Capítulo 175
Sofía se volteo y vio que el rostro de alguien se ha oscurecido aún más.
Sentiao si hubieran pido en el acto, y Sofía, incómoda, se giró dedo mientras Rafael, con
un termo en mano, entraba con paso firme.
E, detrás de él, tardó un momento en reionar.
Penso, “?por qué debería sentirse incómoda?” Ya se habían divorciado y, además, esta era su casa.
Podía invitar a quien quisiera aer, no habia nada que e temer.
Con ese pensamiento, camino con cabeza alta y se sentó de nuevo en mesa, pasando incluso al
lado de Rafael.
Daniel, al ver a Rafael, se levanto y lo saludo cortésmente: “H Sr. Amorós, ya nos hemos visto
antes.”
Rafael asintió con cabeza: “H.”
Se acercó y puso el termo directamente sobre mesa.
“El abuelo me pidió que te trajera esto, una sopa de pollo que preparó Alba.”
Luego de decir esto, empujó el termo hacia Sofía y se sentó a sudo.
Daniel, en silencio, también se sentó.
Mirando a los dos frente a él, parecían los due?os de casa.
Sofía, al escuchar que era un encargo de su abuelo, no quiso desaprovechar intención del anciano.
Se levantó, fue por un par de tazones y sirvió dos porciones del caldo.
Empujó una des tazas hacia Daniel y dijo: “Hermano Dani, pruéb, es sopa que hizo Alba es
muy bueno.”
Luegoenzó a beber de su propia taza.
8 3 2 2 2 2 5 2 1?? 258 3 8 5 2 2 3
Hum, estaba sabroso.
C0ntent ? 2024 (N/?)velDrama.Org.
Rafael, sentado a sudo, vio cómo mujer no mostraba interés en atenderlo a él, sino quepartía
la sopa que había llevado con gran esfuerzo con otro hombre. Había acudido sin cenar solo para
traerle sopa, y encontró disfrutando de una cena romántica con otro. Parecía que había
interrumpido.
Sofía, notando que Rafael estaba cada vez más molesto, se sintió confundida. Se suponía que solo
venía a traer el caldo, ?por qué no se iba? Su rostro estaba tan oscuroo si alguien le debiera
dinero.
Viendo tensión, Daniel intentó suavizar situación: “Sr. Amorós, ?ya cenó? Apenas estamos
empezando, ?le gustaría unirse?”
Rafael respondió de manera rígida: “No heido.”
Daniel, mirando el caldo que Sofía había servido, lo deslizó hacia Rafael diciendo: “Sr. Amorós, beba
un poco de caldo mientras busco más tos y cubiertos.”
Justo cuando Daniel se disponía a levantarse, Rafael lo detuvo.
Devolvió sopa y cortésmente dijo: “Eres el invitado, es raro que vengas, bébelo tú. Yo buscaré los
tos y cubiertos, me preocupa que no encuentres dónde están.”
Luego se dirigió a cocina.
Daniel, un poco avergonzado pors pbras de Rafael,
se sentó
nuevamente.
Sofía, tratando de explicar, dijo: “Hermano Dani, bebe tu caldo, no te preocupes por él, así es él.”
Daniel, escuchando cómo Sofía defendía a Rafael, sintió un amargura aún mayor, preguntándose si
Sofía realmente no veía cómo lo protegía.
él volvió con dos tos y cubiertos.
Se sentó y colocó uno de los tos frente a Sofía.
E, confundida, levantó mirada y preguntó: “?Qué estás haciendo? Ya tengo to.”
Mientrasía, Rafael dijoo si fuera lo más natural: “Sírveme un poco de sopa.”
“?No bebiste en casa?” Sofía encontró a este hombre extra?amente insistente,o si viniera
específicamente a cenar.
“No, lo preparé y lo traje directamente,” Rafael afirmó con convión.
Sofía, resignada, le sirvió medio tazón.
?Hum!
Por fin, el estado de ánimo de Rafael parecía estar mucho mejor. Mientras Sofía y Daniel seguían
conversando, él, sin decir pbra,