Capitulo 511
El rio entre dientes, “Cloe Coral, te das cuenta quanto tempo has estado ausente de mi vida?”
“?Cuánto tiempo?”Material ? N?velDrama.Org.
“Sin contar los a?os que pasé sin encontrarte.”
Camilo ni siquiera hizo una pausa, dijo con orgullo: “Faltaste otros 768 días, y en esos 758 días, ya no soy el mismo de antes,”
Estaba algo conmovida, pero al escuchar su última trase, lentamente tecleé un signo de interrogación, “Eh?”
“Ahora sé cocinar.”
Levantó su mandib definida, me presionó contra el sofá, y dijo con calma: “Espera a cenar.”
Dicho esto, se fue a cocina.
Apoyada en el respaldo del sofá, al principio estaba algo preocupada, pero al verlo moverse con tanta fluidez a través de puerta de vidrio, dejé de preocuparme…
Busqué una posición más cómoda y observó cada uno de sus movimientos.
Mi corazón se llenópletamente, deseando que el tiempo se detuviera en ese momento.
El hombre llevaba una camisa nca de corte artesanal, cons mangas casualmente enrodas, revndo hermosos huesos de mu?eca y antebrazos musculosos.
La camisa estaba metida dentro de unos pantalones que envolvían susrgas piernas, y debido a los coqueteos de antes, tenía algunas arrugas, dándole un aspecto desordenado.
Pero de alguna manera, eso encajaba perfectamente con su aura.
El Camilo que conocí desde que éramos ni?os siempre ha sido así, audaz, indomable.
Siempre ha sido él mismo.
Mientras estaba embelesada mirándolo, él pasó su mano frente a mis ojos, diciendo significativamente: “Si sigues mirándome así, no me molestaría tener un aperitivo.”
“…Sinvergüenza!”
Volví en mí, y mis mejis se sonrojaron de repente.
Camilo se rio burlonamente, “Vamos, avarnoss manos para cenar.”
“?Vale!”
Inhalé hondo, oliendo el delicioso aroma de cena en el aire, lo que me hizo tener aún más hambre, y rápidamente mevés manos y me senté a mesa.
Tres tos y una sopa, cada uno más apetitoso que el otro.
Lo miré sorprendida, “?Oye, fuiste a se de alguna escu de cocina<b>?</b><b>”</b>
“…Cáte.”
Camilo menzó una mirada de reojo y me sirvió un camarón picante, “Come despacio,er rápido es malo para el estómago.”
“Lo sé.”
Asenti rápidamente yencé a <ber</b><b>.</b>
Después <b>de </b>cenar<b>, </b><b>quise </bvar <b>los </b><b>tos</b>.
Trabajar <b>juntos </b><b>hace </b><b>que </b><b>el </b>trabajo <b>sea </b><b>menos </b>tedioso.
<b>Pero </b><b>Camilo </b>no <b>me </b><b>dejó</b><b>, </b><b>“</b>Conmigo aquí<b>, </b>no necesitas hacer nada de eso.”
Sonrei levemente<b>, </b><b>“</b><b>?</b><b>No </b>temes malcriarme? Si me acostumbro, desde ahora en adnte<b>, </b>todo será trabajo <b>túyo</b><b>.</b><b>”</b>
“Sería un cer.”
<b>Me </b>pellizcó meji<b>, </b>sonriendo, “Por ahora no te has malcriado, parece que no me he esforzado lo suficiente<b>.</b>
Sin embargo, esta vez no me dejó sentada, me levantó.
“Acabamos deer<b>, </b>vamos al balcón a movernos un poco.”
“Está bien.”
Acepté, <b>y </b>de repente me di cuenta de algo, “Camilo, ?te has dado cuenta de que ahora te preocupas mucho?”
Cuando éramos ni?os, él nunca fue tan meticuloso.
No era así.
Me miró de reojo, “Temo que en un descuido, desaparezcas de nuevo por dos a?os o quizás veinte.” “Cloé, no lo soportaría.”
Me quedé sorprendida por <b>un </b>momento,o si algo agudo hubiera pinchado mi corazón, un dolor agudo. Cuando volví en mí, el hombre ya había girado para guardar los tos en cocina.
Seguí su consejo y fui al balcón a moverme.
Las luces de neón parpadeaban afuera<b>, </b>con miles de luces hogare?as brindo en conjunto.
Al girarme<b>, </b>vi al hombre inclinadovando los tos en cocina, mi corazón se suavizópletamente, sin dudarlo, entré y lo abracé desde atrás, rodeando su delgada cintura.
Al sentir su calor, ese dolor empezó a desvanecerse lentamente.
A través de t de camisa, froté suavemente su espalda, murmurando: “Camilo, ?qué puedo hacer para tranquilizarte<b>? </b>No <b>voy </b>a desaparecer de nuevo, lo juro.”