Capítulo 240
“Si.” Sofía sonrió asintiendo con cabeza.
Rafael, al escuchar eso, se sintió aún más incómodo. No solo tenía que ser el tercero en discordia,
sino que también quería arrastrar a todos en eso. ?Definitivamente no habría una próxima vez!
Sofía, sonriendo, tiró del brazo de Rafael pensando en que ese hombre realmente, tenía pbra
“rechazo” escrita por todo su ser.
Rafael soltó un leve resoplido, su expresión ramente decía, por el bien de mi esposa, no voy a
discutir contigo.
Luego, ignoró a Simón.
Al llegar al estacionamiento subterráneo, los tres salieron del elevador. Simón, con una actitud servil,
dijo: “Hermano, ?por qué no vamos en mi coche? Como estoy invitado aer, sería justo que yo
condujera.”
Rafael no se cortó y, tomando a Sofía del brazo, subieron al coche de Simón.
“?Qué quierener? ?Qué tal si los llevo aer algo yo? En este aspecto, soy un experto. ?Qué
les pareceida peruana? Estoy seguro de que a se?ora le encantará.”
“ro.” Sofía aceptó con gusto, le gustabaida peruana.
Rafael, apretando losbios, edió sin decir pbra.
Simón condujo fuera del estacionamiento, mientras le explicaba a Sofía sobre el lugar al que iban a
comer, describiendo los tos especiales de
Sofía dijo sonriendo: “Solo con escucharte, ya me dio hambre.”
Al oír que su esposa tenía hambre, Rafael inmediatamente le ordenó al “conductor” del frente,
“Conduce más rápidò, si sigues a este paso, nos vamos a desmayar del hambre.”
Simón penso:
Hermano, si esto te parece lento, ?qué son los demás coches, tortugas?” Aunque no se atrevió a
decirlo en voz alta, sigilosamente pisó el acelerador un poco
más.
El restaurante al que Simón los llevó estaba en un callejón del casco antiguo de ciudad. Después de
aparcar el coche, tenían que caminar un par de minutos. El local no era grande, con solo siete u ocho
mesas y sin salones privados. Su decoración era senci, pero estaba limpio.
Ya habiendo pasado hora pico, solo había una mesa ocupada.
Los tres eligieron una mesa cerca de ventana.
Los due?os, eran una joven pareja, donde el esposo cocinaba y esposa atendía a los clientes, y
solo tenían un mesero contratado. Apenas se sentaron, esposa, con una sonrisa,, se acercó con el
menú y un to de semis de cbaza, mientras el mesero les servía agua. “Aquí tienen el menú,
vean qué les gustaría pedir.”
Sofía lo tomó, viendo que era un menú escrito a mano con una letra bonita,
Solo de ver los nombres de los tos ya se le hacía agua boca.
Después de mirar un rato, levantó vista hacía Simón y dijo, “Simón, ?qué quiereser?”
Antes de que Simón pudiera responder, Rafael intervino: “Pide lo que quieras, no te preocupes por
él.”
Jeje, exacto, pide lo que quieras, todo aquí es bastante bueno, dijo Simón con una sonrisa
obsequiosa. Aunque su hermano mayor parecía imponente, al menos estaba cu?ada ahí,
“Está bien, entonces yo elijo. Pero luego no quiero ver que dejenida.
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Dicho esto, Sofía se puso a examinar con el menú con toda seriedad.
Finalmente, eligió pescado a parri, arroz frito, pollo con all ensda de chayote y, para terminar,
un caldo de hongos silvestres.
Será mucho?, Rafa, ?quieres que camble uno por algo menos picante?”
Sofia se volteó hacia Rafael con el menú en mano. Normalmente él podíaer picante, pero le
preocupaba que te
Upes, pueda con ello, Rafael, de hecho no era muy aficionado Al picante para carga 4:30
nolén paración disfrutérie, befque 411 minó adaptándose
Jesto a adeptarte por e1