229 Leo suplicó
Leo sonrió débilmente a Be, tratando de se?rle que se mantuviera tranqu.
Luego, miró al hombre que le apuntaba a Be con una pist en cabeza. El rostro del hombre parecía más fiero que el de los tres hombres que había golpeado antes. Supuso que este hombre era el líder de estos gánsteres.
Pudo ver que había una cicatriz en su ceja izquierda. Cuando sus ojos se encontraron, el corazón de Leo se hundió; vio maldad en sus ojos.
Leo se alteró porque su n de sobornar a estos gánsteres para que los liberaran desaparece cuando ve que este hombre no es el tipo de gánster que podría ser sobornado.
—?Qué quieres? —preguntó Leo con calma, aunque por dentro, empezaba a preocuparse por situación. No tenía otra salida que luchar. Sin embargo, ?cómo podría luchar contra el pistolero?
Una sonrisa malév apareció enisura de losbios del pistolero antes de decir:
—Tira tu daga y pon tus manos detrás de cabeza.
Leo no se atrevió a rechazarlo. Lo hizo inmediatamente. Al mismo tiempo, su mente estaba ocupada buscando formas de contraatacar y salvar a Be. Caminó casualmente hacia el hombre manteniendo sus manos detrás de cabeza.
Necesitaba acercarse al pistolero para encontrar una oportunidad de quitarle el arma; aunque oportunidad fuera minúsc, tenía que intentarlo.
No obstante, el n de Leo se hizo a?icos cuando el pistolero vio su intención.
—??Por qué sigues avanzando, joder!? ?Detente y arrodíte! —gritó el pistolero enojado, viendo que Leo casi los alcanza.
Sus pbras casi hicieron que a Leo se le escapara un bocado de sangre de boca. No podía creer que el pistolero le pidiera que se arrodira. ??Qué demonios!?
—??Me pides que me arrodille ante ti!? —repitió Leo mientras miraba fijamente al pistolero con desagrado.
—Una frase más de tu inútil boca, y cabeza de se?orita Donovan explotará.
Leo apretó los dientes mientras desahogaba su enfado mentalmente. No quería arriesgar vida de Be. Aunque a rega?adientes, se arrodilló en el duro suelo mientras sus ojos fulminaban al pistoleroo si quisiera abofetearlo con mirada.
El pistolero se rió alegremente, viendo que Leo no se resistía. El chico guapo obedeció y se arrodilló justo después de que él lo pidiera.
—Ja, ja, ja, pensé que te resistirías. Resulta que también tenías miedo bajo presión de mi pist, ?verdad? —dijo el pistolero satisfecho.
—Este chico guapo es tan estúpido. ?Crees questimaremos? Por supuesto que no. La persona que nos pagó quiere que e no sufra... ?tonto! —dijo fríamente otro hombre que sostenía un bate de béisbol.
Leo cerró los pu?os, sintiéndose furioso pors pbras del hombre. Se preocupó demasiado y olvidó ese hecho. Si hubiera seguido caminando antes, tal vez hubiera tenido oportunidad de quitarle el arma. ?Maldición!
Mira de nuevo al pistolero antes de preguntar:
—?Quién te envió a capturar a mi amiga? —dijo Leo.
—?Crees que soy lo suficientemente estúpido para decírtelo? —El pistolero soltó una carcajada—. Cierra boca antes de que envíe una b que vuele tu cabeza —dijo con un tono frío.
Leo sonrió con desdén por dentro. Rechinó los dientes, queriendo desgarrar al ser humano que tenía enfrente. Esta era primera vez que alguien lo insultaba y él no tenía poder para defenderse. Estaba realmente molesto.
Solo podía contener su enojo, temiendo que este hombre realmente disparara. Se volvió a mirar a Be.
—?Eh! ?Por qué parece tan rjada? —Leo murmuró para sus adentros, sorprendido por expresión de Be—. Pensó que Be estaría tan asustadao antes o incluso lloraría. Pero esta chica parecía tranqu,o si no tuviera miedo de que alguien le apuntara con un arma a cabeza.
—?Be cree que esta gente nostimará? —Leo se pregunta—. Cuando finalmente los ojos de Be se fijan en él, él le sonríe, tratando de tranquiliza antes de volver a mirar al pistolero.
—Hombre, entiendo que hay una re en tu organización de no revr identidad de quienes les pagan... —Leo dijo con calma, reprimiendo su furia para persuadir a este hombre.
El pistolero frunció el ce?o en confusión al escuchars pbras de Leo.
—Te daré todo el dinero que quieras si nos dejas ir. Tampoco reportaremos este incidente a policía. Te lo prometo, por favor... —Leo suplicó.
De repente, Leo escuchó risa de los cuatro hombres que tenía dnte y de los tres hombres que todavía yacían en el suelo, poniendo a prueba su paciencia. Sonrió ligeramente mientras los maldecía miles de veces en su corazón.
—Vamos, chicos... solo necesitan darme su número de cuenta bancaria ahora —Leo sonríe, tratando de ganar tiempo—. Y lo enviaré de inmediato, en serio... ustedes podrían repartirse el dinero entre ustedes.
Leo pensó que estos gánsteres de bajo nivel aceptarían su oferta con los brazos abiertos, pero todos siguieron riendo, ignorándolo. ?Qué desfachatez!
—Está bien... Está bien... Chicos... ?cuánto quieren? ?Un millón? ?Dos? ?Cincuenta? ?O cien? Díganlo... —Leo continuó convenciéndolos y distrayéndolos.
****
Mientras Leo negociaba con los gánsteres, al mismo tiempo, Tristan, que estaba a punto de subir a su coche para ir al siguiente lugar de reunión, de repente se detuvo cuando vio a su jefe de seguridad corriendo tras él.
Tristan se giró hacia él con el ce?o fruncido al ver lo tenso que estaba su expresión.
—?Qué pasa, Reid? ?Hay un problema en nuestra base? —Tristan preguntó, preocupado de que el arresto de Gerente Laura Kiels estuviera causando problemas.
Sabía que habían capturado a gerente y lo tenían detenido bajo tierra, pero solo tenía una agenda para interrogarlo ma?ana por ma?ana.
—No, se?or —Reid se detuvo antes de Tristan y susurró—. Mis hombres estaban siguiendo a su esposa, pero perdieron. Pensaron que su esposa todavía estaba en su oficina, pero cuando revisarons imágenes del CCTV, resultó que estaba fuera de oficina.
Las arrugas en frente de Tristan se profundizaron y sus ojos se llenaron de preocupación al escuchar inquietante noticia sobre Be.
—?Y?N?velDrama.Org exclusive content.