Capítulo 118
E sabia que no era esposa legitima de Javier.
Si e hiciera pública su rción, podria beneficiaria, pero no sería bueno para Javier.
Su rción simplemente era un contrato
Beatriz ya estaba bastante satisfecha con lo que tenia en este momento no queria aprovecharse de posición de Javier para obtener más
Que rega?aran los directores, pues bien.
En todo el equipo de prodión, desde los fotógrafos hasta los actores, ?quién no había sido rega?ado alguna vez?
Inclusos grandes estres eran criticadas cuando no estaban en su mejor momento.
La habitación de Javier en el hospital era su espacio privado, equipado con todo lo necesario, incluso el estilo era muy simr al de su casa en familia Mangone.
Beatriz observó un <b>par </b>de figuritas sobre
Cuando Javier sald, Beatriz preguntó con curiosidad: “?Qué son estas figuras <b>tadas</b>? Huelen bastante bien.”
“Son unos leones dos dijo Javier con una sonrisa. “Si los quieres, pueden ser tuyos por el <b>srio </b>del próximo mes
Beatriz exmó: “Mi srio de un mes por esto?”
Javier respondió “Valen treinta millones.”
En ese momento. Beatriz deseo no haber tocado nunca esas figuritas
?Acaso se podia tocar algo de casa de un magnate sin ninguna razón en especial<b>?</b>
Obviamente no
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El pintbies favorito de Beatriz costaba unos mileso mucho y e lo guardaba cuidadosamente en <b>una </b><b>caja </b>de maquije, sificándolos por marca y color.
Yahi estaba, una pieza del magnate valorada en millones, colocada simplemente sobre mess.
“Mejor olvidalo, necesito mi <b>srio </b>paraprar ropa y bolsos. ?Por qué dejar algo tan caro aqui?”
?No tenia miedo acaso que <b>algún </b>ni?o travieso pudera romperto?
Javierentó casualmente, “Es un león protector Se dice que ahuyenta los espiritus en el hospital.”
Beatro palideció, “En sero?”
Javier sonnid sin responder.
ro que era broma
<b>?</b>Quién creeria en esas cosas hoy en <b>día</b><b>?</b>
Sin embargo, Beatriz, que había trabajado por mucho tiempo en equipos de prodión y habia experimentado cosas extra?as en grabaciones de dramas históricos, estaba realmente convencida de ello.
Especialmente, los hospitales, con su ambiente sombrio eran lugares sobre los que siempre se contaban historias espeluznantes.
E siempre había sido un poco miedosa y esos rumores, junto con sus propias experiencias, solo aumentaban su temor
Incluso al ba?arse, Beatriz no podia dejar de mirar por ventana, preguntándose <b>si </b>habria algo ahi fuera.
Después de ba?arse, se acostó junto a Javier,
Javier apagó luz.
E, inquieta, preguntó: “?Alguna vez te has encontrado con algo parecido?”
Javier encontro gracioso que, después de tanto tiempo, e todavia estuviera pensando en eso.
En realidad, colocó los leones en su habitación <b>no </b>por superstición, sino porque no le gustaba el olor a desinfectante del hospital La sandalo tenia un efecto calmante y llenaba ja habitación con una fragancia sutily agradable.
“Una vez, dijo Javier con indiferencia. “Cuándo era ni?o via una mujer de nco, con el cabelo suelto, parada fuera de ventana” Justo en ese momento, tal vez por el viento de medianoche lluvia<b>, </b><b </b>ventana de su habitación produjo un ruido
Beatriz se sobresaltó y de inmediato se afera cintura de Javier
<b>suave </b>y fragante cuerpo de chica erao un veneno adictivo.
Javier, con una voz profunda, pregunto: “Beatriz<b>, </b><b>?</b>por qué me estás abrazando?”
Beatriz, algo avergonzada<b>, </b>rápidamente dejó de abrazario.
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Pero una vez que soltó su mano, Beatriz sintió i poco de miedo.
Especialmente con tormenta intensa que se produ afuera