Chapter 35
Capítulo 35
En el aeropuerto de San Bernat una mujer, vestida con un abrigo coqui ce?ido a cintura, pantalones
y zapatos de cuero negro, lucia joven y atractiva mientras empujabo una maleta. Sentada sobre e,
una peque?a ni?a parecía una mu?eca de poa con su piel nca, peque?osbios rosados y
grandes ojos conrgas pesta?as centelleantes. Llevaba un vestido rosa de princesa, medias ncas
y zapatos a juego, una verdadera imagen de princesa. Sentada en maleta, movía sus peque?as
piernas de undo a otro Junto a mujer, caminaba un ni?o con una peque?a moch, vistiendo
pantalones de mezcli con tirantes y una camiseta a cuadros. Con sus delicadosbios rosados, finos
rasgos y ojos oscuros bajo una nariz prominente, los dos ni?os parecían salidos de unic, principe
y princesa con una belleza deslumbrante.
???
Los tres eran una visión encantadora en el aeropuerto, atrayendo miradas y susumos de admiración.
Unas jóvenesentaban entre es: “Qué lindos ni?os, me los llevaría a casa”
“Debe ser su madre, luce bastante joven y elegante, máso una hermana que una madre de dos.”
“Si, si los ni?os son asi de adorables, el padre debe ser muy apuesto.”
“Me hacen querer tener hijos también, jay!”
La gente especba que los ni?os, por su cercana edad, debían ser gemelos.
Y acertaron. Esta mujer era Sofia, quien había dejado San Bernat hace cuatro a?os. Los bebés que
llevaba en su vientre en ese entonces, ahora tenian más de tres a?os.
“Mamá, necesito ir al ba?o, dijo Noelia Carreras desde maleta, “Pero tu madrina acaba de mar,
dice que ya casi llega. ?Puedes esperar un poco más, Noe?” Sofia le preguntó a su hija con una voz
suave.
“No puedo esperar peque?a Noelia bajó de maleta, impaciente, moviendo sus pies con urgencia,
All text ? N?velD(r)a''ma.Org.
“Mamá, yo se llevo. Tu puedes esperar aqui a madrina, yo regreso enseguida con Noe después
del ba?o,” dijo el ni?o aldo.
Asi tendría que ser. Sofia confiaba en inteligencia de su hijo para no ser enga?ado. En Ciudad
Nube, cuando estaba ocupada con trabajo, los hermanos solian cuidarse solos, incluso iban al jardin
de infancia juntos. Pero esto era San Bernat, con mucha más gente en el aeropuerto, lo que
preocupaba un poco.
“Está bien, Leo. Lleva tu reloj teléfono por si acaso y llámame si necesitas algo,” instruyó Sofia a
Leonardo Carreras.
“No te preocupes, mamá, volveremos pronto.”
Dicho esto, Leonardo agarro de mano a su hermana y se dirigieron al ba?o. Al llegar,o era un
chico, no podia entrar al de
mujeres.
“Noe, ?puedes ir s al ba?o? Yo esperaré aqui fuera.”
wen
“Si, yo puedo. Ya estoy en preescr, siempre voy s al ba?o en escu. Ya vuelvo, hermano,”
dijo Noelia orgullosa, entrando al ba?o de mujeres.
Después de hacer sus necesidades y limpiarse, Noelia intentóvarses manos, pero se dio cuenta
de que losvabos eran más altos que los de su jardin de infancia y no alcanzaba. Una joven estaba
cerca, y Noelia, usando su encantadora sonrisa de ni?a, le pidió: “Bonita hermana, ?podrías ayudarme
a subir paravarmes manos?” Mientras miraba esperanzadamente con sus grandes ojos.