<b>Capítulo </b><b>457</b>
“Hipócrita<b>, </b>?te atreves a decir que explosión en elboratorio no tiene nada que ver contigo?”This material belongs to N?velDrama.Org.
<b>Lucas</b><b>, </b>que nunca se guardaba nada, lo <b>dijo </b>sin rodeos<b>: </b><b>“</b><b>No </b>creas que el Grupo Galindo <b>ya </b>es <b>pan </bido <b>para </b>ti<b>, </b>un bastardo<b>, </b>?con qué crees que <b>vas </b><b>a </b>mantener tu posición en familia Galindo<b>?</b><b>”</b>
<b>“Al </b>menos, ahora el que está en familia Galindo soy <b>yo</b><b>, </b>?no es así<b>?</b><b>”</b>
Carlos sonrió, mirando <b>a </b>Camilo mientras decía: “Bueno<b>, </b>ya he entregado el mensaje que mi padre me encargó. Si vuelves o <b>no</b><b>, </b><b>es </b>tu decisión<b>.”</b>
Cuando se dio vuelta para irse, sonrió de nuevo diciendo: “Ah, y feliz cumplea?os. Quién lo diría, que todavía puedes <b>celebrar </b><b>tu </b>cumplea?os aquí de <b>una </b>pieza.<b>”</b>
Dicho eso<b>, </b>se fue directamente.
Lucas saltó preguntando: “?Qué quiso decir con eso<b>? </b>?Quémenta que Camilo no
“…Ya, Lucas.”
Ander, con una expresión seria, dijo: <b>“</b>?Qué sentido tiene pelear un perro?<b>”</b>
haya muerto en elboratorio hace dos a?os<b>?</b><b>”</b>
Al ver que ni Ander ni Camilo mostraban preocupación, Lucas también se tranquilizó y miró a Camilo diciéndole: “El incidente de explosión de <b>hace </b>dos a?os, ?solo arruinó uno de sus proyectos?<b>”</b>
Ander se recostó hacia atrás mientras decía: “Subestimas demasiado el deseo de venganza del menor<b>.”</b>
Al oír eso, mi corazón se tensó. Carlos<b>, </b>ese hombre, siempre me pareció alguien cruel y despiadado. Al recordar explosión<b>, </b>incluso en aquel momento, todavía me hacía estremecer. Si tuviera que enfrentarme a él otra vez<b>…</b>
Camilo pareció notar mi inquietud y tomó mi mano, dándome un suave masaje mientras me decía: “Tranqu, <b>esta </b><b>vez </b><b>no </b>me pasará nada.”
Ander se centró en lo importante: “?Irás <b>a </b cena familiar de ma?ana por noche<b>?</b><b>”</b>
“<b>ro </b>que sí.”
Camilo esbozó una ligera sonrisa respondiendo: “Por supuesto que iré.”
214
Cuando <b </b>reunión terminó y regresé a casa, Leticia se encerró en su habitación para jugar videojuegos. Elías se dio un ba?o y luego cayó rendido en cama, mostrando su barriguita nda, durmiendo muy tranquilo. Después de cubrirlo con manta, salí de habitación cerrando puerta con cuidado. Camilo todavía estaba esperando en s de estar.
Me sorprendí un poco <b>y </b>pregunté: “?Cómo es que no te has ido?<b>”</b>
Justo había llevado a Elías a ba?arse y le había dicho que se fuera a descansar a su casa.
Camilo, se sentó en el sofá, extendió su mano para tomarme y me atrajo hacia él<b>, </b>sentándome en sus piernas mientras decía: “Me preocupaba que estuvieras inquieta, pensé en quedarme y consrte un poco.”
Al estar con él, ese tipo de gestos cari?osos parecían muy naturales. Si no lo conociera lo suficiente, hasta pensaría que era un conquistador
<b>nato</b><b>.</b>
Me odé en su regazo<b>, </b>rodeando su cintura con mis brazos y apoyé mi <b>frente </b><b>en </b><b>su </b>hombro, murmurando: “Sí, estoy un poco preocupada, Camilo, temo que te pase algo.”
Una explosióno aque, no <b>podría </b>soportar que sucediera otra vez. Me volvería loca.
Camilo apoyó su barbi en mi <b>cabeza </b><b>y </b>soltó una suave carcajada preguntándome: “<b>?</b>Así que me quieres tanto, eh?”
“No tiene que ver con querer o no querer.”
Lo miré fijamente por un momento y luego, cediendo ante expectativa en sus soportaría que te pasara algo.”
ojos, admití: “Está bien, <b>sí</b>, te quiero, mucho. Por eso, <b>no</b>
Pensándolo bien, dejando dedo lo que había pasado cuando éramos ni?os<b>, </b>ni siquiera sabía cuándo había empezado a quererlo de nuevo. ?Fue cuando me ataron en el garaje <b>y </b>él me sacó de allí en sus brazos? ?O cuando estaba arrodida en nieve, cons rodis entumecidas, <b>y </b><b>él </b>apareció con un paraguas<b>?</b>
?O quizás cuando me ataron a una si y él pateó puerta del cuarto donde me <b>sacaban </b>sangre?
Pensándolo bien, él ya me había salvado y ayudado muchas veces. Pero no empecé <b>a </b>quererlo por algo en <b>particr</b>. Más bien, siempre había sido decidido, firme y me había elegido <b>a </b>mí incondicionalmente. Podía sentir, de verdad<b>, </b>su preferencia.
Los ojos de Camilo se oscurecieron ligeramente y de pronto me <b>besó</b><b>, </b>llenando el aire de insinuaciones: “Si tú me quieres<b>, </b>?cómo podría atreverme a morir? Cloé, todavía no <b>te </b>he pedido en matrimonio, todavía no hemos tenido hijos<b>, </b>todavía no hemos envejecido <b>juntos</b><b>.</b>