Capítulo 63
Desde que me quedé embarazada, esta ha sido pear noche de sue?o que he tenido. Me repetía a mí misma que él era solo mi exmarido, pero los sentimientos, al final, no se podian contrr. Al día siguiente, mientras me preparaba para ir al trabajo con ojeras bajo mis ojos, Isaac me detuvo en entrada.
El hombre vestía un traje de alta costura de color gris acero, perfectamente cortado, que resaltaba aún más su inesible aura, pero su apariencia y físico perfectos lo hacían aún más mativo. Me entregó una bolsa térmica sin dar lugar a réplicas, con una voz suave: “Lleva el desayuno contigo.”
No me negué, lo acepté con calma. Me ahorró tener queprar el desay@no afuera, siendo el padre del ni?o en mi vientre, no era excesivo aceptar un desayuno de su parte.
Al ver eso, una sonrisa casi imperceptible se dibujo enisura de susbios: “También voy a oficina, podemos ir juntos.”
“Mejor no, para evitar malentendidos, no vaya a ser que tu amada venga a buscarme problemas.” Le dije.
“E no lo hará.” Aró él.
“?Así que admites que e es tu amada?” No pude evitar el tono sarcástico en mi voz. Tras decir eso, sali directamente de casa y me metí en el ascensor.
En el estacionamiento subterráneo, el familiar Maybach negro estaba estacionado justo aldo de mi auto. Intenté ignorarlo y subi a mi auto, justo cuando estaba por arrancar, César Almanza, con una sonrisa en el rostro, golpeó ventana de mi auto. Siempre había sido amable conmigo, y no debía desquitarme con él por cosas de Isaac.
Así que bajé ventana: “César, ?qué pasa?”Original content from N?velDrama.Org.
“Se?ora, buenos días.” César mostraba una sonrisa ansiosa pero educada; me dijo: “Verás, creo que pasé sobre un vo de camino aquí, nta está desinda, ?podría darme un aventón? Ya sabes, es muy difícil conseguir un taxi en hora pico…”
Rei ligeramente: “Sube.”
“Deja que yo conduzca, anteayer por noche testimaste el pie, deberías descansar un poco má sugirió.
“Está bien.” Acepté, salí del auto y le dejé el asiento de conductor, luego me odé en el asiento trasero.
Me puse el cinturón de seguridad y entonces me di cuenta, le pregunté: ?Cómo sabes que mestimé el pie anteayer por noche?”
“Estaba ese día con el jefe…
César se atragantó a mitad de frase al ver a Isaac salir del edificio con cara de pocos amigos, tosiendo repetidamente.
Luego, buscando ayuda, me miró: “Olvidé decirte, el jefe también va a ir en tu auto.”
Tras una breve duda, acepté. Antes de que César pudiera decir algo más, Isaac ya había abierto puerta trasera del auto con naturalidad.
él dijo seriamente: “Lo que dijiste en casa no es correcto.”
1/2
“?Qué no es correcto?” Pregunté.
Se inclino para entrar en el auto, con una postura rjada aró: “La última frase que dijiste.”
Frunci el ce?o tratando de recordar, y no fue hasta que el auto salió del estacionamiento que recordé lo que había dicho.
Mi corazón dio un salto, y mi mirada se fijó directamente en él: “?Qué tiene de malo?”
La pregunta salió con el corazóntiendo más rápido, lleno de expectativas.
“Nunca lo he admitido.” Su voz era profunda y directa al contestar.
No supe si debía estar contenta o decepcionada, así que simplemente baje mirada. La conversación terminó ahí, y con su intervención, ya no podía seguir preguntando a César sobre lo anterior.
Antes, cuando ibamos juntos a oficina, siempre hacia que César parara el auto en un lugar discreto para dejarme bajar primero, para que nadie supiera que su esposa era yo. Ese día, ya me había preparado para bajarme del auto, pero siguió adnte sin ninguna intención de parar. Confundida, miré hacia Isaac, solo para encontrar que sus profundos ojos también estaban fijos en mí. Antes de que pudiera har, preguntó con voz baja y ra: “?Por qué me miras?”
2/2