Capítulo <b>419</b>
Al oir eso, Isaac pareció quedar un poco sturdido y desilusionado. Un momento después<b>, </b>me miró sorprendido mientras me preguntaba: <b>“</b><b>?</b>Ni siquiera una mentira<b>?</b><b>”</b>
“Tú tampoco solías mentir” Sonrelligeramente, respondiéndole con franqueza,
Había escuchado demasiado en el pasado. El siempre había sido así e incluso despreciaba el enga?o.
“E se fugó de casa, tengo que encontra.”
<b>“</b>Se divorcio me preocupa que no lo supere.”
“Tuvo un idente de auto, no estaré tranquilo si no voy a ve.”
Y luego, ni siquiera necesitaba una razón, simplemente decía: “Voy a ve.”
Siempre era por su Andrea. No podia ignorarlo.
Al parecer con solo esa conexión entre ellos, cualquier preocupación de mi parte <b>era </b>vistao mezquindad<b>, </b>y ni har de obstruirlo, lo que probablemente era visto casio un crimen.
Era bastante irónico. Así que a eso <b>era </b>lo que maban un bumerán. Isaac probablemente nunca pensó que llegaría ese día.
Los utensilios en sus manos se soltaron, cayendo sobre el to con un sonido ro y nítido, que resonó inesperadamente en el restaurante solo lleno de música <b>suave</b><b>.</b>Exclusive ? material by N?(/v)elDrama.Org.
él raramente perdíapostura <b>y </b>su <b>voz </b>estaba te?ida de ronquera mientras decía: “?Realmente tienes que <b>ir</b><b>?</b><b>”</b>
<b>“</b><b>?</b>Cómo?”
Me levanté<b>, </b>tomando mi bolso y bromeé a medias: “Ahí es donde eres irracional, nunca te detuve cuando querías irte. Además<b>, </b>ahora estoy
soltera.”
<b>Si </b>eso era un bumerán. Entonces, podría ser un dos por uno. No volví a mirar su expresión y me alejé rápidamente del restaurante. Mi auto estaba aparcado <b>en </b>el sanatorio, ese día era festivo, y afuera estaba increíblemente congestionado. Si volviera a buscar mi auto y luego fuera a ver a <b>Camilo</b>, me llevaría dos o tres horas más. Así que decidí ir directamente a buscarlo. Incluso para conseguir un taxi<b>, </b>tuve que esperar en unarga co?a. La multitud estaba abarrotada, <i>y </i>había muchas parejas jóvenes alrededor, que de repente se daban un beso mientras caminaban y Juego se miraban con una sonrisa tonta. Ser joven era maravilloso. El amor era tan abierto y envidiable.
Cuando llegué <b>a </b ubicación que me dio Camilo, me di cuenta de repente que eseplejo de apartamentos era el mismo que el que me había regdo hacía dos a?os.
Bajé del auto y le envié un mensaje.
<b>[</b>Inés<b>, </b>?cuál es el número de tu apartamento?]
Respondió de inmediato: [Edificio 6, Unidad 1, Quinto piso】
También en el mismo edificio y misma unidad. Justo debajo de mi piso. Si no fuera por el hecho de que era un apartamento por piso, probablemente estaríamos uno frente al otro. Guardé mi teléfono y me dirigí con confianza hacia puerta, tocando el timbre.
Como si fuera a propósito, tuve que esperar varios minutos antes de que puerta se abriera desde adentro, seguida de un perezoso: “?Quién es?”
<b>La </b>persona detrás de voz <b>se </b>recostaba perezosamente en una si de ruedas, apoyando esa cara aguda y severa, aparentando ser casual pero mostrando una ligera impaciencia.
Pretendiendo no darme cuenta, cooperé diciendo: “Inés dijo <b>que </b>te dolían <bs </b>piernas<b>, </b>me envió a ver cómo estabas.”
。 а 22ā 22
él me miró de reojo y luego dijo: “No lo necesito.”
“Oh, está bien.”
Asentí, sonriendo <b>y </b>diciéndole: “Entonces me iré ahora.”
Al decir eso, me giré. Una mano definida, sin embargo, agarró mi mu?eca<b>, </b>tirando de mí hacia adentro con cierta fuerza.
En entrada<b>, </b>me estabilicé y le pregunté: “Pensé que no necesitabas ayuda.”
La mirada de Camilo era insondable y con un tono frío dijo: “De repente me duele pierna<b>, </b>?ahora sí necesito, no se puede?<b>”</b>
“Se puede.”
Sonreí asintiendo, se?ndo hacia un par de zapatis de casa <b>en </b>el suelo mientras le preguntaba: “?Puedo usas<b>?</b><b>”</b>
“Son de Inés.”
Camilo maniobró su si de ruedas<b>, </b>abrió el armario de zapatos y sacó un par de zapatis nuevas para mí: <b>“</b><b>Usa </b><b>estas</b><b>.</b><b>”</b>
“Está bien.”
Me quité los tacones altos, y mientras me cambiaba <b>de </b>zapatos<b>, </b><b>Camilo </b>con una sonrisa burlonaentó: “Escuché que fuiste con <b>Isaac </b><b>a</b>
1/2
21:19
<b>Capítulo </b><b>419</b>
<b>celebrar </b><b>el </b>Día <b>de San </b><b>Valentin</b><b>, </b>?es <b>cierto</b><b>?</b><b>”</b>
<b>“</b><b>No </b><b>es </b><b>así</b>.”
No quería <b>explicar </b>los eventos de los últimos a?os<b>, </b>pero eso <b>era </b>fácil <b>de </b>arar, así que hablé honestamente: <b>“</b>él trajo <b>a </b><b>un experto </b>del <b>extranjero </b>hoy <b>para </b>examinar <b>a </b abu en el sanatorio, <b>dijo </b>que en un mes <bo </b>máximo<b>, </b>podría cura.”
“Entonces<b>, </b><b>?</b>fue <b>en </b>se?al de <b>agradecimiento?</b>” Preguntó con curiosidad.
<b>“</b><b>?</b>Qué más podía ser?”
Me <b>puse </bs zapatis de casa <b>y </b>empujé su si de ruedas <b>hacia </b s.
Camilo rio burlonamente preguntándome: “?Quién agradece llevando <b>a </b>alguien <b>a </b><b>un restaurante </b>para parejas<b>?</b><b>”</b>
Me quedé ligeramente sorprendida y le pregunté: <b>“</b>?Restaurante para parejas<b>?</b><b>”</b>
No conocía bien Vi del <b>Mar</b><b>, </b>pensé que era solo <b>un </b>restaurante francés con <b>un </b>buen ambiente.
Camilo me <b>miró </b>fijamente <b>y </b>preguntó: “?No sabías<b>?</b><b>”</b>
Le respondí sinceramente: “No sabía, hasta que llegamos al centroercial, no sabía que hoy era Día de San Valentín.”
Llevaba dos a?os soltera y ya había dejado de importarme esos días festivos.
Camilo seguía luciendo despreocupado, pero su tono de voz se había suavizado: “Sigues siendo tan <b>tonta </bo siempre.”
Decidí no <b>entrar </b><b>en </b>discusiones con él, quité manta de sus piernas <b>y </b>me <b>senté </b>en el suelo, <b>con </bs piernas <b>cruzadas</b><b>, </b>para empezar <b>a </b><b>masajearle </b><bs </b><b>pantorris</b>. Pero mientras lo hacía, algo me pareció extra?o: “?Cómo <b>es </b>que <b>tu </b>lesión se ha agravado<b>?</b>”
<b>En </b>teoría, los huesos <b>y </b>músculos deberían mejorar con el tiempo, no empeorar.
Camilo,o si hubiera pensado en algo, menzó una mirada fulminante diciéndome: “Es tu culpa.”
<b>“</b>?Mi culpa<b>?</b><b>”</b>
Fruncí el ce?o: “?Qué tiene que ver conmigo? ?Acaso tu lesión se agravó por mi causa?”
No sé qué punto sensible toqué, pero se molestó y me dijo: “…Cáte, eres insoportable.”
Iba a dejarlo así, pero luego recordé algo que <i>no </i>podía dejar pasar y le pregunté: “?Recuerdas a esa persona que Abril encontró para suntar mi identidad<b>?</b><b>”</b>
<b>Capitulo </b><b>420</b>
<b>Capítulo </b>420