidente que el Sr. Mangone era mucho más generoso <b>que </b Sra. Mangone, sin siquiera intentar reducir el precio.
El maestro, en realidad, era un chatán que ha salido de nada, pero tenia amigos por todo el mundo. <b>que </b>le proporcionaban contactos y oportunidades, lo <b>que </b>le permitió tener un buen pasar en los últimos
a?os.
Para un magnateo Javier, eraún consultar sobre fortuna o posibles cmidades futuras.
El maestro ya tenía preparada su respuesta, aunque mantuvo una actitud sumamente respetuosa: “?Qué le gustaría saber?”
Javier sonrió de manera enigmática: “?No puedes adivinarlo?”
El maestro titubeo un momento, pensativo.
Lo improbable era precisamente lo que más probablemente preguntarian, siempre era al revés.
Con algo de vión, propuso: “?Se trata de asuntos del corazón?”
Javier no respondió.
El maestro suspiró aliviado, agradecido por su buena suerte al acertar.
Aunque no era bueno adivinando el futuro, si era astuto leyendo as personas.
Observó a Javier discretamente. Si, tenía una presencia imponente y era atractivo; era de esperar ques mujeres senzaran hacia él.
?Qué podría perturbar emocionalmente a alguieno él?
El maestro reflexionó: “La chica que le gusta es muy be…”
Javier seguía en silencio.
El maestro sintió un escalofrio, peroprendió que había <b>acertado </b>nuevamente.
Continuó: “Pero e no se ha enamorado de usted porque hay otro en su corazón.”
Javier entrecerró los ojos.
El maestro, tratando de evitar un mal encuentro con los guardaespaldas, retrocedió discretamente.
“Sin embargo, el hombre <b>que </b>e ama no puedepararse con usted, ni en fortuna ni en apariencia.”
Era una suposición fácil de hacer, nunca había visto a alguien más atractivo y adinerado que Javier.
“Si adquiere mi…
“Te equivocas.” Javier intervino <b>con </b>indiferencia, “Queria saber cómo está salud del abuelo, si hay esperanza de recuperación.”
El maestro, que se encontraba emocionado promocionando un amuleto de amor por 18888 dres, se detuvo abruptamente al darse cuenta de su error. Cauteloso, echó una mirada a los guardaespaldas de Javier, temiendo sernzado al ‘estanque.
“La salud del abuelo…” El maestro se mostró preocupado, “Podria <b>ser </bplicado.”
No tenía soluciones y, al igual que otros, se sentía impotente.
La realidad era que el abuelo había llegado a una edad avanzada y no había mucho que hacer.
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Javier hizo un gesto para que se retirara.
Gabriel, el mayordomo, sa que familia Mangone atravesaría tiempos turbulentos una vez que el abuelo Pablo falleciera. Los parientes de su generación seguramente causarían revuelo.
“El segundo hijo ha estado tranquilo últimamente, después de pelear con Sra. Moseinco, pasando sus días con modelos en su vi, eh, a veces ha mal de usted a sus espaldas,” dijo Gabriel, “El tercer hijo ha estado en contacto con algunos de los ancianos de familia, intentando solidificar su posición a través de un matrimonio.”
Cuando abu Mangone estaba gravemente enferma, Cam logró acercarse al lecho del abuelo Pablo. Estos dos jóvenes pensando en dividir herencia no lo tendrían tan fácil.This text is property of N?/velD/rama.Org.
Javier no les harias cosas fáciles después de a?os de conflictos.
De regreso, Javier y Beatriz se encontraron con Marcos en el exterior.