Chapter 61
Capítulo 61
Al día siguiente, Sofía se levantó temprano, y los dos peque?os también se despertaron temprano,
quizás por ser su primer día en un lugar nuevo, desde ayer se mantenían en un estado de excitación.
Los tres se prepararon y bajaron, Mónica ya había preparado un abundante desayuno con
especialidades locales. “Madrugaron hoy, vengan a desayunar. Carlos tu hermano fue anoche a ver a
la abu Elena y no te encontró. Al escuchar que habías vuelto, salió temprano paraprar algunos
viveres en el pueblo, dijo que preparará algo delicioso para noche.”
“Gracias cu?ada, no te molestes tanto, atiende a lo tuyo, no te preocupes tanto por nosotros. Llevaré a
los peque?os a ver antigua casa más tarde, y de paso, a visitar a mi abuelo.” Sofía vio que poco a
poco llegaban más personas al patio, probablemente eran huéspedes y rápidamente le dijo a Mónica
que se ocupara de sus asuntos.
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Los dos peque?os empezaron aer apenas se sentaron a mesa. Noe, el goloso, ni siquiera dudó
en empezar aer cons manos. Sofia, que hacía tiempo no probaba los sabores de su tierra natal,
también disfrutó mucho del desayuno. Después deer, salieron a pasear.
Caminando y deteniéndose de vez en cuando, Leonardo y Noelia saltaban adnte mientras Sofía les
tomaba fotos y admiraba el paisaje del camino. No se podía negar que el pueblo lucía diferente de día,
con sus caminos arredos ys oris llenas de flores, cada muro estaba decorado con hermosas
pinturas, ofreciendo un paisaje encantador a cada paso.
No tardaron mucho en llegar a antigua casa de Sofía, donde vivía con su abuelo.
Al abrir puerta con sus ves, encontró el interior limpio, seguramente abu Elena venía a hacer
la limpieza regrmente. Al ver esa escena, Sofia se sintió emocionada, no sabía si era nostalgia
de los días con su abuelo o el agradecimiento hacia abu Elena por su cuidado.
Leonardo y Noelia observaron a su madre y preguntaron: “Mamá, ?qué sucede?”
Noelia preguntó, al ver a su madre parada en puerta con los ojos enrojecidos.
“No es nada, entren, este es el lugar en que vivía.” Sofía se rpuso y mó a los ni?os a entrar,
mostrándoles dónde había vivido y contándoles historias de su infancia.
Pensando en abu Elena, Sofía decidió ir a visita. “Vamos a ver a bisabu, madre del tío
Carlos, mi abu Elena.”
Llevó a los peque?os de mano hacia casa vecina. Al llegar, vieron a abu Elena sentada en el
patio haciendo manualidades.
“Abu Elena, soy Sofi, he vuelto.” Sofíaenzó a ma desde entrada.
La anciana se levantó bastante emocionada, “?Sofi? ?Sofi ha vuelto!”
Al ver a los dos ni?os junto a Sofía, se emocionó aún más, “?Estos son tus hijos? Dios mío, ?cómo han
crecido! Tu abuelo descansará en paz sabiéndolo.”
“Sí, abu Elena, ellos son mis hijos. él es Leo, y e es Noe.” Sofía se?aló a Leonardo y Noelia.
“Leo, Noe, saluden a bisabu.”
“H bisabu.” Leonardo y Noelia dijeron de manera educada.
“Muy bien, muy bien.” Dijo, yo recordando algo, caminó con dificultad hacia casa y regresó con
un pu?o de dulces, “Estos me los dieron para ustedes, tomen, para que los ni?osan.”