Capítulo 61
Mi corazón se saltó untido de manera involuntaria. En un instante, me invadió una sensación de irritación que no podía calmar fácilmente.
Respiré hondo: “?Mudarte aqui? No recuerdo haber estado de acuerdo.”
Entonces él me contestó: “Abuelo me dijo que habias edido a darle tiempo al matrimonio antes de divorciarnos.”
Seportaba de manera descarada, pasándome su celr: “Si no, ha tú con abuelo.”
“Descarado.” Le dije, no pude evitar fulminarlo con mirada mientras habfaba: “Aceptar darle tiempo al asunto no significa que esté de acuerdo con que te mudes.”
A pesar de ser el presidente de Montes Global Enterprises, seguía con esas tácticas. Quién lo creeria. “Es natural que los esposos vivan juntos.” Respondió con aparente buena voluntad.
“Qué argumento más torcido.” Murmuré para mí misma y entré a casa sin más.
él me siguióo si nada. Quizás al recordar lo que abuelo me habia dicho noche anterior sobre Isaac, no pude evitar sentir lástima por él y no lo eché. Simplemente se?alé habitación frente al cuarto principal: “Puedes quedarte ahi.”
“Mhm, está bien.” No insistió más, aceptó con una calma que me sorprendió y llevó su maleta para adentro.
Me servi un vaso de agua fresca y al girarme, me encontré con un pecho ancho y cálido. Era un aromal familiar y querido. Pero rápidamente di dos pasos hacia atrás, sintiéndome un poco perdida: “?Necesitas algo más?”Content ? N?velDrama.Org.
Era tan extra?o, no pareciamos un viejo matrimonio, sino más bien desconocidos. Solo así podía evitar caer de nuevo. Siempre recordándome a mi misma: Cloé, no eres tú a quién él quiere.
Su expresión se tornó mncólica por un momento, susbios apenas se movieron: “Solo quería saber si tu rostro está mejor.”
“No lo sé.” Respondi sin pensar.
No había tenido tiempo de mirarme en el espejo en toda noche. Casi había olvidado el asunto si no fuera porque él preguntó.
Levantó mano: “Déjame ver.”
Evité su gesto instintivamente: “No hace falta. Me ocuparé de ello más tarde.”
“Cloé, ?vamos a ser así de distantes ahora?” Frunció el ce?o al preguntar.
“No es distanciamiento.” Contesté; mi mente volvió a imagen de él y Andrea juntos en estación de policía, mi vista cayó en su manga y dije friamente: “Solo me disgusta.”
Amaba a Isaac, eso era cierto, pero al Isaac limpio y resndeciente que conocía. No al que acababa de estar intimamente con otra mujer y luego venía a cuidar de mi.
“Entonces… recuerda aplicarte algo.” Me dijo.
Su mano se detuvo en el aire, sus dedosrgos y hermosos se curvaron ligeramente. Por primera vez, vi un atisbo de iodidad en él.
7/2
De vuelta en mi habitación, al recordar ese momento, mi corazón se llenó de una dulce tristeza ypasión. Pero al Tevantar vista y ver en el espejo los grandes moretones rojos en mi rostro después de quitarme el maquije, encontré razones para endurecer mi corazón. Probablemente no defendió a Andrea esa noche solo porque temía que llevara el asunto de Andrea golpeándome ante abuelo. Siempre ha pensado en Andrea antes que en cualquier otra persona. No pudiendo disfrutar cena durante reunión familiar, y tras un ba?o, me tumbé en cama incapaz de concentrarme en lectura por el hambre. A través de rendija de puerta, pude ver que luz del salón aún estaba encendida. No queriendo encontrarme con Isaac, aguanté todo lo que pude hasta que pa
pasarons once y aún no había se?ales de movimiento. Pensé que quizás había olvidado apagar luz. Así que- saqué mi teléfono para pedir algo deida a domicilio, con una nota de colgarlo en puerta y no tocar el timbre. Sin embargo, justo cuando vi que entrega había sido realizada, sali de mi habitación de puntis y y me encontré con Isaac, que estaba en zona de oficina abierta.
Se había duchado y llevaba un conjunto de pijama azul zafiro, con un par de gafas de montura fina dorada sobre su nariz afda. Su cabello aún húmedo lo hacía ver aún más inofensivo.
Dejó su trabajo a undo, se quitós gafas y se frotó nariz antes de levantarse y acercarse preguntando: “?Tienes hambre?”