Capítulo 110
“No hace falta…” Andrea tiraba de su manga: “Solo quiero que estés conmigo, solo un rato, ?puede ser? Si no puedes, ?déjame sufrir hasta morir!”
“Entonces sufre hasta morir.” Isaac, con el rostro frio, aunque dijo eso, le sirvió un vaso de agua caliente; con tono frío: “Agua, bebe agua.”
Andrea resopló: “El agua no sirve.”
Me tropecé y casi caigo, al levantar vista, vi cómo interactuaban tan naturalmente. Uno dispuesto a pretender, el otro dispuesto a creer.
9
Después de que Ricardo fue llevado a UCI, considerando su salud, el doctor no rendaba visitarlo. Solo podía pararme en puerta, viéndolo a través del cristal. Ricardo, siempre amable y bondadoso, en ese momento solo podía respirar con una máscara de oxigeno, me sentí terriblemente mal. De repente, pareció que su dedo se movió.
Miré emocionada a Mario: “Mario, ?Ricardo se movió?
“Si, ?si! No estás viendo mal, todavia se está moviendo” Mario estaba emocionado también.
Pensábamos que no sabíamos cuándo despertaría, pero no esperábamos que fuera tan pronto. Me senti sorprendida y emocionada, y me apresuré a buscar al doctor, pero a medio camino, escuché de repente que el monitor de ritmo cardiaco empezó a sonar agudamente.N?vel/Dr(a)ma.Org - Content owner.
“UCI número 1, ?prepárate para reanimar!” Escuché decir.
No necesité mar; el director del hospital estaba de guardia esa noche y, al oir el ruido, corrió con los médicos y enfermeras hacia UCI, todos con rostros sombrios. Me quedé paralizada en el medio del corredor, con mente en nco. ?Qué pasó…? él se había movido. En los dramas de televisión, siempre que el paciente se movía, ?no significaba que había una mejora, que iba a despertar? De repente, senti que el mundo giraba, y tuve que apoyarme en una si cercana para mantenerme de pie.
Los médicos y enfermeras, los que salieron a buscar medicinas, los que estaban reanimando. Parecia que ni siquiera tuvieron tiempo de llevarlo a s de reanimación. Aunque el hospital tenia calefión, senti que estaba hda de pies a cabeza. Rápidamente, en menos de cinco minutos, incluso menos de tres minutos. El director salió, antes de que hara, pregunté con toda esperanza:
“Ricardo está bien, ?verdad? Seguro que está bien, ?cierto?”
El director habló con pesar: “Lo siento, se?ora Montes, hemos hecho todo lo posible. El se?or Montes está consciente ahora, me pidió que mara para que entre.”
Mis lágrimas cayerono lluvia, sin poder esperar ni un segundo, mientras me secabas lágrimas. torpemente, corrí a habitación de UCI. Vi a Ricardo acostado en cama, mirándome con cari?o.o siempre.
Intenté sonreír lo mejor que pude, le tomé mano dicéndole: “Ricardo, ya despertaste.”
“Sí.” Me dijo, ramente ya no tenía mucha fuerza, su voz era muy débil: “Cloé, casarte con alguien de nuestra familia, te ha costado.”
Sacudi cabeza desesperadamente, no pude conteners lágrimas: “No, no me ha costado, en absoluto. Casarme en familia Montes, tener a alguieno tú que tanto me cuida, es mi fortuna. No tengo familia, pero me has dado un ser querido que me quiereo si fueras mi propio abuelo.”
Entonces me dijo: “Ni?a tonta, ?por qué lloras? Nacer, envejecer, enfermar y morir, nadie puede escapar
1/2
Capitulo 110
de ello.”
Ricardo intentó acariciar mi mano, pero ya no tenía fuerza suficiente, miró detrás de mi: “?Isaac?”
“él…” Inmediatamente saqué mi móvil, queriendo mar a Isaac.
Pero él me detuvo: “Déjalo, ya no hay tiempo. Hay cosas que, si solo tes digo a ti, también está bien.”
“Estoy aqui, Ricardo. Dime.” Rápidamente detuve lo que estaba haciendo, escuchando atentamente, temerosa de perderme alguna pbra.
2/2