Capitulo <b>419</b>
La distancia del centroercial al lugar donde iban aer no era más que un trayecto de unos quince minutos en <b>taxi</b>, asi que cuando Gerard, junto con Miguel y Rebeca, llegaron al restaurante desde el centroercial, Sofia y los demás aún no han llegado.
El mesero los gulo hacia el salón privado que habian reservado previamente. El ambiente era encantador, ubicado en un piso alto y con grandes ventanales que ofrecian una vista espectacr del río. Tan prontoo Rebeca entrò, quedó cautivada por vista, “Es tan hermoso aquí<b>, </b>Ban Bemat tiene un clima tan agradable y el paisaje es maravilloso Querido, ?qué tal si nos mudamos aquí?”
Miguel, sorprendido por sugerencia, respondió, “Mis padres aún viven en Capital. Si te gusta, podríamos venir aquí de vez en cuando, amor, toda familia está aquí“.
“Bueno, entonces puedo viajar entre ambos lugares, dijo Rebeco, quien no vein tarea de viajar entre dos lugareso algo tedioso, sino todo lo contrario, estaba llena de anticipación
En ese momento, el mesero regresó y les ofreció el menú para que ordenaran.
Rebeca delegó tarea de elegir los tos a Gerard y se llevó a Miguel hacia ventana para que le tomara fotos. Gerard, sosteniendo el menú y viendo escena, no pudo evitar sacudir su cabeza. Luego,enzó a selionar los tos más popres del restaurante uno por uno, hasta que el mesero lo interrumpió para recordarle cuántas personas iban aer y sugerir que lo que habían pedido ya era suficiente, rendando simplemente a?adir un postre al final.
“Está bien, dejémoslo así,” dijo Gerard, devolviendo el menú al mesero. “Y traiga una bote de vino tinto, por favor.”
Justo después de ordenar, Gerard recibió una mada de Sofia, “H, hermanita, ?ya llegaron?”N?vel/Dr(a)ma.Org - Content owner.
“Hermano, acabamos de aparcar.”
“?Dónde están? Voy a buscarlos.”
“No te preocupes, podemos subir solos.” Sofia ya tenía el número del salón privado, asi que no veía necesario que bajara a recibirlos.
“Está bien, entonces suban. Acabamos de ordenar.”
Después de colgar, Gerard tuvo que avisar a sus padres, todavia ocupados tomando fotos, “Mamá, papá, mi hermana y su familia ya están aquí, estarán subiendo en un momento. Querida mamá, ?terminaste de tomar fotos?”
Aloir que su hija y su familia estaban a punto de llegar, Rebeca se lleno de emoción y un ligero nerviosismo, sin saber exactamente qué hacer con sus manos. Miguel notó su nerviosismo y tomó sus manos, brindándole un apoyo silencioso, y luego guio a sentarse.
Habian pasado más de veinte a?os desde que Rebeca ha visto a su hija por última vez, justo después de su nacimiento. Pero en ese momento, Sofia ya estaba casada y tenía su propia familia. Rebeca siempre se había sentido culpable y triste por haber “perdido<b>” </b>a su hija, aunque no había sido su culpa. La ni?a habia sido secuestrada por traficantes de personas desde el hospital, y aunque ha imágenes borrosas de los culpables ens cámaras de seguridad, no habían sido suficientes para dar <b>con </b>su paradero.
Gerard, quien se convirtió en policia, nunca dejó de buscar a su hermana, investigando cualquier pista que pudiera encontrar, aunque mayoria resultaba ser un callejón sin salida. El encuentro con Sofia en San Bernat había <b>sido </b>una coincidencia afortunada, pero conexión instantánea que sintió Gerard, quien siempre habia notado un parecido entre Sofia ys fotos <b>de </b><b>su </b>madre de joven, finalmente llevó a este momento de reunión familiar.
“Gerard, ve a ver si quizás se perdieron, sugirió Rebeca, incapaz de quedarse quieta por emoción y el nerviosismo, apenas unos minutos después de haberse sentado.
Gerard, obediente, se levantó y se dirigió a entrada del salón privado, justo a tiempo para ver a Sofia y su familia saliendo del ascensor, caminando hacia él.
Capitulo 420