<b>Capítulo </b><b>176</b>
<b>Los </b><b>ojos </b><b>de </b><b>Isaac </b>parecían haber <b>sido </b>te?idos con escarcha de los <b>días </b>más <b>fríos </b>del invierno<b>, </b><b>y </b><b>su </b>tono era escalofriantemente frío. <b>Andrea </b>lloraba desconsdamente<b>, </bo un conejo asustado: “No fue intencional… ?No sabía que estaba embarazada! Isaac<b>, </b>tú sabes que <b>lo </b>que hice ese <b>día </b>fue solo porque tenía demasiado miedo de perderte, ?perdí razón por un momento<b>! </b>Si hubiera sabido que estaba embarazada, no me habría atrevido a hacerlo… Además<b>, </b><b>yo </b>también estoy embarazada<b>… </b>Si hubiera sabido que tendría consecuencias tan graves, nunca <b>me </b>habría atrevido… ?Cómo podría no querer a mi <b>propio </b>hijo?”
<b>Qué </b>bien actuaba.
<b>Debía </b>ser asío usualmente actuaba con Isaac cuando estaban solos. Tenía una cara para él y otrapletamente diferente para cuando no estaba.
Intervine con una voz fría: “?Quién sabe de quién era el ni?o que llevabas en tu vientre, si era que podía ser reconocido?”
El rostro de Andrea se tensó visiblemente <i>y </i>sus dedos tembano si hubiera sido gravemente insultada: “?Qué estás diciendo, Cloé?<b>”</b>
“Basta ya.”
Exhalé cansada: “No tengo ganas de discutir esto contigo. Si tanto deseas cuidar de él, adnte. Es <b>su </b>última noche antes de que te vayas del país, cuidalo bien.”
Tras decir eso, me dirigí directamente a puerta para salir de habitación.
Tener esa concienciao <b>su </b>exesposa era algo que aún poseía. Ignoré los ruidos que se escuchaban detrás de mí y continué mi camino sin mirar atrás hacia el ascensor.
Sin embargo, justo cuando iba a girar esquina, una fuerza poderosa agarró mi brazo diciendo: “No te permito ir.”
La voz del hombre era profunda y atractiva, autoritaria y sin dejar lugar a réplicas.
Me quedé rígida y le dije: “Ya hay alguien que se encargará de <b>ti</b><b>.</b>”
Nunca había sido des que se quedaban donde no tenía <b>un </b>lugar.
“Ya se fue.”
“?Se fue?” Me sorprendí.
Conociendo el temperamento de Andrea, debería haber sido otra actuación dramática, tratando de hacer que Isaac cambiara de opinión. ?Cómo era que se había rendido tan fácilmente?
??? ?? ??? ? ? ??? ? ?? ??? ?? ? ???
él parecía resignado: “Si no me crees, vuelve y lo verás por ti misma.”
“Bien. Si se fue, se fue. Estoy cansada, me voy ya.”
<b>Dije </b>intentando zafarme.
Quizás mi movimientostimó su herida, ya que frunció el ce?o de dolor <i>y </i>dijo: “Ah… creo que mi herida se ha abierto.”
“No mientas.”
Aunque dije eso, instintivamente miré su espalda, y efectivamente, se estaba desangrando.
Isaac me miró fijamente y preguntó: “?Te mentí?”Content (C) N?v/elDra/ma.Org.
“No.”
<b>“</b><b>?</b><b>Vas </b>a seguir moviéndote<b>?</b><b>”</b>
?Qué más podría decir? Al final, esa herida debería haber sido mía. Si él no me hubiera protegido, esa b probablemente habría atravesado mi cabeza. Al regresar a habitación, César tuvo decencia de irse.
Antes <b>de </b>irse<b>, </b>y aprovechando que Isaac no estaba mirando, se acercó a mí y dijo: “No viste lo mal que estaba llorando Andrea, el presidente Montes ni siquiera le dirigió una mirada, esta vez está decidido a protegerte.”
Al <b>escucharlo</b>, <b>detuve </b>mis movimientos por un momento, dándome cuenta de que, en realidad, no me sentía tan feliz. <b>Esa </b><b>cosa </b>que tanto habia deseado y por que tanto había anhdo, al obtene de repente, quizás ya había pasado época de estar emocionada. <b>Ya </b><b>no </b>lo esperaba tanto. Además<b>, </b>siempre tuve sensación de que <b>Andrea </b>no se daría por vencida <b>tan </b><b>fácilmente</b>. Hasta que no <b </b>viera subirse a ese avión, <b>no </b>podría <b>estar </bpletamente segura.
<b>Sonrel </b><b>levemente </b>y <b>dije</b><b>: </b><b>“</b>Eso espero<b>.</b>”
<b>Esperaba </b><b>que </b>fuera <b>verdad</b><b>, </b>que juchara <b>por </b>un poco <b>de </b>justicia para su <b>propio </b>hijo. Que no nos <b>decepcionara </b>otra <b>vez</b>.