<b>Capítulo </b><b>398</b>Ccontent ? exclusive by N?/vel(D)ra/ma.Org.
<b>Sofía </b>suspiró aliviada, parecía que sus preocupaciones eran innecesarias. Elzo de sangre entre ellos <b>no </b>desaparecería solo por no acordarse de e. Rafael no mostró rechazo hacia sus dos hijos después de perder memoria, al contrario, Interactuaba con ellos tan cercanamenteo antes. Sofia observaba sus interiones, sintiéndoseo si hubieran regresado al pasado.
Rafael, al escuchar que tenía dos hijos, inicialmente no sintió nada, pensando que quizás no sabría cómo rcionarse con ellos. Pero al verlos, todo ocurrió de manera natural,o si ciertas cosas estuvieran profundamente arraigadas en su ser.
“Está bien, levantense entonces. Mamá ha hecho tortis de huevo,seremos y luego los llevaré al jardín de infantes.” Sofía estaba preocupada de que Rafael, al sostener a ambos ni?os por mucho tiempo, se agotara, especialmente porque no había pasado mucho desde su recuperación.
Leonardo y Noelia se bajaron rápidamente de Rafael <i>y </i>obedientes, fueron a vestirse y avarse cara y los dientes. Ambos ni?os, al igual que Rafael, tenían una debilidad especial pors tortis de huevo.
En mesa, familia entera disfrutaba en armonía. Noelia, con boca llena de torti, no draba de har emocionada,partiendo con sus padres todass anécdotas interesantes que ocurrieron en escu durante su ausencia.
“Papá, realmente volviste antes de nuestras vacaciones de verano, el próximo viernes empezarán,” dijo Noelia, sintiendoo si hubiera descubierto algo mágico.
“Mm, los llevaré a pasear durantes vacaciones,” respondió Rafael con cari?o, demostrando que no podía resistirse a <b>su </b>hija.
“?Genial, quiero ir a ya! Mipa?era Helen fue última vez y me mostró fotos, yo también quiero ir,” Noelia había querido ir a ya desde que Helenpartió sus fotos de ya en escu, y había estado muy envidiosa y ansiosa por ir.
“?Y tú, Leo?<b>” </b>Rafael notó que su hijo era muy tranquilo y sensato, mostrando madurez más allá de sus a?os.
Leonardo, cuyos modales paraer eran tan elegantes y tranquiloso los de Rafael, respondióo un peque?o caballero, “Lo mismo que <b>mi </b>hermana.”
A <b>Leonardo </b>no le importaba mucho el destino; sentía que lo importante era estar juntoso familia.
“Está bien, iremos a ya cuando empiecens vacaciones,” prometió Rafael.
Leonardo no vio a Cam, por lo que preguntó, <b>“</b><b>?</b>Madrina ya
se
fue?<b>”</b>
Sofía asintió, “Madrina se fue temprano.”
Noelia inclinó cabeza, “?Por qué madrina no esperó a que me levantara? Ni siquiera pude darle un beso vdor de despedida.”
Sofía sonrió, explicando, “Guarda ese beso vdor para cuando madrina venga otro día.”
“Está bien,” respondió Noelia con una sonrisa.
Después del desayuno, familia entera salió junta a dejar a Leonardo y Noelia en escu. En entrada, se despidieron con mano, mostrando reluctancia. Noelia le susurró a Leonardo, <b>“</b>Hermano, ?hoy podemos no ir a escu?<b>”</b>
“?Por qué?<b>” </b>Leonardo miró confundido.
“Quiero estar con papá y mamá, no quiero ir a escu,” Noelia puchereó, sintiéndose apenas reunida con sus padres y ya tenían que separarse de nuevo.
“No podemos faltar a se, después de escu podremos ver a papá <i>y </i>mamá,” Leonardo, muy disciplinado <b>y </b>principista, estaba firmemente en contra de saltarse ses.
“Está bien,” Noelia siempre escuchaba a su hermano. Bajó cabeza y siguió a su hermano hacia entrada de escu, aunque su ánimo ese día era ramente diferente al usual, con un visible aire de reluctancia en su rostro.
Capítulo <b>399</b>