<b>Capítulo </b><b>433</b>
<b>Rafael </b>volvió a salir de cocina con un to de tortitas recién hechas y notó cómo los ojos de <b>su </b>suegra briban <b>al </b>ver el to <b>en </b>sus manos. Después de dejars tortitas, se giró para traerle cubiertos a Rebeca. “Mamá, pruébalo tú primero.”
Como una ni?a con un nuevo juguete, Rebeca tomó el tenedor de su yerno y con ansias mordió una des tortitas, afortunadamente ya no estaban tan calientes. La capa exterior era crujiente y carne estaba jugosa por dentro. Rebeca devoró una en poco tiempo.
“Está delicioso<b>, </b>cari?o,This text is ? N?velDrama/.Org.
Omo es que sabes hacer tortitas tan ricas, incluso mejores ques que venden fuera<b>?</b><b>” </b>Rebeca <b>no </b>pudo resistirse <b>y </b><b>su</b>
tenedor ya estaba buscando otra.
Rafael le sirvió un vaso de leche de soja recién hecha a su suegra. Comers tortitas ss podía resultar algo seco, pero con leche de soja quedaban perfectas.
Patinamente, todos se fueron despertando, atraídos por el aroma des tortitas en cocina. Leonardo y Noelia<b>, </b>que ya eran fanáticos <b>de </b>e tillo, devoraron dos cada uno. Rebeca tambiénió dos, Miguel tres <b>y </b>Gerard fue el campeón con cinco tortitas, aún queriendo más. “Hermanita, ?podrías hacer algunas para que mes lleve de viaje?<b>”</b>
Sofía sacós últimas tortitas. “ro que sí. ?Así que te vas, hermano?” La idea de despedirse de su hermano le entristeció.
“Volveré próxima semana. Si no regreso al trabajo, lo perderé,” bromeó Gerard.
“?Tan <b>pronto</b>! <b>?</b>Yapraste <b>el </b>boleto? ?Y papá y mamá también se van contigo?” Sofía estaba ramente agitada con todas estas noticias.
Miguel se apuró a calma. “No nos vamos hasta el sábado próximo, todavía falta un poco de tiempo.” Rebeca puso cara de tristeza. “Esposo, <b>no </b>quiero dejarlos <b>ir</b><b>, </b><b>?</b>Gerard puede irse solo?<b>” </b>A Rebeca le dolía idea de dejar a sus seres queridos.
“Mis padres y yo ya acordamos irnos todos juntos el sábado, y los boletos ya estánprados. Primero vamos y luego podemos volver<b>,</b>” intentó Miguel consr a su esposa<b>, </b>preocupado también por dejar a sus padres solos por mucho tiempo.
Rebeca, siendo razonable, entendió situación. “De acuerdo, entonces así lo haremos.”
Leonardo y Noelia, mientras tanto<b>, </bían sus tortitas escuchando conversación. “Tío<b>, </b><b>?</b>a dónde van?” Noelia preguntó con curiosidad.
Con una <b>sonrisa</b><b>, </b>Gerard le <b>respondió</b>, “Volvemos a casa<b>, </b>querida Noe.”
<b>“</b><b>?</b>Y dónde está eso<b>? </b>?No es aquí? ?Está muy lejos?<b>” </b>La ni?a parpadeaba curiosa.
“Bueno… en avión se llega rápido,” Gerard respondió con paciencia, imaginando tener algún día una hija tan encantadorao Noelia o un hijo inteligente y amableo Leonardo. “A Noe también le gustaría ir.” Noelia deró de pronto con una voz firme.