Chapter 54
Capítulo 54
La secretaria Carmina, al ver que Rafael estaba serio y sin har, se preguntó si Noe se había
confundido. Dudando, se dirigió a él: “Sr. Amorós, lo siento, quizás debería llevar a ni?a afuera.”
“No, no, papá, me costó mucho encontrarte y verte, no me quiero ir,” Noe, al oír que iban a sacar, de
inmediato levantó cabeza y sus ojos grandes se llenaron de lágrimas mientras miraba a Rafael.
Después de todo, había hecho un gran esfuerzo para encontrár a su padre y apenas había tenido
tiempo de acercarse a él, ?cómo podía permitir que enviaran lejos?
“?Papá no quieres verme? ?Wuaaaaaaaaa!” No se podía Cuando Noelia, peque?a,enzaba a
llorar, era casio si el
cielo y tierra temran.
Rafael, viendo a peque?a ni?a llorar en sus brazos hasta convertirse en un mar de lágrimas, se
sintió algo desorientado y con torpeza dijo: “No es que quiera que te vayas.” Luego, levantó mirada
hacia secretaria Carmina y le indicó, “Puedes retirarte.”
Entendido, Sr. Amorós.”
Después de que secretaria Carmina se march?, Noelia finalmente dejó de llorar.
Rafael llevó a Noelia hacia el sofá, donde e se aferró fuertemente su brazo, sin permitirle alejarse,
“Papá, ?a dónde vas?”
Voy a terminar algo de trabajo. Quédate aquí sentada, voy a ped
que te traigan algo paraer.”
“De acuerdo, papá.”
Rafael no replicó, volvió a su escritorio, levantó el teléfono y dijo, “Secretaria Carmina, traiga un poco
deida y bebida, algo que le guste a los ni?os.”
Después de colgar el teléfono, continuó con el trabajo que tenía pendiente, mientras Noelia se sentaba
tranqumente en el sofá para esperarlo, pensando en cómo enviar un mensaje a su hermano para
contarle que había visto a su padre.
Poco después, secretaria Carmina llegó con algunos pastel
al sofá, “Noe, aquí tienes tu pastel de fresa que tanto te gusta,
“Gracias, tía.” Respondió Noe y rápidamente tomó un pastel y lo
peque?os, frutas y un jugo de naranja, colocándolos en mesa junto
lo ba traido tu tía,e.”
mordió.
Rafael, al ver a Noe con boca llena hasta el borde y con crema alrededor de susbios, se acercó
con un papel y delicadamente le limpió, “Come despacio, no te atragantes. Hay mucho más.” Su tono
llevaba una ternura que ni él mismo había notado, pareciendo realmente un padre cari?oso.
“?Sabes algo sobre los padres de e?”
La secretaria Carmina se sorprendió, pensando para sus adentros: ?Acaso su padre no es usted,
jefe?‘
“No estoy segura, última vez mencionó queAll text ? N?velD(r)a''ma.Org.
con su hermano y una hermana.”
“Puedes retirarte.”
“Entendido, Sr. Amorós.”
Sin ninguna información por parte de secretaria,
O quedaba más opción que esperar a que Ramón investigara.
“?Cómo te mas?” Rafael miró a peque?a que disfrutaba de su to deida, los sencillos
pasteles parecían deliciosos en su
ese cer. boca, y de alguna manera, él también se sintió contagiado por
“Me mo Noelia, pero me puedes mar Noe, ?papá también quiereser pastel de fresa?”
Preguntó Noelia, al ver que su padre no dejaba de mirar el pastel que tenía en sus manos, pensó que
seguramente él también quería un trozo, así que se lo ofreció.
“Come tú, yo no quiero.”
“Pero papá, tengo muchos.” Noelia, pensando que su papá quizá era demasiado tímido para admitir
que también le gustaban los pasteles de fresa, le insistió hasta que le puso un trozo en
“Son buenos, ?verdad? A mamá también le encantan.”
“Mm.” Rafael masticaba el pedazo de pastel que Noelia Comía con alegría.
fresa.
había dado, y de alguna
anera, sabía diferente, con un delicioso sabor