Capítulo 214
“Quizás deberías pedirle al conductor que venga por ti.”
Rafael, al ver que actuar con lástima no funcionaba, y notando cómo Sofía se molestaba un poco,
haciendo que sus orejas se enrojecieran sin querer, decidió que era mejor dejars cosaso
estaban. Aún no habían formalizado su rción con un certificado, y no quería asusta.
“Entonces, me voy. Volveré ma?ana por ma?ana,” dijo Rafael, cogiendos ves del coche y su
abrigo, preparándose para irse.
Sofía, pensando en lo poco serio que estaba siendo, no pudo resistirse a decir: “?No deberías ir a
oficina?”
“Sí, ro, primero vendré a desayunar con Leo y Noe, después los llevo a escu, nosotros vamos
a formalizar nuestra rción y luego iré a oficina… Rafael le explicó sus nes detadamente a
Sofía.
ál oírlo har de formalizar rción, Sofía no pudo evitar reprocharle juguetonamente: “?Quién dijo
que quiero formalizar nada contigo?”
Al escuchar esto, Rafael se puso nervioso y dijo apresuradamente: “Pero tú prometiste que si lograba
llevarme bien con Leo y Noe, iríamos a formalizarlo. Y ya lo logré.”
En ese momento, Rafael ya no tenía ánimos para estar bromeando. Estaba listo para irse, pero se
detuvo, temiendo escuchar a Sofía soltar un “no“. Incluso se notaba un tono de súplica en su voz,
esperando que Sofía aceptara.
Sofía no pudo evitar reírse al ver su reión.
Bromeando, dijo: “Hamos de eso ma?ana.”
“?Cómo que ma?ana? Ma?ana debemos ir sin falta. No me importa, no me voy, me quedaré a dormir
en el sofá y esperaré aquí,” dijo él, dispuesto a dejars ves y el abrigo para volver al salón,
decidido a quedarse.
Al ver que iba en serio, Sofía se apresuró a detenerlo.
“Está bien, está bien, vuelve a casa. Iremos ma?ana, solo procura no despertar a Leo y Noe.”
Owned by N?velDrama.Org.
Al oír finalmente a Sofía eder, Rafael se tranquilizó, inclinó cabeza y acercó su rostro.
“Entonces dame un beso para
serlo.”
Sofía lo miró, con una sensación divertida, preguntándose cómo podía ser tan infantil.
Viendo que Sofía no se movía, Rafael esperó pacientemente hasta que e, cediendo, se puso de
puntis y depositó un beso suave en su meji.
Solo entonces, él se marchó tranquilo.
Unos treinta minutos después, Sofía, ya en cama, recibió un mensaje de él.
“Amor, ya llegué a casa, buenas noches.”
“Buenas noches.” Después de enviar esos dos pbras, Sofía finalmente se acostó para dormir.
Al día siguiente, Rafael llegó especialmente temprano, tanto que Sofía aún no se había levantado,
cuando escuchó el timbre de puerta.
Bostezando y medio dormida, fue a abrir.
Allí estaba Rafael, lleno de energía, sosteniendo algo en sus manos.
“Parece que llegué demasiado temprano. Vuelve a cama para descansar durante un rato,pré
desayuno, lo calentaremos en un momento y estará listo paraer,” dijo Rafael mientras empujaba a
Sofía de vuelta a su habitación para que siguiera durmiendo, él se encargó de llevar el desayuno a
cocina.
Sofía se dejó manejaro una mu?eca y volvió a su cuarto. Al levantar mirada hacia el reloj,
intentó verificar hora, sorprendida de verlo tan temprano después de haberse ido tan tarde noche
anterior, y ahora estaba preparando el desayuno. Sofía no pudo evitar pellizcarse cara, sintiendo
que todo era muy surrealista.
Rafael se quedó en s, sacando suputadora para trabajar en algo ligero, esperando el
momento adecuado para despertarlos. Cuando Sofía se levantó y vio mesa llena de desayuno,
todavía no podía creer que todo fuera real.
Después de llevar a Leo y Noe a escu, Rafael llevó de regreso para recoger el registro familiar
y se dirigieron directamente a oficina de registro civil