<b>Capítulo </b>32
Después de conar, Beatriz siguió a Javier hasta su habitación
Habiendo pasado noche anterior en misma habitación de hotel,partir espacio nuevamente <b>no </b>le pareció extra?o a Beatriz
Sin embargo, mientras Javier ocupaba cama noche anterior, e solo se permitió una breve siesta al amanecer, una vez confirmado que él se encontraba bien.
Si esta noche resultaba ser tan inquietao anterior, e <b>sabia </b>que su cuerpo no lo soporta.
“Esto…”enzó a har Beatriz. “?Podria dormir en cama esta noche? Veo que es bastante grande.”
Javier encendió un cigarrillo, y su rostro delgado y atractivo se volvió sombrio entre el humo.
Esta imagen contrastaba fuertemente con impresión gent que Beatriz ha tenido de él al conocerlo.
Por alguna razón, e sentia que bajo aque mirada de Javier se escondia una pizca <b>de </b>violencia y ansiedadtentes, emanando una sensación de peligro y temor<b>.</b>
Pero fue solo por un instante.
Tan prontoo apagó el cigarrilo, su semnte se suavizó, mostrando una sonrisa leve: “ro.”
Beatriz pensó que seguramente se habia equivocado anteriormente.
Con caut, preguntó: “Se encuentra bien, Sr. Mangone?”
“Srta. Marchena,” respondió Javier con une tono sereno. “por tu segundad, mejor no trates de preocuparte por mi, ni intentes conocerme.”
Beatriz pregunto, confundida: “?Por qué? ?El mundo se va a acabar?”
La respuesta de Javier hizo reir, mientras abría puerta del ba?o “El mundo no, pero tú podrías”
Tras ducharse, Javier regresó vistiendo un pijama de seda negro.
Parecía que los hombres atractivos siempre lucian bien de negro y él no era excepción.
Con sus rasgos–marcados, su sonrisa transmitia ternura, pero su expresión habitual era totalmente reservada, casio si estuviera advirtiendo a los demás de que no se acercasen
Mientras Javier se duchaba, Beatriz medió acerca de sus pbras.
No había duda de que él representaba un peligro,
Algunas personas, a pesar de su aparente actitud suave, terminaban siendo los vinos detrás de todo.Content is property of N?velDrama.Org.
Y estaba ro que Javier no tenia interés ens mujeres.
Al ser atractivo y consciente de su superioridad, se había rodeado de incontables mujeres hasta el punto de hartarse.
Sus pbras recientes seguramente buscaban prevenir que Beatriz se enamorara de él, convirtiéndose en una más de sus insistentes admiradoraso Lucrecia.
Beatriz ard: “Bueno, ya tengo a una persona en mi corazón,
La mirada de Javier se volvió sombría e indiferente sobre e,
Beatriz continud: “Sabe, estoy muy enamorada de Mauricio… Nunca podría fijarme
en otro hombre, asi que no tiene que preocuparse de que yo
le cause problemas. ?Podría prestarme uno de sus pjamas? No me siento cómoda durmiendo sin ropa<b>.</b>”
“No.”
Beatriz sabia que rechazaria su petición: “Ya revisé su armario, esta camisa negra es perfecta y se podría usaro camión”
Por supuesto que era perfecta.
Todo en su armario era negro, incluidos sus calzonicilos.
Con aprobación del jefe, Beatriz cogió prenda y se dingió al ba?o
El ba?o era más grande que el dormitório anterior de Beatriz. Se ducho rápidamente, se secó el cabello, y saló
La camisa de Javier, con su estatura de 1.88 metros, le quedaba ampliao camisona Beatriz
Javier estaba sentado en cama, ocupado con su ordenador, probablemente atendendo varios correos
Después de un dia agotador, mujer estaba exhausta. Sin prestarle <b>mayor </b>atención a Javier se durmió en cuanto <b>su </b>cabeza tocó almohada.